El hábito de celar a la pareja

[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Las confesiones expuestas a continuación son válidas para cualquier tipo de pareja, el protagonista puede ser indistintamente un hombre o una mujer: “siento que cualquier persona que mira es más atractiva que yo”, “últimamente sufro mucho, tanto que deseo que se descuide para poder revisar su teléfono”, “tenerla controlada me da más seguridad, sé que está mal pero no lo puedo evitar”, “la incertidumbre me mata y me derrumbo con solo pensar que pueda enamorarse de otra persona”, “suelo ponerme de mal humor e interrogarlo cuando llega más tarde de lo normal”.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Los celos son una respuesta emocional que padece mucha gente al inferir o tener la idea de que esta perdiendo la atención de un ser querido: la pareja.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Los celos pueden nacer de motivos justificados, como el haber sufrido una infidelidad, o también, pueden nacer de distorsiones y mal interpretaciones de la realidad. Sea cual sea el origen, puede llevarle a vivir una relación tormentosa y destructiva, tanto para quien los sufre como para quien convive con esta persona.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Existe una idea un poco absurda de que los celos son románticos y se intentan justificar pensando que son fruto de quien quiere de verdad, idea refutada por Molière, quien expresa que: “el celoso ama más, pero el que no lo es ama mejor”.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

En el momento en el que el nivel de sufrimiento lleva a controlar lo que otra persona hace, a actuar de forma victimista para llamar su atención, a demandar el amor de manera inapropiada, a manipular al otro para que pase más tiempo con uno u obligue a vestirse para no llamar la atención, estas acciones se convierten en una fuente de conflicto, insatisfacción y dolor.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

La persona que tiene el hábito de celar se compara con otras personas a quienes consideran superiores, se sienten débiles y perciben que no están a la altura. Debido a la inseguridad y la baja autoestima, piensa que cualquiera podría sustituirle en la relación y en esta batalla imaginaria se siente perdedora. Según la percepción del celoso, no tiene nada interesante que ofrecer, ni en lo que concierne a su físico ni a su personalidad.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Este tipo de individuos tienen el hábito de criticar con dureza a los demás y siempre les encuentran debilidades, porque el fallo del otro les da a ellos valor. Por el contrario, el éxito de los demás les lleva a sentirse miserables y vulnerables con sus amigos, pareja o profesión.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Los celosos sienten que su vida sería horrible si perdieran a la persona amada e invierten toda su energía en retenerla de forma equivocada. Al final consiguen lo que más temían, la ruptura. Si usted está siendo víctima de estas exigencias pruebe con estos consejos:

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

– Ignore el chantaje emocional: como malas caras, que le retire la palabra, comentarios del tipo de que no puede estar sin usted cuando sale, que siente mucha ansiedad y que sufre mucho.

– No ceda ante demandas absurdas que afectan a su estilo de vida y su escala de valores.

– No justifique y dé explicaciones de cada llamada y mensaje que reciba.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Si por el contrario es usted quien padece de celos hacia su pareja siga estos consejos:

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

– Aceptar que las relaciones pueden ser para toda la vida o no. Nadie nos asegura un amor eterno.

– Dé libertad a su pareja, respete su intimidad y su espacio.

– Confíe. La confianza es uno de los valores más importantes en una relación

– Distráigase cuando sienta el malestar de los celos. Deje de atender a lo que siente y deje de interpretarlo.

– Trabaje su autoestima. Su pareja se ha enamorado de usted y desea que estén juntos. Trate de ver cuáles son sus puntos fuertes, pregúntele qué le atrajo, hágale saber que es importante para usted que le diga cosas que le hagan sentir atractivo.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Recuerde:

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][bquote author=”Jacinto Benavente” prk_in=”El que es celoso no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta” type=”plain”][/vc_column][/vc_row]

El hábito de vivir la vida a toda prisa

[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

“El tiempo no me alcanza”, “tengo que hacer tantas cosas que no sé por dónde comenzar” o “debo salir ya, voy tarde”, son algunas de las frases más dichas por las personas de este siglo. ¿Cuántas personas andan corriendo, yendo y viniendo de un lado a otro sin saber a dónde van y para qué han ido? Se cree actualmente que la prisa es sinónimo de eficacia, sin tan siquiera detenerse un segundo a pensar en si la prisa era necesaria, o si el resultado hubiera sido el mismo. A fin de cuentas, nadie es mejor persona o profesional porque vaya con mayor rapidez de un sitio a otro.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Sin embargo, es importante destacar que cuando hablamos de velocidad no sólo hablamos del hecho de caminar o pensar más rápido, sino también de estar o sentirse internamente acelerado.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

La velocidad es sinónimo de la mala gestión del tiempo

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

La forma de contestar o de realizar una acción de manera inmediata, como si no hubiera mañana, es un hábito muy común hoy en día. Podemos poner de ejemplo una escena muy frecuente: una persona que vive en una gran ciudad y que se consigue con un conocido, al cual saluda mientras, a su vez, va caminando de prisa y hablando por teléfono, y sin darle oportunidad alguna a la otra persona para que responda el saludo, se despide.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Éste mal hábito se encuentra entrelazado con un falso mito. Ver que una persona va de prisa da la sensación o aire de prestigio porque está ocupado. Esta acción se interpreta como si la persona fuera un gran profesional, siendo la verdad que la velocidad es sinónimo de la mala gestión del tiempo y considerando este hecho, una persona no dejaría sus asuntos importantes en las manos de alguien que no tiene tan siquiera dos minutos para ser cordial con quienes conforman su entorno.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

El hábito de vivir a toda prisa se ha convertido en un estilo de vida, tanto así que muchas personas no tienen idea de qué hacer con su tiempo libre, lo cual les produce malestar e incluso la sensación de que están perdiendo el tiempo. Esta sensación se puede erradicar cuando se realizan actividades que se disfrutan.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Los segundos o minutos que gana corriendo no compensan todo lo que pierde en calidad de vida

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Para lograr erradicar este hábito, se deben priorizar las cosas importantes, esto dependerá de la escala de valores personal de cada individuo, por ejemplo, para algunos lo primordial es el trabajo y para otros, los amigos o los hijos. Por otro lado, si nuestro problema es el tiempo, podemos poner limites en los horarios para cada actividad, lo mas importante es saber decir que no, poniendo por encima nuestros deseos.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Tenga siempre presente que muy pocas personas serán capaces de apreciar las horas que han invertido en los quehaceres que le han impedido dedicarse tiempo a sí mismos. Así como también es importante recordar que los segundos o minutos que gana corriendo, no compensan todo lo que pierde en calidad de vida. A veces, es importante dejar que la vida fluya y la contemplemos tal y como es, sin cuestionar qué haremos a continuación.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

¿Somos conflictivos o buscadores de soluciones?

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Según el alemán Ralf Dahrendorf, un conflicto es una situación universal que sólo puede solucionarse a partir de un cambio social. Mientras que para Karl Marx, el origen del conflicto se encuentra en la dialéctica del materialismo y en la lucha de clases.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Teniendo en cuenta esta pequeña definición de conflicto podemos decir con toda seguridad que a lo largo de la vida se nos presentan una serie de disputas que a medida que superamos, nos ayudan a ser mejores personas. Sin embargo, a pesar de su repercusión positiva a posteriori, nadie quiere tener conflictos.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][prkwp_spacer size=”30″][vc_column_text]

Todo conflicto o problema tiene una o más soluciones

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]El ser humano no ha sido educado para pasar por un enfrentamiento a pesar de la frecuencia de estos. Todos, personal o laboralmente, tenemos desacuerdos, pero está en nosotros hacer del conflicto una disputa persistente en donde haya un choque de egos e intereses o tener ante el conflicto una actitud de dialogo pasivo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]El conflicto se adopta de diferentes formas, entre las más habituales se encuentra la mala comunicación, intereses opuestos, opiniones encontradas, incompatibilidades… Siendo cada una de éstas el reflejo de necesidad oculta de “tener la razón”.  La intensidad y cantidad de confrontaciones que tenga una persona con su entorno dependerá de su auto control y de si el conflicto ha de ser uno de los hábitos que ha forjado.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

El conflicto nace y se vuelve un hábito cuando las personas son incapaces de aceptar lo que no está en su mano cambiar, niegan la realidad en sus mentes y cuando ven que la forma en la que idealizaron el mundo no es la realidad vivida, se ofuscan. Así es como nacen los conflictos, cuando se crea un abismo entre lo que es y lo que según nuestra perspectiva debería ser.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Todo conflicto o problema tiene una o más soluciones, ninguno carece de ella. Sin embargo, esta en el “querer”, encontrar las soluciones justas para los involucrados. Es importante destacar que existen personas a las que les agrada y satisface crear conflictos y hacer de ellos su día a día. En otras palabras, hacen del conflicto un hábito arraigado del cual nada ni nadie los sacará. Su posición mental es seguir generando disputas y cerrarse a cualquier solución posible.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Por otra parte, si eres de las personas que no saben cómo reaccionar ante un conflicto que se les presente debes tener en cuenta que cuanto antes se actúe, mucho mejor, empeorar las cosas no es parte de la solución, se debe tener una visión periférica en cuanto al problema. Usualmente, las personas suelen teorizar las explicaciones pero no las llevan a cabo, actuar más y hablar menos ayudará a solucionar los problemas.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][prkwp_spacer size=”30″][vc_column_text]

Actuar más y hablar menos ayudará a solucionar los problemas.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En todo desacuerdo existen puntos en común entre las partes, encontrar los puntos de acuerdo y partir de allí facilita la gestión de conflicto. Pasar del detalle a lo global o ampliar la perspectiva, permite ver detalles que antes no se consideraban. Otro punto importante y que no se toma en cuenta es la forma de hablar, existen expresiones y palabras negativas que no ayudan a resolver el problema sino que por el contrario, lo intensifican.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Para concluir el tema se puede decir que una vez se conoce el patrón, es fácil romperlo con un hábito nuevo, un nuevo comportamiento, con nuevas creencias o simplemente con aceptación.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

El hábito de desconfiar de la pareja

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Una de las características importantes en el comportamiento del ser humano es la desconfianza, una persona puede confiar ciegamente en alguien por la noche y desconfiar al amanecer. La desconfianza del ser humano tiene muchísimas razones y a su vez no tiene ninguna. Actualmente, existen cada vez más medios de comunicación que traen como consecuencia que las personas estén cada vez más aisladas y asuman personalidades diferentes en las relaciones de amistades, de pareja e incluso con su familia.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Por otra parte, la desconfianza puede interpretarse como falta de confianza o esperanza en alguien o algo, de hecho, ésta es proveniente del Yo. Es de fundamental importancia notar que la desconfianza está siempre al acecho, buscando un motivo real para instalarse en nuestras vidas, y de hecho, a veces ni siquiera es necesario que el motivo sea real, sólo hace falta un poco de imaginación.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][prkwp_spacer size=”20″][vc_column_text]

Expresar lo que sentimos y pensamos es un gran paso hacia el fortalecimiento de la confianza

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Muchas personas han hecho de la desconfianza un hábito, sobre todo en lo que respecta a las relaciones de pareja, pero ¿por qué es tan común esta contaminación nociva en las relaciones?

 

Primeramente, una de las situaciones que le abre la ventana a la desconfianza, es la fantasía que tienen las personas de que son necesarias para el existir del otro y que la otra persona debe depender de ella para que la relación pueda hacerse efectiva. Cuando la persona se da cuenta que la realidad es totalmente diferente a lo que esperaba, comienza a desconfiar, de hecho, no importa qué haga la otra persona para evitar la inseguridad o desconfianza, ésta siempre estará latente.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

El hábito de la desconfianza en nuestras parejas es poco saludable, y algunos de sus motivos son la falta de confianza en nosotros mismos y el proyectar nuestras inseguridades en el otro. Estas situaciones son angustiosas, no solo para la persona a quién le están comiendo las dudas, sino también para la otra parte, que se sentirá violentada e intentará defenderse hasta cuando no tiene motivos para ello, lo que generará más desconfianza.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Una de las principales soluciones para erradicar por completo la desconfianza es la comunicación. Expresar lo que sentimos y pensamos de forma clara y llegar a un acuerdo con nuestra pareja es un gran paso hacia el fortalecimiento de la confianza. Los problemas se van a ir observando con más claridad y la solución a los conflictos de pareja se atenuarán para que la convivencia sea nuevamente armoniosa.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Los hábitos en la primera infancia

[vc_row][vc_column][vc_column_text]La infancia puede definirse como el período de vida de un ser humano, que abarca desde el nacimiento hasta la pubertad; es importante destacar que esta etapa de la vida se divide en distintos períodos según la edad que posea el individuo. Por otra parte, el adjetivo “primero” hace referencia a lo que antecede al resto en un cierto orden, pudiendo ser un orden jerárquico, espacial o temporal.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]A partir de éstos dos conceptos mencionados anteriormente podemos concebir nuestra idea de primera infancia. Entendiendo por ella como la etapa más temprana de la vida de un ser humano, comenzado desde su nacimiento hasta llegar a los 5 años de edad. La primera infancia es considerada por muchos especialistas en psicología como la fase más importante de una persona por ser un período clave en el desarrollo y formación de ésta, sirviendo como bases fundamentales en lo que será la vida del individuo.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En otras palabras, un niño que reciba durante su primera infancia una alimentación correcta, una buena educación y viva en un entorno lleno de afecto, se convertirá en un adulto saludable y capaz de desarrollarse fácilmente en la sociedad. En caso contrario, un niño que no reciba la atención y cuidados necesarios, no dispondrá de muchas posibilidades para crecer de buena forma, lo que no sólo repercutirá en su desenvolvimiento e interacción en la sociedad sino que también afectará su salud física y mental.

 

Los hábitos son una gran herramienta psicológica fundamental en la educación del individuo. Crear es un hábito, así como también lo es la libertad, el optimismo, la seguridad, la alegría, el miedo, el pesimismo, la agresividad, entre otros. Desde nuestro nacimiento, comenzamos a adquirir una serie de hábitos que nos facilitarán la vida.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][prkwp_spacer size=”25″][vc_column_text]

Los hábitos son una gran herramienta psicológica fundamental en la educación del individuo

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]En la primera infancia los hábitos más importantes son los hábitos del sueño, los hábitos de alimentación, el aprendizaje de los ritmos y la habilidad del individuo para regular sus emociones. El infante mediante la automatización va organizando la realidad, soportando mejor la inquietud, y conforme vaya creciendo ir incluyendo en su lista, hábitos higiénicos, hábitos de estudio y  el hábito de respetar a sus pares.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En otro orden de ideas, el impúber no sólo debe adquirir hábitos para su desarrollo personal sino que debe aprender a soltar o deshabituarse de algunos de ellos, como por ejemplo, el hábito de chuparse el dedo o el hábito del chupón. Todos los hábitos adquiridos y suprimidos van formando el carácter del niño, siendo éstos rasgos psicológicos muy estables, debido a que serán los recursos con los que el niño posteriormente se desenvolverá.

 

Es importante recalcar que los hábitos son capaces de dar organización y sentido, más sin embargo no son una camisa de fuerza para el infante, así que debe evitar forzar, castigar e inclusive premiar. Recuerde que además de inculcarles hábitos saludables a sus hijos también debe administrarle una dosis de afecto y protección. Debido a que el vínculo afectivo que se establezca con el niño será la base de formación de hábitos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]