El hábito de cuidar nuestra apariencia

Es muy común escuchar a algunas personas quejarse de que las más bonitas son las que siempre consiguen el mejor trabajo. Sí, es cierto que algunos nacen con características físicas más agradables a la vista que otros, pero esto no es un condicionante para conseguir trabajo o pareja como muchos creen.

Desde la invención de los productos cosméticos y el auge de la industria de la moda, las personas comenzaron a darle mucha importancia a su imagen, pues descubrieron que la primera impresión que pudiesen tener otros dependía de esa apariencia física.

Las personas tienen el hábito de formar relaciones en base a la primera impresión que tienen de otras

No obstante, así como existen quienes creen que lo mas importante es el cuidado de su fachada, hay personas que consideran mejor cultivar su mente con conocimientos y habilidades que puedan ser útiles para conseguir beneficios.

¿Pero no sería mejor que le diéramos igual importancia a estos dos aspectos? Si bien es cierto que prepararnos muy bien para ejercer una profesión u oficio es vital para conseguir un buen empleo, no podemos dejar de lado el hecho de que las personas tienen el hábito de formar relaciones en base a la primera impresión que tienen de otras. Quizás por esa razón muchos piensen que la mas bonita siempre consigue el mejor trabajo, ya que una mujer preocupada por su apariencia física demuestra mayor confianza en sí misma, aspecto importante para los empleadores.

Nuestro aspecto siempre hablará primero por nosotros

Es esencial cuidar los detalles que conforman la imagen que proyectamos, nuestro aspecto siempre hablará primero por nosotros. Unos zapatos sucios, uñas sin arreglar o tener el cabello descuidado, hará pensar a nuestro interlocutor que no nos interesamos ni por nuestra apariencia ni por lo que él o ella pueda pensar de nosotros.

Es necesario que reconozcamos cuales son nuestras debilidades y fortalezas. Una vez hecho este ejercicio comenzaremos a idear formas de sacarle provecho a nuestras destrezas. Por ejemplo, si eres muy bueno para conversar a gusto con la gente, preocúpate por mantener una salud bucal óptima y tener una sonrisa en tu rostro, esto hará que las demás personas se sientan atraídas por tu conversación.

Sácale partido a lo que tienes. Si no te consideras lo suficientemente bueno y empiezas a compararte con otros, no lograrás lo que te propongas y estarás siempre a la sombra de los demás. Que importa si eres muy alto, o si tienes la nariz grande, hoy en día existen muchas formas de ocultar lo que no nos gusta de nuestra imagen y potenciar aquellos rasgos con los que sí nos sentimos cómodos. Una vez que tengas el control de la impresión que quieres dar con tu apariencia, habrás adquirido un hábito que te traerá muchos beneficios.

Los hábitos de un buen periodista

Para los periodistas, la verdad se convierte en ese objetivo que buscamos develar para que la sociedad a la que nos debemos conozca todo lo que ocurre a su alrededor y las personas puedan formar su propia opinión sobre cierto asunto de interés público. Por tal motivo, el periodismo es un oficio no sólo muy importante para la sociedad, sino también muy exigente, que no merece ser practicado por quienes no están dispuestos a respetar la ética profesional.

El periodista es un contralor social. Sobre sus hombros recae la responsabilidad de sacar a la luz pública todas aquellas informaciones que tengan significación para la opinión pública, sin embargo, esta condición de contralor no significa que quien ejerza el periodismo tiene la potestad de asumir una posición ante los hechos que está relatando; hábito que algunos ponen en práctica sin tomar en cuenta que la subjetividad que nos caracteriza como seres humanos debe quedar de lado al momento de construir ese producto periodístico con el que se dará a conocer una situación de importancia para el público.

En esa búsqueda de la verdad, el buen periodista pone en práctica una serie de hábitos que, bien utilizados, lo llevarán a lograr el objetivo de una forma ética y responsable en la que su nombre seguramente quedará muy bien parado.

Para ser periodista hay que ser buena persona ante todo
Ryszard Kapuscinski

Entre esos buenos hábitos se encuentra la corroboración de la información a través de múltiples fuentes. Si al periodista le llega una información reveladora que puede significar el éxito de su reportaje, aunque ésta le sea dada con la condición de confidencialidad, es deber del periodista corroborar dicha información a través de otros medios como cifras, otros testimonios, entes públicos, etc. Lo importante es no dejarse llevar por la emoción de la primicia y confirmar que esa información que se dará es cierta, ya que si no lo es se podrían generar consecuencias negativas para todas las personas afectadas por esa afirmación.

Otro hábito que todo buen periodista debe poner en práctica es la tolerancia. Si bien es cierto que todos tenemos opiniones e ideales diferentes, el periodista como servidor público tiene que procurar que todas las partes involucradas en un hecho puedan expresarse. Si no se está de acuerdo con las políticas implantadas por algún gobierno, esto no significa que al momento de dar una información referente a éste, el periodista solo busque la versión de quienes, como él, no apoyan a ese gobierno. Actitudes como éstas solo generan desconfianza y división entre los miembros de la sociedad.

Ryszard Kapuscinski, famoso periodista quien a lo largo de su carrera cubrió conflictos armados en diferentes partes del mundo, decía que “para ser periodista hay que ser buena persona ante todo”. Ambas son aptitudes con las que no se nacen y las cuales son difíciles de adquirir, sin embargo, como todo hábito, solo hace falta querer hacer algo bueno por nuestros pueblos para que comencemos a ser personas de bien que hacen su trabajo correctamente sin dejarse llevar por las mieles del reconocimiento público. Eso es lo que hace a un buen periodista.

El hábito de escuchar las opiniones de otros

“Todo es relativo”. Seguro que has escuchado esa frase por lo menos una vez en tu vida. Y es que no es lo mismo ver una ciudad desde adentro que contemplarla desde lo alto de una montaña, pues según las experiencias de cada quien, las opiniones varían.

Si nos tomáramos la molestia de ponernos en el lugar de otros, ¡que fáciles serían las cosas! Las peleas dejarían de existir y todos podríamos convivir sanamente sin la necesidad de desacreditar a los demás porque sus pensamientos sean diferentes a los nuestros.

Guerras por religión, por política y por dinero; de eso está lleno el mundo. Miles de personas sufren a diario las consecuencias de discusiones infructuosas entre líderes y grupos que solo desean imponerse ante otros. ¿Por qué permitimos esto? Y peor que eso, ¿por qué contribuimos con el ambiente hostil que se genera al no aceptar las opiniones de los demás?

Todos somos únicos, incluso nuestros pensamientos lo son, y eso es lo que hace al mundo un lugar lleno de diversidad.

Quizás algunos lo hagan inconscientemente y confundan el debate de ideas con el hecho de menospreciar a quienes piensan de forma diferente. Pero en el debate de ideas un grupo comparte opiniones diversas con la intención de encontrar un punto en común y así construir conocimiento, mientras que cuando tenemos como hábito el criticar a otro porque su pensamiento dista del nuestro, estamos siendo intransigentes.

Todos somos únicos, incluso nuestros pensamientos lo son, y eso es lo que hace al mundo un lugar lleno de diversidad. Sin embargo, aun cuando tenemos conocimiento de que cada persona es única e irrepetible, muchas no saben manejar sus relaciones con quienes tienen ideologías distintas y por eso pueden llegar a distanciarse con amistades, parejas y hasta familiares.

En estos casos es importante tener en cuenta que así como cierta comida no nos gusta, también existirán opiniones con las que no estamos de acuerdo en absoluto. Reconocer esto es el primer paso que debemos dar para adquirir el hábito de la tolerancia.

Reconocer que no estaremos de acuerdo con todo lo que escuchemos es el primer paso que debemos dar para adquirir el hábito de la tolerancia.

Una vez que aceptemos nuestra condición de seres humanos imperfectos, lo que sigue es poner nuestra tolerancia en práctica y tratar de escuchar sin prejuicios a las personas con las que no congeniamos. Intenta participar en grupos como la sociedad de padres del colegio de tus hijos, o la junta de condominio de tu edifico, y verás que tendrás que poner en práctica tu capacidad de escuchar a otros y buscar soluciones que no beneficien solo a un pequeño grupo.

Otro hábito saludable para tus relaciones con el resto del mundo es no esperar a que otro cambie su actitud simplemente porque a ti no te gusta. Intenta acercarte a esa persona e intenta hablar con ella sobre eso que te molesta. Hazlo con buenas intenciones. Recuerda que eres tú quien tiene problemas con su forma de actuar y si llegas a decírselo de mala gana, probablemente esa persona siga portándose igual para molestarte.

Asimismo, no te limites a comentarle solo las cosas que te molestan de él o ella, también háblale sobre cómo te afecta eso en tu vida diaria y recuérdale que tú también eres humano. Si pones en práctica estos simples pasos, pronto te habituarás a escuchar a otros sin molestarte porque piensen o actúen diferente a ti.

Cuidar al medio ambiente es: sembrar árboles y valores

El planeta Tierra es hogar de plantas, animales y humanos. Tenemos 510.072.000 km2 de espacio en el que cada especie cumple una función maravillosa y absolutamente necesaria para mantener el equilibro. Sin embargo, y muy a pesar de que este es el único planeta que tenemos y deberíamos cuidarlo, hay millones de personas en él que no sienten respeto por el entorno que los rodea.

Fábricas que contaminan el agua de ríos y mares, personas que salen a cazar animales por gusto, científicos que experimentan con ellos para que los humanos tengamos productos de buena calidad, gente indiferente que solo quiere vivir su vida sin importar lo que ocurra a su alrededor, y muchas más cosas que están matando a nuestro planeta poco a poco.

Cuando hacemos algo bueno por el medio ambiente, también lo hacemos por nosotros.

Estoy segura de que tú no eres de esas personas, pues te preocupas por mantener una relación respetuosa con el medio ambiente que te sirve de hogar. ¡Te felicito! Sé que sabes la satisfacción que se siente al cerrar el chorro de agua que se está desperdiciando; sé que has sentido esa sensación cuando has alimentado a un animalito de la calle, y más aún, sé cuánto amor te ha dado él en señal de agradecimiento. ¿No es una experiencia maravillosa?

Cuando hacemos algo bueno por el medio ambiente no solo lo estamos protegiendo a él, también estamos haciendo algo bueno por nosotros. Es como cuando ahorramos para comprar un cuadro que adorne nuestra casa y nos haga sentir a gusto en ella. La Tierra es nuestro hogar y con cada acción de amor y respeto que realizamos por ella, es como si la estuviésemos decorando para hacer de ella un lugar más placentero.

Pero ahora que sé que tú y yo estamos sintonizados y tenemos el hábito de respetar al medio ambiente aunque sea a través de pequeñas acciones, quiero invitarte a que agreguemos un hábito más a nuestras vidas que no solo nos beneficiará a nosotros y al planeta; enseñemos a los demás a cuidar este hogar tan espectacular que tenemos y que por culpa de la contaminación se nos está muriendo poco a poco.

Asumamos el reto de hacer una buena acción por el planeta todos los días a partir de hoy. Sí, ya sé que siempre tratas de hacerlo, pero desde ahora vamos a intentar que con esa buena acción otra persona se contagie y quiera aportar su granito de arena en pro de la salud del mundo.

Llevemos a nuestra familia o amigos a una jornada de recolección de alimentos para los animales de la calle; enseñemos a nuestros hijos que si dejamos el chorro abierto, muchos litros de agua se estarán perdiendo; donemos la ropa que ya no usamos para que otros la aprovechen; lo que sea, tú tienes el poder de decidir en qué quieres ayudar mientras no te quedes sentando pensando que con hacer un acto de bien es suficiente.

Sembrar un árbol está muy bien, pero recuerda que sembrar valores también es nuestro deber.

Hábitos para subir tu autoestima

Algunos días son buenos, otros no tanto. Hay días en los que nos sentimos mal con nosotros mismos y no encontramos nada que nos haga sentir cómodos, principalmente porque nuestra mente no está coordinada con nuestro cuerpo y quisiéramos ser algo que no somos.

Ese concepto que tenemos de nosotros mismos se llama autoestima. Como su nombre lo dice, es la estima que sentimos por nosotros, algunas veces mucha y otras veces poca. Es ese conjunto de percepciones, opiniones y sentimientos que poseemos sobre todos nuestros rasgos físicos y mentales, es decir, nuestras actitudes, creencias, ideas y conocimientos.

Actualmente, el mundo que nos rodea es muy exigente, y aunque tengamos una idea positiva de nosotros, la presión social puede hacer que esa percepción cambie tan rápido como canta un gallo. Las modas hacen que cambiemos constantemente nuestra forma de pensar y actuar, tratando de encajar en una sociedad a la que verdaderamente no le importa como luzcamos.

Por esa razón, debemos tomar las riendas de nuestra vida y querernos tal cual somos. Con esa actitud no habrá nadie que pueda lograr bajarnos la autoestima hasta volvernos seres indefensos que sucumben ante cualquier comentario negativo de otros.

Dicho esto, les dejo algunos hábitos que los ayudarán a subir su autoestima:

¡Empodérate! Cree en ti mismo

Todos poseemos capacidades únicas que nos hacen valiosos para la sociedad. Cada uno de nosotros vino a este mundo a jugar un rol muy importante, y si no crees en ti no podrás aportar al mundo esas cosas tan valiosas que solo tú sabes hacer.

No te compares con nadie

Está bien que tomemos a otras personas como modelos a seguir porque nos inspiran, pero eso no quiere decir que debes compararte con ellas. Así nunca lograrás tus metas porque simplemente querrás ser alguien que no eres, ni serás. Esas mismas personas con las que te comparas no son un dechado de virtudes, también tienen defectos como tú, así que solo sigue su ejemplo pero jamás te compares con ellas o sentirás una frustración constante.

Cuida tu mente y tu cuerpo

Haz deporte y come sano, pero date tus gustos de vez en cuando. Cuando hacemos ejercicio el cuerpo se llena de energía positiva y nos sentimos bien con nosotros mismos. Además, te ayudará a mejorar tu aspecto físico, lo que de seguro aumentará tu autoestima. Pero no olvides tu mente. Lee, ve al cine, ejercita tu mente también y verás como con este hábito ampliarás tu mente y comenzarás a comprender muchas cosas que antes no entendías.

Haz afirmaciones positivas todos los días

Repítete a ti mismo una frase amable sobre tu físico o tus buenos sentimientos. También rememora cada vez que puedas todos los logros que has alcanzado a lo largo de tu vida. Con esto siempre tendrás en mente que eres una persona capaz de conseguir lo que te propongas; eso sí, que el cumplimiento de tus metas no signifique una desventaja para quienes te rodean, recuerda que una buena relación con tu entorno también forma parte de tu salud física y mental.

Haz ejercicio con tu pareja y crea un hábito saludable

Cuando conocemos a alguien y nos enamoramos, queremos pasar el mayor tiempo posible con esa persona, pero a medida que pasa el tiempo y las actividades en pareja se van volviendo monótonas, nos preocupamos porque pensamos que la relación está  llegando a su límite y no queremos que se acabe.

Una actividad que podemos realizar con nuestra pareja es el ejercicio. Hay tantos lugares para hacerlo y tantos deportes diferentes que experimentar, que es casi imposible aburrirse. Además de eso, hacer del ejercicio un hábito es beneficioso para ambos porque afianzarán su relación en varios aspectos.

Su pareja estará allí para darle ánimos

En primer lugar, mejorarán su apariencia y rendimiento físico, lo que sin duda influirá positivamente en su vida sexual. En segundo lugar, el deporte los ayudará a establecer metas por las cuales trabajar en equipo, no solo durante el entrenamiento sino también en otros aspectos de su relación.

 

Si uno de los dos desea perder peso o mejorar su salud, hacer ejercicio con una pareja lo ayudará a seguir enfocado en alcanzar su objetivo y además estarán fortaleciendo su relación, ya que cada uno es consciente de la dedicación y el esfuerzo del otro.

Lo mejor de todo es que si un día alguno de los dos tiene flojera, siempre podrá contar con que su pareja estará allí para darle ánimos.

 

Pero si todavía no te he convencido de invitar a tu media naranja a practicar algún deporte, déjame mostrarte las ventajas que te ofrece la actividad física.

Hacer ejercicio reduce el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, así como la posibilidad de desarrollar diabetes. El deporte también te ayudará a fortalecer los músculos, lo que regula el pulso y la presión arterial. Asimismo, cada entrenamiento te hará sentir bien, mejorando tu estado de ánimo y dándote más energía.

Afianzarán su relación

No importa que nunca hayan hecho ejercicio, una vez que tomen la decisión de empezar y sean constantes en su actividad, irán formando un buen hábito que solo les traerá cosas buenas. Empiecen poco a poco. Tal vez el primer día solo puedan caminar una media hora a paso lento, pero con el paso de los días irán mejorando su rendimiento y querrán superarse cada vez más.

 

Recuerda que solo se necesitan 21 días para adquirir un hábito. Inténtalo, invita a tu pareja y comiencen a compartir más tiempo de calidad. Pronto verás cómo tu salud física y mental te lo agradecerá.

El hábito de querer saberlo todo

Hay hábitos que son buenos y otros que no tanto. También hay hábitos que según la forma en que se ponen en práctica, pueden ser beneficiosos o no. Ese es el caso de la curiosidad.

¿Quién no tiene un familiar que quiere saberlo todo sobre la vida de otro miembro de la familia? Esos son quienes forman un hábito que no les rinde otro fruto distinto al de vivir la vida de otros y no la suya propia.

 

Pero no todo está perdido. También existen quienes quieren saberlo todo para expandir sus conocimientos y por qué no, transmitirlos a futuras generaciones. Esa la costumbre que debemos cultivar.

La curiosidad para expandir nuestros conocimientos es una costumbre que debemos cultivar

Leer, escuchar todo tipo de música, ver películas, dudar y buscar respuestas a esa duda, volver a dudar y seguir buscando respuestas, escuchar varias opiniones sobre cierto tema, son algunos de los hábitos que podemos practicar para aprender cada día más.

 

¡Empieza por ahí! Agarra un libro, el que sea, y sumérgete en el mundo que ese autor creó para ti. Duda de todo, no creas en cualquier cosa que te digan, pues todos tenemos distintas realidades y eso es lo que hace al mundo tan variopinto.

¡Compite contigo mismo! Nunca olvides que mientras más aprendas menos sabrás. ¿Recuerdas cuando eras niño y preguntabas todo a tus padres? ¿Por qué dejaste de hacerlo? Pregunta todo lo que puedas a quien puedas, no subestimes ninguna respuesta ni a ninguna persona porque puedes aprender de todo lo que te rodea. Sí, de todo; hasta de ese familiar chismoso que quiere averiguar la vida de todos. De ese es de quien aprenderás más, porque sabrás cómo no debes actuar.

Así lo dijo el psicoanalista fundador del enfoque humanista de la psicología:

Me doy cuenta que si fuera estable, prudente y estático; viviría en la muerte. Por consiguiente, acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales, porque ése es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante.
Carl Rogers

Desde el preciso instante en el que adopté ese pensamiento como lema de vida, no he dejado de aprender ni un segundo de mi vida. No solo porque quiero saberlo todo, sino también porque sé que aunque trabaje para conocer cada día más, siempre habrá algo o alguien de lo cual aprenderé. Por ejemplo, hoy aprendí que Miguel Ángel Bounarroti tardó cuatro años en pintar el techo de la Capilla Sixtina. Y tú, ¿qué aprendiste hoy?