5 Hábitos para afrontar eficientemente el estrés

El estrés puede generarse por el agotamiento de la actividad mental, trayendo como consecuencia efectos negativos en el organismo. Estos efectos a largo plazo pueden ser letales, por ello es importante tener a la mano algunos tips para afrontar el estrés en nuestra vida.

Observa tu organismo.

Cuando nos enfrentamos a una situación estresante muchas veces nos enfocamos en los elementos externos que nos producen estrés, estos pueden ser: los resultados de un examen médico, las calificaciones de una prueba académica o el ingreso a un nuevo empleo.

Sin embargo, es recomendable habituarnos a observar cómo reacciona nuestro cuerpo ante estos estímulos estresantes e identificar qué, y cómo está funcionando el organismo en presencia de ellos, así podremos aprovechar estas reacciones a nuestro favor.

No se debe olvidar que el estrés, aunque puede ser nocivo para su salud, también es una respuesta de alerta natural del organismo para adaptarse al entorno. Por ello, aprender a aceptarlo puede ser beneficioso para afrontar de mejor forma diversas situaciones estresantes.

Compórtate como una persona más tranquila.

Muchas de las respuestas estresantes que da el organismo son desencadenadas por factores de personalidad que algunos desarrollan con el tiempo. Por ejemplo, las personalidades dominantes tienden a sentir mucho mas estrés cuando pierden el control de una situación, o en el caso de los perfeccionistas, cuando no consiguen hacer que las cosas se hagan como desean.

Una personalidad relajada y ligeramente despreocupada ayuda a mejorar y mantener la salud mental.

Ejercita tu cuerpo

Uno de los hábitos más reconfortantes para el cuerpo y la reducción del estrés es, sin duda, la práctica de actividades deportivas. Durante estas actividades el cuerpo libera grandes cantidades de estrés acumulado, oxigenando el cerebro y brindando salud mental y física.

Comparte tus preocupaciones

Muchas veces acumulamos estrés por no expresar nuestras preocupaciones; mantener buenas relaciones con otras personas y compartir nuestros problemas puede ayudar a aliviar la presión que nos genera molestia. Además de esto, con ayuda de amigos o familiares podemos planificar mejores estrategias para afrontarlo.

Anticipa futuras situaciones de estrés

A veces tenemos la oportunidad de saber cuándo vendrán momentos muy estresantes para nosotros y nunca esta demás prepararnos para ellos. Por ejemplo, si sabemos que próximamente tendremos que mudarnos, lo recomendable es organizar todo lo que sea necesario antes de partir; si dejamos las cosas para ultima hora tendremos mas estrés del que podemos controlar.

Ahora que tienes estos consejos aprovéchalos al máximo para lograr el equilibrio en tu vida y con el mundo que te rodea, porque una persona con estrés solo genera más estrés.

El hábito de recordar los sueños

El día tiene 24 horas de las cuales se recomienda tomar un mínimo de 8 horas para dormir y poder descansar apropiadamente, debido a eso pasamos un poco menos de la mitad de nuestras vidas durmiendo.

Pero esto no significa que el dormir es tiempo perdido, pues además de recuperar las energías que gastamos y de cumplir en este estado una cantidad importante de procesos metabólicos para el buen funcionamiento del organismo, los científicos han demostrado mediante experimentos que: “En el período REM, la respiración se hace más rápida, irregular y superficial, los ojos se agitan rápidamente y los músculos de los miembros se paralizan temporalmente. También, el ritmo cardíaco aumenta, la presión arterial sube, los hombres experimentan erecciones y el cuerpo pierde algo de la habilidad para regular su temperatura”. Y adivina que, es en este periodo donde se tienen las experiencias oníricas o los sueños.

Esto quiere decir que el cerebro esta simulando, sonidos, imágenes y sensaciones de una manera tan precisa que pareciera que es la vida real,  pero sucede que al despertar son pocas las mañanas en las que podemos recordar lo que paso. Con suerte los recuerdos son vagos, extraños y acompañados de una sensación de olvido la cual generalmente nos resignamos a remediar y así comenzamos el día: ignorando todo lo que allí pasó por que no estamos habituados a recordar nuestros sueños, que son nuestra ventana personal al mundo interior.

Todas las noches producimos nuevos sueños, pero son pocas las veces que los recordamos

Muchas personas suelen creer que no sueñan o que sueñan muy poco y la verdad es que todas las noches producimos nuevos sueños, pero son pocas las veces que los recordamos y por eso nos interesa cultivar este hábito de recordar los sueños.

Habituarnos justo al despertar a dar unos minutos para recapitular únicamente las experiencias oníricas, dejando a un lado todas las preocupaciones que nos hacen olvidar nuestros sueños, como por ejemplo pensar en que vamos a desayunar o como nos vamos a vestir, nos ayudará a recrear en nuestra memoria las experiencias. Este hábito hace que progresivamente podamos recordar con más detalles, más profundidad e intensidad nuestras aventuras, allí donde podemos volar, hablar con seres mitológicos, sentir que viajamos en el tiempo e incluso, en algunos casos, obtener respuestas a nuestras inquietudes o premoniciones del próximo número de la lotería.

Existen también técnicas para antes de acostarse a dormir y se trata de poder programar la mente a tu voluntad, la idea general de esta técnica es ordenarle a la mente que vamos a recordar. Cuando estés a punto de dormir debes comenzar una cuenta regresiva del numero treinta al cero, en forma lenta para relajar la mente y estimularla para soñar.

Al despertar algunos personas no solo se conforman con el habito de recordar tranquilamente lo que paso, sino que se dan el tiempo para escribirlo en una pequeña libreta que se encuentra estratégicamente al pie de la cama o en la mesita de noche, pudiendo guardar el recuerdo durante mucho más tiempo.

Mucho éxito y felices sueños.

El hábito de leer, una actividad para enamorase

¡Qué importante es la lectura! Sin duda alguna es una actividad que requiere ser convertida en un habito para que no se sienta como una pesada obligación estudiantil, o un ejercicio tedioso al que nos deberíamos ver obligados para estar al día con el mundo intelectual.

Las personas que a lo largo de su vida desarrollan este habito de lectura dicen con satisfacción que es una de las mejores cosas que les ha podido pasar. Son esas personas que vemos constantemente con un libro en sus manos, que leen cuando van en el bus o que justifican su lectura esperando en algún lugar, saciando así la sed que la acostumbrada actividad de leer les produce.

Tu apetito por leer dará lugar a tu nuevo hábito

La mayoría de las personas que habitan en estas ciudades llenas de televisores e información audiovisual, subestiman profundamente la lectura. Vemos ejemplos a diario cuando encontramos que muchas personas prefieren ver la película antes que leerse el libro en el cual ésta fue inspirada. Pero aun así preferimos ver la película, y nuestra mente insiste en justificar esta selección, bien sea por que es más rápido o por que leer nos da mucha pereza.

Hay que entender que la lectura es un ejercicio que a medida que se pone en práctica se hace menos tediosa y más interesante, pero ¿cómo podemos poner en práctica este músculo lector para hacerlo fuerte?. Entre las muchas técnicas y propuestas como la de leer un poco cada día, la de encontrar algo que verdaderamente te guste o la de obligarte con fuerte determinación a empezar y terminar un libro, yo te propongo algo que quizá te enamore y abra las puertas de un fuerte hábito de lectura.

Leer en pareja es sin duda una experiencia sumamente reconfortante y es una gran opción para intentar despertar el apetito por leer.

 

1.- Lo primero que deberíamos hacer es conseguir una pareja de lectura, alguien con quien queramos compartir una experiencia maravillosa.

2.- Segundo, entre ambos debemos buscar un libro de interés común: una biografía, un cuento, una historia, un relato o cualquier otro.

3.- Por último, citarse en un lugar donde puedan ubicar por lo menos treinta minutos para leerse el uno al otro en voz alta, alternando los turnos de quien lee y quien escucha.

 

Una vez que consigan realizar esta dinámica, verán como las diferentes opiniones acerca de la lectura empiezan a salir a flote, brindando espacios de debate que dan lugar a una comprensión real de lo que se está leyendo y con esto despertar el interés por la lectura. Además de fortalecer los vínculos de ambos en función de una mejor comunicación y entendimiento de manera divertida y amena.

 

Pero cuidado con querer leer a escondidas de tu pareja. Recuerda que lo que se empieza juntos se termina juntos.  Sin embargo, nadie te va a prohibir que comiences otro libro por tu propia cuenta, quizá del mismo autor o del mismo género literario. Tu apetito por leer dará lugar a tu nuevo hábito.