Cultivando nuestra vida: vivir a plenitud

El hábito que más podría caracterizar mi individualidad, quizás hasta mi propia vida por englobar todo el resto de mis hábitos, es el cultivo de mí mismo. Y con esto no me refiero a algún tipo de egocentrismo desaforado: no busco reivindicar la figura de un narciso del siglo XXI como muchos otros onanistas de la imagen lo hacen. Sin embargo, nuestro propio yo es el único medio por el que podemos aproximarnos al mundo y experimentarlo.

El cultivarse alude a un ejercicio de pulimento, buscando fabricar la mejor versión de uno mismo: interiorizar en la indagación de la propia naturaleza y perfeccionarse en ella.

La vida hay que vivirla haciendo de ella una obra de arte

Estoy convencido de que la vida hay que vivirla haciendo de ella una obra de arte: que en cada momento del existir se sienta el arrebato estético en las propias carnes y que cada paso que se dé, sea un homenaje a la vida y a su belleza. El mundo está lleno de momentos sublimes en todas partes y de todas las circunstancias puede hacerse arte. Y, tomando en cuenta que las creaciones más bellas surgen de la angustia y la desesperanza del hombre, una ciudad caótica ofrece material invaluable para la creación.

Pero para poder apreciar todos estos detalles es necesario aprender a abrir los ojos. Generalmente vivimos ofuscados por los quehaceres de la cotidianeidad, la necesidad, la amargura. Si tenemos nuestras necesidades materiales cubiertas, buscamos “distraernos”. Pensemos un momento en esta palabra y notaremos que distraer es un verbo transitivo: te distraes necesariamente de algo. Y nos preguntamos, ¿de qué nos estamos distrayendo?

Reflexionando y dándole vueltas a esta pregunta, he creído ver que nos distraemos de nosotros mismos. Nietzsche, discurriendo en torno a aquellos que conocen (los científicos, filósofos, pensadores) decía: “nosotros, los que conocemos, somos desconocidos para nosotros mismos”. ¿A qué otra cosa aludiría esta frase sino a la ausencia de interiorización?

Vivimos en el afuera, distrayéndonos de nuestras vidas y cultivando más nuestras creaciones que a nosotros mismos. Muchos han derribado a los antiguos ídolos religiosos y en su lugar han erigido otros nuevos: la tecnología, el bisturí, la televisión. Somos una sociedad de cultores de lo aparente.

Vivimos en el afuera, distrayéndonos de nuestras vidas y cultivando más nuestras creaciones que a nosotros mismos

Cuando hablo de cultivarse no me refiero tampoco a un ejercicio de floricultura corporal. Más que florear el cuerpo, lo que ya se realiza desmedidamente en nuestros tiempos, hablo de un rescate de la mente y el espíritu. Sin embargo, siendo el cuerpo el vehículo que permite el despliegue de las facultades mentales y espirituales, también debe ejercitarse en su medida, estableciéndose un justo medio entre estas tres partes del ser.

En la antigüedad griega, los gimnasios no eran exclusivamente recintos destinados al entrenamiento físico. Además de acondicionar el cuerpo para prácticas atléticas, los gimnasios también eran lugares para la instrucción, el debate y el crecimiento intelectual, dándose cita en estos sitios filósofos, retóricos y literatos.

Acompañando al cultivo físico y mental, creo importante habituarse a cultivar el espíritu. Esa parte del interior que nos conecta con el silencio mistérico, aquello indescifrable e inefable que han solido denominar Dios pero que otros místicos han llamado Naturaleza, Lo Uno, Nirvana, entre otros nombres.

Ver televisión: un hobby sin beneficios

Desde muy pequeños nuestro primer hobby es ver comiquitas, programas infantiles y un sin fin de películas que consumen nuestra infancia. Es lo primero que llegamos a conocer y a disfrutar como niños. Este momento de ver en la televisión algo que nos agrade se convierte en un hobby permanente, que más tarde se transforma en un hábito.

Para los padres ciertamente este hábito les da tiempo libre. Pues, a los más pequeños de la casa los invade la tranquilidad al ver aquel aparato lleno de luces y colores llamativos. Es barato, accesible y apto para todo público.

¿Qué pasa cuando este hábito abarca todo nuestro tiempo?

Este aparato llamado televisión nos permite descansar de muchas maneras. Si tenemos niños, los dejamos en la televisión para obtener un poco de paz. Si llegamos cansados a nuestros hogares luego de una jornada de trabajo, encendemos la televisión y adiós problemas. Si estudiamos, simplemente lo encendemos y nos olvidamos del estrés de las tareas y compromisos escolares o universitarios.

Muchas veces nos relaja, nos da paz y unas pocas veces nos da conocimientos. Pero, ¿Qué pasa cuando este hábito abarca todo nuestro tiempo?

Según los científicos nuestras ondas cerebrales pasan de ondas betas a ondas alfas al momento de mirar la televisión. ¿Esto qué quiere decir? Bien, las ondas betas son producidas por el cerebro cuando hay actividad, es decir, cuando hay creatividad, imaginación, asociación entre otros… Por otro lado, las ondas alfas son producidas cuando estamos en un estado soñoliento (parecido a la hipnosis) en donde las actividades de lógica, comprensión y asociación quedan detenidas. Esto sugiere que cuando vemos televisión, prácticamente, nuestro cerebro no produce mayor actividad. Mirar televisión para nuestro cerebro es igual a mirar una pared fijamente.

Mirar televisión para nuestro cerebro es igual a mirar una pared fijamente

Una de las mayores consecuencias de ver televisión a diario es que nuestra capacidad de atención se va deteriorando con el paso del tiempo. Además, la cantidad de imágenes recibidas por nuestro cerebro al ver televisión nos puede producir estrés o irritación. La televisión puede llegar a ser una pequeña caja de pandora si no es moderada.

Con esto no quiero decir que no podamos ver televisión. Podemos ver televisión siempre y cuando sea un hábito moderado. No está demás recordar que podemos realizar muchas otras actividades: practicar deportes, leer, visitar lugares históricos, aprender idiomas o hacer algún hobby que llame nuestra atención.

La lectura podría ser un reemplazo excelente para este hábito tan dañino. Al leer, nuestro cerebro recrea imágenes parecidas a las que vemos en la pantalla de la televisión, además, es una muy buena manera de relajarnos, aprender y, sobre todo, de ejercitar nuestro cerebro y capacidad de atención.

Reemplazar un hábito dañino por otro que nos genere beneficios es la manera más rápida de dejar atrás aquellas rutinas que intervienen de manera negativa con nuestra salud o manera de vivir. Toma conciencia de tus hábitos negativos y transfórmalos en hábitos positivos y beneficiosos.

5 Hábitos para afrontar eficientemente el estrés

El estrés puede generarse por el agotamiento de la actividad mental, trayendo como consecuencia efectos negativos en el organismo. Estos efectos a largo plazo pueden ser letales, por ello es importante tener a la mano algunos tips para afrontar el estrés en nuestra vida.

Observa tu organismo.

Cuando nos enfrentamos a una situación estresante muchas veces nos enfocamos en los elementos externos que nos producen estrés, estos pueden ser: los resultados de un examen médico, las calificaciones de una prueba académica o el ingreso a un nuevo empleo.

Sin embargo, es recomendable habituarnos a observar cómo reacciona nuestro cuerpo ante estos estímulos estresantes e identificar qué, y cómo está funcionando el organismo en presencia de ellos, así podremos aprovechar estas reacciones a nuestro favor.

No se debe olvidar que el estrés, aunque puede ser nocivo para su salud, también es una respuesta de alerta natural del organismo para adaptarse al entorno. Por ello, aprender a aceptarlo puede ser beneficioso para afrontar de mejor forma diversas situaciones estresantes.

Compórtate como una persona más tranquila.

Muchas de las respuestas estresantes que da el organismo son desencadenadas por factores de personalidad que algunos desarrollan con el tiempo. Por ejemplo, las personalidades dominantes tienden a sentir mucho mas estrés cuando pierden el control de una situación, o en el caso de los perfeccionistas, cuando no consiguen hacer que las cosas se hagan como desean.

Una personalidad relajada y ligeramente despreocupada ayuda a mejorar y mantener la salud mental.

Ejercita tu cuerpo

Uno de los hábitos más reconfortantes para el cuerpo y la reducción del estrés es, sin duda, la práctica de actividades deportivas. Durante estas actividades el cuerpo libera grandes cantidades de estrés acumulado, oxigenando el cerebro y brindando salud mental y física.

Comparte tus preocupaciones

Muchas veces acumulamos estrés por no expresar nuestras preocupaciones; mantener buenas relaciones con otras personas y compartir nuestros problemas puede ayudar a aliviar la presión que nos genera molestia. Además de esto, con ayuda de amigos o familiares podemos planificar mejores estrategias para afrontarlo.

Anticipa futuras situaciones de estrés

A veces tenemos la oportunidad de saber cuándo vendrán momentos muy estresantes para nosotros y nunca esta demás prepararnos para ellos. Por ejemplo, si sabemos que próximamente tendremos que mudarnos, lo recomendable es organizar todo lo que sea necesario antes de partir; si dejamos las cosas para ultima hora tendremos mas estrés del que podemos controlar.

Ahora que tienes estos consejos aprovéchalos al máximo para lograr el equilibrio en tu vida y con el mundo que te rodea, porque una persona con estrés solo genera más estrés.

8 hábitos que contribuyen a tener una alimentación adecuada.

Al hablar de una alimentación adecuada nos referimos a consumir de forma equilibrada y variada nuestras comidas diarias, ya que estas poseen nutrientes que contribuyen al desarrollo físico e intelectual de nuestra mente y cuerpo. Nunca debemos olvidar los valores nutricionales de la comida, sólo así podemos evitar los excesos que generan la obesidad y la desnutrición.

Por ello, sabiendo que la comida está relacionada al compartir, al disfrutar, a los gustos y la  cultura, te muestro ocho hábitos que te ayudarán en los primeros pasos hacia una sana alimentación.

Desayuna

Por cuestiones de tiempo siempre olvidamos que la primera comida del día es la más importante, debido a que en la noche pasamos muchas horas sin ingerir alimentos. La falta de esta comida produce bajo rendimiento, cansancio y mal humor.

No ingieras bebidas durante la comida

No bebas agua, refresco o jugos durante la comida porque eso afecta tu digestión. Es recomendable tomarlos antes o después de comer, y si es temperatura ambiente mejor.

Sustituye los antojos con frutas

En las meriendas, cambia tus dulces por frutas. Evita tentaciones como galletas con alto contenido de azúcar, helados o comidas congeladas y remplázalas por cereales, yogur o frutos secos.

Modera las grasas

Las grasas son la principal fuente de energía para nuestro cuerpo y su consumo debe ser moderado. Si vas a consumirlas procura utilizar aceites de origen vegetal como el aceite de oliva. Otra opción es consumir tus alimentos a la plancha, horno o vapor.

Acostúmbrate a comer en la mesa

Crea un ambiente agradable para disfrutar de tu comida sin distracciones, cede este espacio para tu familia o pareja.

Equilibra la comida

Guíese a través de la pirámide de alimentos, esta agrupa las comidas indicando de manera sencilla cuánto debemos consumir para mantener y cuidar nuestra la salud.

Fomenta el consumo de productos autóctonos para que incluyas en tus comidas cereales y tubérculos que proporcionen energía, frutas y verduras que aporten vitaminas y minerales, así como productos de origen animal que son fuente de proteínas para crecer y reparar los tejidos del cuerpo.

Se creativo con tus comidas

Busca nuevas recetas para variar tus comidas, así evitarás aburrirte de comer siempre lo mismo y descubrirás formas nuevas de presentar tus alimentos.

Reflexiona sobre tus hábitos alimenticios

Realiza una lista de las cosas que haces a la hora de comer y toma nota de cómo te afecta, esto te ayudará a ser consciente de tus distracciones y desordenes alimenticios. Una vez en la mesa, actúa en base a tu lista, come con calma, en el momento adecuado, mastica bien tus alimentos para facilitar la digestión y disfruta la comida a través de prácticas simples.

Por otro lado, es importante equilibrar la alimentación con actividades físicas, en poco tiempo podremos ver los resultados de nuestros esfuerzos y ganaremos mas energía.

Cuidar al medio ambiente es: sembrar árboles y valores

El planeta Tierra es hogar de plantas, animales y humanos. Tenemos 510.072.000 km2 de espacio en el que cada especie cumple una función maravillosa y absolutamente necesaria para mantener el equilibro. Sin embargo, y muy a pesar de que este es el único planeta que tenemos y deberíamos cuidarlo, hay millones de personas en él que no sienten respeto por el entorno que los rodea.

Fábricas que contaminan el agua de ríos y mares, personas que salen a cazar animales por gusto, científicos que experimentan con ellos para que los humanos tengamos productos de buena calidad, gente indiferente que solo quiere vivir su vida sin importar lo que ocurra a su alrededor, y muchas más cosas que están matando a nuestro planeta poco a poco.

Cuando hacemos algo bueno por el medio ambiente, también lo hacemos por nosotros.

Estoy segura de que tú no eres de esas personas, pues te preocupas por mantener una relación respetuosa con el medio ambiente que te sirve de hogar. ¡Te felicito! Sé que sabes la satisfacción que se siente al cerrar el chorro de agua que se está desperdiciando; sé que has sentido esa sensación cuando has alimentado a un animalito de la calle, y más aún, sé cuánto amor te ha dado él en señal de agradecimiento. ¿No es una experiencia maravillosa?

Cuando hacemos algo bueno por el medio ambiente no solo lo estamos protegiendo a él, también estamos haciendo algo bueno por nosotros. Es como cuando ahorramos para comprar un cuadro que adorne nuestra casa y nos haga sentir a gusto en ella. La Tierra es nuestro hogar y con cada acción de amor y respeto que realizamos por ella, es como si la estuviésemos decorando para hacer de ella un lugar más placentero.

Pero ahora que sé que tú y yo estamos sintonizados y tenemos el hábito de respetar al medio ambiente aunque sea a través de pequeñas acciones, quiero invitarte a que agreguemos un hábito más a nuestras vidas que no solo nos beneficiará a nosotros y al planeta; enseñemos a los demás a cuidar este hogar tan espectacular que tenemos y que por culpa de la contaminación se nos está muriendo poco a poco.

Asumamos el reto de hacer una buena acción por el planeta todos los días a partir de hoy. Sí, ya sé que siempre tratas de hacerlo, pero desde ahora vamos a intentar que con esa buena acción otra persona se contagie y quiera aportar su granito de arena en pro de la salud del mundo.

Llevemos a nuestra familia o amigos a una jornada de recolección de alimentos para los animales de la calle; enseñemos a nuestros hijos que si dejamos el chorro abierto, muchos litros de agua se estarán perdiendo; donemos la ropa que ya no usamos para que otros la aprovechen; lo que sea, tú tienes el poder de decidir en qué quieres ayudar mientras no te quedes sentando pensando que con hacer un acto de bien es suficiente.

Sembrar un árbol está muy bien, pero recuerda que sembrar valores también es nuestro deber.

Ser feliz es cuestión de actitud

La mayoría de las personas nos pasamos la vida buscando la felicidad, pero pocas veces creemos alcanzarla. Es que, el ser humano por definición nunca se sentirá satisfecho. Para algunos, la felicidad es como un control remoto: la perdemos a cada rato, nos volvemos locos buscándola y muchas veces sin saberlo, estamos sentados encima de ella… ¿Entonces, qué es felicidad? La Real Academia Española define felicidad como la suerte de ser feliz, la satisfacción, el gusto… como el estado de ánimo que complace la posesión de un bien. Aun así, para mí, felicidad es cuestión de actitud.

Afortunadamente, existen algunos pequeños hábitos que te ayudarán a sentirte más feliz, motivado y exitoso a lo largo de tu vida:

Practica alguna actividad física: Cuando realizamos ejercicio liberamos endorfinas, las cuales nos ayudan a liberar el estrés y ser más optimistas. Sin duda, los deportes son una excelente clave para tener una buena calidad de vida.

Desayuna: Algunas personas se saltan el desayuno por falta de tiempo o para evitar engordar. Lo cierto es que realizar la primera comida del día te da las energías necesarias para empezar la mañana con buen pie, pues te ayuda a pensar y desempeñar exitosamente tus actividades.

Agradece a la vida todo lo que tienes: Cada uno de nosotros es afortunado en un montón de cosas que muchas veces no apreciamos. Puedes escribir en un papel 10 cosas que tienes en tu vida que te dan felicidad, y releer la lista cuando sientes que nada está bien. ¡Enfócate en las cosas buenas!

Sé asertivo: Pide lo que quieras y di lo que piensas. Ser asertivo ayuda a mejorar tu autoestima y comprensión del mundo.

Gasta tu dinero en experiencias: Aunque a veces creamos que comprar un montón de cosas nos hace sentir mejor, el efecto es a corto plazo. Si inviertes tu dinero en viajes, cursos y clases tendrás nuevas experiencias que te mantendrán feliz por mucho más tiempo.

Pega recuerdos bonitos, frases y fotos por todos lados: Llena tu nevera, tu escritorio, tu cuarto, TU VIDA de recuerdos bonitos y mantenlos siempre presentes.

Usa zapatos que te queden cómodos: Si te molesta el calzado y te duelen los pies, tu mal humor irá aumentando progresivamente a lo largo del día. Usa zapatos cómodos y evita el mal rato.

Escucha música: Está comprobado que escuchar música despierta deseos de cantar y bailar, y estos deseos te van a alegrar la vida.

Arréglate y siéntete atractivo: ¡Ponte guapo/a! El sentirte bien contigo mismo y la percepción que tienen los demás de ti te hará sentirte más feliz.

¿El sólo tener un día más para vivirlo no es suficiente felicidad?, ¿por qué no empiezas a ser feliz ahora? La verdad, es que la mayoría de las situaciones que nos rodean nos darán felicidad si nos proponemos a aceptarlas y disfrutarlas cuando llegan. La felicidad está en nuestra mente más que en nuestro corazón. Hay que vivir la vida tal como viene porque siempre habrá algo que la haga mejor y auténtica. Recuerda que después de la tormenta siempre llega la calma.

Si la Real Academia Española define la felicidad como un sentimiento, para nosotros felicidad es el hábito de enfrentar la vida con actitud positiva y una buena sonrisa.

Hábitos para subir tu autoestima

Algunos días son buenos, otros no tanto. Hay días en los que nos sentimos mal con nosotros mismos y no encontramos nada que nos haga sentir cómodos, principalmente porque nuestra mente no está coordinada con nuestro cuerpo y quisiéramos ser algo que no somos.

Ese concepto que tenemos de nosotros mismos se llama autoestima. Como su nombre lo dice, es la estima que sentimos por nosotros, algunas veces mucha y otras veces poca. Es ese conjunto de percepciones, opiniones y sentimientos que poseemos sobre todos nuestros rasgos físicos y mentales, es decir, nuestras actitudes, creencias, ideas y conocimientos.

Actualmente, el mundo que nos rodea es muy exigente, y aunque tengamos una idea positiva de nosotros, la presión social puede hacer que esa percepción cambie tan rápido como canta un gallo. Las modas hacen que cambiemos constantemente nuestra forma de pensar y actuar, tratando de encajar en una sociedad a la que verdaderamente no le importa como luzcamos.

Por esa razón, debemos tomar las riendas de nuestra vida y querernos tal cual somos. Con esa actitud no habrá nadie que pueda lograr bajarnos la autoestima hasta volvernos seres indefensos que sucumben ante cualquier comentario negativo de otros.

Dicho esto, les dejo algunos hábitos que los ayudarán a subir su autoestima:

¡Empodérate! Cree en ti mismo

Todos poseemos capacidades únicas que nos hacen valiosos para la sociedad. Cada uno de nosotros vino a este mundo a jugar un rol muy importante, y si no crees en ti no podrás aportar al mundo esas cosas tan valiosas que solo tú sabes hacer.

No te compares con nadie

Está bien que tomemos a otras personas como modelos a seguir porque nos inspiran, pero eso no quiere decir que debes compararte con ellas. Así nunca lograrás tus metas porque simplemente querrás ser alguien que no eres, ni serás. Esas mismas personas con las que te comparas no son un dechado de virtudes, también tienen defectos como tú, así que solo sigue su ejemplo pero jamás te compares con ellas o sentirás una frustración constante.

Cuida tu mente y tu cuerpo

Haz deporte y come sano, pero date tus gustos de vez en cuando. Cuando hacemos ejercicio el cuerpo se llena de energía positiva y nos sentimos bien con nosotros mismos. Además, te ayudará a mejorar tu aspecto físico, lo que de seguro aumentará tu autoestima. Pero no olvides tu mente. Lee, ve al cine, ejercita tu mente también y verás como con este hábito ampliarás tu mente y comenzarás a comprender muchas cosas que antes no entendías.

Haz afirmaciones positivas todos los días

Repítete a ti mismo una frase amable sobre tu físico o tus buenos sentimientos. También rememora cada vez que puedas todos los logros que has alcanzado a lo largo de tu vida. Con esto siempre tendrás en mente que eres una persona capaz de conseguir lo que te propongas; eso sí, que el cumplimiento de tus metas no signifique una desventaja para quienes te rodean, recuerda que una buena relación con tu entorno también forma parte de tu salud física y mental.

La importancia del hábito de descansar

Es normal que al llegar el fin de semana se tengan las tendencias de ir de fiesta a alguna discoteca o de permanecer hasta tarde frente a la computadora, quizás viendo alguna película o simplemente completando trabajos para un momento libre más en las horas de ocio. Sin embargo, ¿Qué ocurre cuando beber, bailar y no dormir se vuelven un hábito? ¿Es en verdad normal y beneficioso llevar una vida así, por más joven y lleno de energía que uno sea?

La respuesta es no, por supuesto. También es contraria a la buena salud el tener habituado el consumo de café y energizantes en general. La mente, al igual que el cuerpo, funcionan de manera óptima sólo a través del respectivo de un respectivo descanso diario, que va más allá de realizar siestas de dos horas o mantener altos niveles de cafeína en la sangre.

Colocar un tiempo máximo de trabajo diario es un buen hábito para descansar mejor

Ahora bien, al saber ya lo malo, hay que señalar los hábitos que son adecuados para una persona sana y, sobretodo, eficiente. En primer lugar, tenemos lo evidente: dormir ocho horas o más, sí es posible. Además, está el mantener una vida física activa, buscarse un hobby que relaje la mente, pasar tiempo en familia o amigos, y alimentarse de forma balanceada. Disminuir el consumo entre semana de alcohol también es una buena idea, junto a colocar un tiempo máximo de trabajo diario.

Hay que destacar que tener los hábitos anteriores no son garantía de tener una vida tranquila, pero ayudan al siguiente paso, que es descansar el alma. Purificar su esencia de las malas vibraciones, utilizando las herramientas que dan las interacciones con otros y uno mismo. En esencia, conversar con amigos y familias de problemas, con un psicólogo o ayuda espiritual. Busca algo en lo que creer, bien sea la ciencia o Buda, pero habituarse a eliminar los pesos del alma tanto como se buscan eliminar los pesos del cuerpo.

Sí se tiene algún hábito que esté evitando la asimilación del verdadero descanso, ¡Sea constante! Las mañas son difíciles de quitar cuando se tienen instauradas, pero no es una tarea imposible. Recuerden que con trabajo se puede mover hasta la roca más pesada, y al estar en mejoramiento la vida, no hay sacrificio pequeño ni esfuerzo mínimo que sea inútil. Así que, permitase una nueva vida, una más sana y llena de felicidad.

El saludable hábito de tomar café

Te despiertas por la mañana y vas directo hasta la cocina, enciendes el fogón y te preparas un delicioso café matutino. Llegas al trabajo, y antes de subir a la oficina, pasas un momentico por la cafetería. Nunca puede faltar ese cafecito de media mañana, que te tomas con los amigos para interrumpir un poco el curso del día. Luego del almuerzo, un café por favor, para no caer en la hora del burro. A las cinco de la tarde, igual que los ingleses tienen su hora del té, tú tienes tu hora del café para compartir una buena tertulia con algún amigo. Y cuando finalmente ya estás en casa, te preparas un último café para acompañar las páginas de tu libro favorito.

El café es uno de esos productos que empiezas a probar por imitación, porque desde pequeño todos los mayores que tú lo toman habitualmente y comienzas a pensar que si todos lo beben debe ser delicioso. Finalmente lo pruebas y a primera impresión es desagradable, parece un poco amargo. La verdad sólo lo sigues tomando porque forma parte de un acto social. Cada vez te va gustando más y entonces te das cuenta de que sí, realmente es estimulante y te hace sentir bien. Comienzas a saborearlo, a apreciar todos sus matices, su aroma… y acaba siendo un momento placentero del día.

Posiblemente este sea nuestro hábito más significativo cada mañana, mediodía o tarde. El café es la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua. ¿Pero qué tiene? Afortunadamente, al contrario de las creencias populares, tomar café diariamente es bueno para la salud.

Tomar café es un saludable hábito que te hará sentir más feliz

¿Sabías que el café te hace más inteligente? El cerebro funciona de forma más eficaz después de tomar café, la cafeína aumenta el tiempo de reacción, la atención, el estado de alerta y el razonamiento lógico. Por eso, algunas personas piensan que la mañana no comienza hasta tomar su primer café. También es bueno para el hígado, especialmente después de tomar alcohol.

El café contiene muchos antioxidantes. Aunque las frutas y los vegetales también los contienen, muchos preferimos una taza de café en cualquier momento del día.

Por otra parte, el café calma, alivia o suaviza el dolor de cabeza, según cada consumidor. Además, tiene la capacidad de mejorar el asma y las alergias, y evitar la formación de cálculos renales o piedras en los riñones.

El consumo de café está relacionado con una baja tasa de suicidios. Tomar entre dos y tres tazas de café por día puede reducir el riesgo de suicidio en un 50%. La razón es que el café actúa como un antidepresivo porque interviene en la producción de neurotransmisores como la serotonina, dopamina y noradrenalina. En otras palabras, el café te hace sentir más feliz.

El café también tiene efectos médicos alucinantes. ¿Sabías que tomar café reduce el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2? De acuerdo con la Sociedad Americana de Química, las personas que beben cuatro o más tazas de café por día reducen las posibilidades de tener diabetes tipo 2 en un 50%. Además, cuanto más café se consuma más se reduce el riesgo. Asimismo, ¿sabías que puede disminuir el riesgo de padecer ictus, párkinson, alzhéimer, gota y otras patologías cardiovasculares y respiratorias?

En pocas palabras, tomar café es un hábito saludable, delicioso y placentero.

El importante hábito de sonreír

Quizá muchas veces te has encontrado con personas que te hacen el día, en algunas oportunidades incluso lo logran sin mediar una palabra. A veces es necesario compartir únicamente la expresión más genuina y difícil de imitar, la sonrisa.

La sonrisa puede funcionar bajo el principio “como te ves, te sientes”. Sonreír es un indicio de que eres feliz ¿Cierto? Sin embargo, el secreto de adoptar el hábito de sonreír es simplemente eso: sonreír, y una vez que logras hacer tuyo este hábito podrás sentirte mejor contigo mismo, tu organismo reaccionará de manera más efectiva ante situaciones adversas y le agradarás más a las personas alrededor de ti.

La idea es sonreírle a la vida y ella nos sonreirá de vuelta

Algunas veces tendemos a ser un poco caradura ante la vida, pero la idea es sonreírle y esta nos sonreirá de vuelta. Empero, antes de dejar a un lado la adopción de este hábito debes considerar lo siguiente:

Una sonrisa puede ser un reforzador de energía, es la reacción que tiene tu cuerpo ante un sentimiento de felicidad, alegría y disfrute. El simple hecho de sonreír, aun cuando no sea una reacción espontánea, y no se presente ante situaciones chistosas o placenteras, generará en tu organismo reacciones similares. Sonreír es un imán de la interacción social, envía una suerte de señal de paz a los otros, y es más probable ser aceptado en un grupo social; imagina nada más conocer a una persona que de lleno se presenta con una sonrisa, es como recibir una tarjeta de presentación colorida y llamativa, en cambio si te llegan con una cara plana o neutra esto no generará tanta atracción para ti.

Sonreír no solo te hace sentir mejor, también permite que otras personas se sientan bien contigo, con el momento que comparten y en resumen, genera muy buenos recuerdos. Las personas que sonríen son más carismáticas y atractivas. Y ten en cuenta que las sonrisas son contagiosas, entonces si acabas de estar con una persona sonriente, el efecto placentero de haber compartido con ella perdurara incluso cuando ya no estén.

Desarrollar el hábito de sonreír constantemente es realmente una capacidad adquirida con la práctica. En un principio es posible que tu sonrisa se vea forzada y fingida, se sentirá también algo incomoda, pero poco a poco comenzarás a sentirte mas relajado y cómodo, eventualmente tu sonrisa saldrá de manera natural y te sentirás increíblemente bien.

El paso más sencillo para incursionar en este hábito es sonreír en agradecimiento a las personas que te prestan un servicio o te hacen un favor. Lo siguiente es sonreír a tus compañeros de clases, de trabajo, a tu jefe o profesores.

Sonreír en un habito positivo, es el resultado de una visión optimista de la vida, si practicas el optimismo en varios puntos y contextos de tu vida entonces tu sonrisa saldrá de manera más natural a medida que avanzas en el proceso.

En cuanto empieces te darás cuenta de lo fácil que es sonreír y lo difícil que es dejar de hacerlo.

SONRIE.