Nuestros Hábitos Lectura Niños

Creando el hábito de la lectura en niños

A la razón de ser el día del libro, me he puesto a pensar sobre mi desarrollado hábito de la lectura y en el primer libro que leí cuando tenía ocho años: “Harry Potter y la Piedra Filosofal” de J.K Rowling. Sin embargo, no profundicé mucho en ello porque recordé que, a diferencia de mi madre, empecé la lectura más bien de forma tardía. Recuerdo que una vez me comentó que ella empezó a leer a los 6 años y se volvió un hábito natural que transmitía a todos a su alrededor.

Pero, me pregunto: ¿cómo se adquiere el hábito de la lectura?. Cavilando durante largo rato, he llegado a una serie de conclusiones que tal vez sirvan para aquellos padres, lectores o no, que deseen inculcar en sus infantes la habitualidad de leer. Hay que tener en cuenta que las he sacado a base de memorias personales, y de observación hacia mis hermanos pequeños y sus interacciones con los libros.

En primer lugar, no hay que presionar a los niños a leer. Van a terminar odiando los libros si se les fuerza a terminar un determinado número de páginas para realizar otra actividad. En vez de verlo como algo divertido, les parecerá tarea. Déjenlo escoger sus propios libros cuando vayan a una librería, o entréguenle primero alternativas donde también puedan leer. Mi hermano empezó leyendo con cómics de aventura y libros sobre piratas y dinosaurios, y ahora lee cuentos infantiles cortos. Es un trabajo de paso a paso.

No hay que presionar a los niños; los niños imitan a los adultos, lea frente a ellos; ayude al niño a conseguir su libro favorito, déle opciones

El segundo paso es el ejemplo. Sí el niño lo ve leer, va a querer imitarlo hasta cierto punto. Este paso no sólo se aplica en los niños, también los adultos tienden a seguir los pasos de compañeros o amigos lectores, cuando encuentran un libro que les llame la atención. Este tercer punto es importante también: espere que su hijo encuentre el libro que lo introducirá a la lectura. Aunque lleve toda su infancia leyendo, sí no ha encontrado ese libro, no se le puede considerar un lector por naturaleza, sino todavía alguien que está en una etapa de curiosidad típica de su edad.

Finalmente, lo más importante que puede hacer como padre es, simplemente, brindar apoyo a su hijo. En estos tiempos donde el hábito de la lectura infantil se encuentra en peligro, su hijo quizás resalte demasiado entre otros niños que cuestionen sus actividades. Debe hacerle saber que leer es una actividad personal, que es de su propio beneficio, y que no está mal, aunque nadie más lo practique en su círculo de amistad infantil. Invítelo a que hable de las historias que conoce con sus amigos, y así sigan disfrutando ese vínculo entre los dos sin mayores inseguridades de su parte.

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