[vc_row][vc_column][vc_column_text]El fútbol, según diversas investigaciones, es el deporte más popular del mundo debido al impacto mediático que genera cada cuatro años la copa mundial de este deporte, que lo hace uno de los eventos deportivo más visto en el mundo (superando a los juegos olímpicos). Pero aparte de eso, las grandes competiciones y encuentros de clubes que se desarrollan constantemente llegan a paralizar al mundo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Las superestrellas del fútbol son jugadores superlativos que hacen de un simple juego con una pelotita algo espectacular, que han logrado conformar grandes equipos y selecciones, que con sus características y tácticas propias de  juego llegar a representar la idiosincrasia de una población, país o hasta de un continente entero, haciendo que esta disciplina deportiva se convierta en un hábito de vida para muchas personas.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][prkwp_spacer size=”60″][vc_column_text]

El fútbol no solo se ve o se juega, el fútbol se vive

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Es así como los que viven del fútbol (jugadores, entrenadores, científicos y fanáticos) expresan que no se puede hablar y sentir el deporte sin considerarlo un hábito imprescindible para la existencia de ellos. Cada una de estas personas, pese a su profesión y concepción de vida, cuando representan a un club o a una selección nacional parten del hábito que “para tener un escudo en el pecho y representarlo con dignidad hay que merecerlo”; y este merecimiento solo se logra con esfuerzo, sacrificios, constancia, dedicación y orgullo por lo que se hace.

 

El contexto futbolístico te hace pensar que cada día va a ser el día de gloria que consta de noventa minutos, y es aquí donde este deporte se convierte en un hábito de vida en el que el técnico diseñara la mejor estrategia, el portero hará la parada de su vida, el defensa defenderá sus colores por encima de su madre, el medio campo tratara con más sutileza al balón que a su mujer, el delantero romperá las redes del arco, el fanático gritará con las jugadas y goles como si de eso dependiera sus signos vitales y los científicos explicaran cada fenómeno del juego como la clave para entender cada aspecto de vida.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Se empieza a creer, sin importar el rol que ocupes dentro de este fenómeno socio-deportivo (desde un simple fanático, hasta el jugador más espectacular que la historia haya conocido), que cualquier acción que hagas, que la prenda de ropa que te coloques, el tipo de comida que ingieras, la forma en la cual te vistas, la hora en que te levantes, el sitio y la forma de presenciar cada partido, cuenta en el resultado final del encuentro; es una experiencia que nos conecta con cada una de nuestras sensaciones y emociones como humanos, y que nos hace sentir vivos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Es por estas razones expuestas, que cada vez más fanáticos en el mundo empiezan a concebir al fútbol como uno de sus hábitos de vida, en donde dejar de ver un partido o de practicar esta disciplina los hace sentir como si se les cercenara una parte de su vida, ya que para muchos el fútbol no solo se ve o se juega, el fútbol se vive. Y si no eres capaz de vivirlo jamás entenderás a los que este hábito les hace latir el corazón y fluir la sangre por todo el cuerpo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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