El hábito de caminar para pensar

[vc_row][vc_column][vc_column_text]En la medida que vamos creciendo y la distancia que nos separa de la niñez se hace más larga, las responsabilidades van aumentando de una manera que a veces resulta difícil de manejar.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Hay quienes tienen complejo de superhéroe y tienen la confianza suficiente para aceptar resolver todas las tareas o problemáticas que se le presentan en el camino, sobrecargándose de quehaceres, sean estas de su competencia o no. Y ya sabes que quien mucho abarca, poco aprieta. Lo cierto es que el modelo de adultez que a muchos les es impuesto por esta sociedad y que se acepta, a veces irreflexivamente, a veces porque las circunstancias no nos dejan alternativa, puede llegar a ser sumamente desgastante.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Nuestro modelo de sociedad nos hace atender y dedicarle más tiempo a los asuntos de otros, a cambio de unas cuantas monedas, que a nosotros mismos. Esto, al menos hasta llegar al cénit de la edad adulta, entre los 40 y 50 años. Parece que entre más nos acercamos a la vejez, vamos regresando a ser niños otra vez.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][prkwp_spacer size=”20″][vc_column_text]

Regálese tiempo para respirar y observarse

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Pero si usted se encuentra en edad laboral activa, le pregunto, ¿Cuándo fue la última vez que usted conversó con usted mismo? ¿Cuándo fue la última vez que dejó de pensar en su trabajo y se dedicó a interiorizar? Preguntarse por su bienestar, por el rumbo que está tomando su vida y si usted se siente feliz con lo que está sucediendo. Y no le hablo de “salir a distraerse” y cosas por el estilo. No, aquí no hay nada de qué desviar la mirada, se trata de pensarse a usted mismo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Nos parece imprescindible para la salud y el bienestar de su espíritu y su mente que usted se regale tiempo para respirar y observarse. Tiempo de soledad que se dedique a usted mismo. Yo tengo el hábito de salir a caminar para pensar. No necesariamente con un rumbo, simplemente dar unas vueltas por la ciudad a pie, por cualquier lugar. Esto ayuda a romper la monotonía del día a día y a regalarse un momento para la reflexión, para cuidarse mientras vaga por su mente como un psiconauta.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Caminar es una perfecta opción para atenderse, debido a que prácticamente solo tiene que prestar atención al movimiento de sus piernas y dedicarse el resto del tiempo a usted mismo, con muy pocas distracciones externas. Y si realmente solo quiere descansar la mente, las calles siempre ofrecen eventos interesantes para ser observados; desde las distintas personas ocupadas en sus asuntos, como el danzar de los árboles con el viento y los pájaros que se posan en sus ramas.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]De cualquier manera, siempre habrá algo inesperado que observar y que podrá servir como un reflejo para observarse a usted mismo. ¿Cómo se siente usted al observar la vida? ¿A qué le está dando verdaderamente valor?[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Y si es imperativo que se dirija hacia algún lugar en específico no muy lejano, aproveche y cultive el hábito de la caminata. Le será bueno a su salud estirar sus piernas, poner a trabajar esos músculos y que el corazón bombee más sangre que lleve más oxígeno a todo su cuerpo. Al menos más que cuando está sentado en su carro atorado en el tráfico. Sin duda, caminar es un hábito para el bienestar.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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