El hábito de cuantificar el vivir

El hábito de cuantificar el vivir

[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

¿Y cuanto hay pa eso?

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Una cualidad común dentro de la contemporaneidad se encuentra en la búsqueda por estructurar de alguna forma el vivir. La experiencia vida no espera por nadie ni por nada y su culminación (la muerte) ha sido asunto de meditación e intenso debate a lo largo de la historia de la humanidad. Son muchas las formas de estructurar el vivir, siendo una de ellas la cuantificación. El propósito de las siguientes líneas consiste en una invitación a reflexionar acerca de cómo la cuantificación se ha constituído en un hábito en la modernidad, configurando el vivir de una forma instrumental. Se pretende asimismo explorar diferentes manifestaciones de la cuantificación en la vida y sus consecuencias en la estructuración de la misma.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]

Si algo puede caracterizar la experiencia vida es su profunda heterogeneidad. La diferencia es una de las condiciones del vivir, la cual para algunos deviene lamentablemente en angustia y ansiedad. La cuantificación como medición es una forma efectiva de reducir tal heterogeneidad unificando la diferencia en un valor discreto, siendo esta una de sus primeras ventajas a la hora de estandarizar el vivir. La transformación de las cosas, las personas y las situaciones en números crean un sentido de homogeneidad que si bien es momentáneo, es suficiente para agrupar lo diferente, reduciendo consigo la angustia que genera lo distinto.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″][prkwp_spacer size=”20″][vc_column_text]

No sabemos que sucederá con claridad en el futuro, pero creemos que existirá tal.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

La cuantificación del vivir es una manifestación evidente de las consignas célebres del proyecto moderno, a saber, orden y progreso. El sueño de la ilustración se encuentra actualmente en plena realización, si podemos concebir el mismo fuera de la valoración moral; comprendiendo que el progreso no necesariamente apunta al bienestar (sea este individual o colectivo) sino a la secuencia de lo que la palabra pretenda apuntar. Dicho de otra forma, la vida es el constante progreso de situaciones, pero estas situaciones y su desenvolvimiento no pretenden que el camino ya tendido/trazado/propuesto tenga como fin último el bienestar. La cuantificación ofrece la secuencia, permitiendo crear un sentido de seguridad a través de la previsión y la predicción: No sabemos que sucederá con claridad en el futuro, pero creemos que existirá tal.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

El hábito de cuantificar el vivir se encuentra inserto de una forma estructural dentro de muchas categorías cotidianas. Una de estas es el tiempo, el cual además en muchos casos se enlaza con otra categoría muy propia del proyecto moderno, a saber, el dinero. El tiempo es oro se escucha constantemente: el tiempo cuenta algo aunque no sepamos con exactitud que. Cuando y cuanto van de la mano dentro del vivir en la contemporaneidad, cuando como una forma de organizar la acción y cuanto como la cantidad de esfuerzo que se solicite para su consecución. La cuantificación referente al dinero permite además iluminar otra manifestación de su aplicación moderna, la acumulación. La expresión práctica de la acumulación se encuentra en cómo el dinero dictamina el valor de muchos aspectos de la vida, su amontonamiento crea una sensación de poder poseer lo que sea, disminuyendo lo que se pretenda valorar a mero instrumento o cosa.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

No obstante, la cuantificación así como reduce también amplifica. Podemos ver este último uso dentro de ciertos discursos políticos, donde la lógica del percentil es la frecuente protagonista: “El 50% de los electores está de acuerdo con la decisión del alcalde”. Surgen muchas preguntas a partir de tal predicación: ¿50% de que universo? ¿En qué medida están de acuerdo con la decisión?. Se puede ver a través de este breve ejemplo como la cuantificación usada abyectamente puede dejar por fuera aspectos cualitativos fundamentales.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Finalmente, se puede comprender la cuantificación como una forma aplicada de la razón, siendo así una manera de trascender nuestra propia finitud y animalidad. A principio del siglo XXI el ser humano aún se comprende dentro de la categoría macro de la animalidad, en la cual deposita además mucho de lo que no comprende de sí mismo como humano. La razón es el punto de separación con el mundo animal, y la cuantificación una aplicación que permite trascender (y dominar) tal naturaleza.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]