[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

“Todo es relativo”. Seguro que has escuchado esa frase por lo menos una vez en tu vida. Y es que no es lo mismo ver una ciudad desde adentro que contemplarla desde lo alto de una montaña, pues según las experiencias de cada quien, las opiniones varían.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Si nos tomáramos la molestia de ponernos en el lugar de otros, ¡que fáciles serían las cosas! Las peleas dejarían de existir y todos podríamos convivir sanamente sin la necesidad de desacreditar a los demás porque sus pensamientos sean diferentes a los nuestros.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Guerras por religión, por política y por dinero; de eso está lleno el mundo. Miles de personas sufren a diario las consecuencias de discusiones infructuosas entre líderes y grupos que solo desean imponerse ante otros. ¿Por qué permitimos esto? Y peor que eso, ¿por qué contribuimos con el ambiente hostil que se genera al no aceptar las opiniones de los demás?

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Todos somos únicos, incluso nuestros pensamientos lo son, y eso es lo que hace al mundo un lugar lleno de diversidad.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Quizás algunos lo hagan inconscientemente y confundan el debate de ideas con el hecho de menospreciar a quienes piensan de forma diferente. Pero en el debate de ideas un grupo comparte opiniones diversas con la intención de encontrar un punto en común y así construir conocimiento, mientras que cuando tenemos como hábito el criticar a otro porque su pensamiento dista del nuestro, estamos siendo intransigentes.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Todos somos únicos, incluso nuestros pensamientos lo son, y eso es lo que hace al mundo un lugar lleno de diversidad. Sin embargo, aun cuando tenemos conocimiento de que cada persona es única e irrepetible, muchas no saben manejar sus relaciones con quienes tienen ideologías distintas y por eso pueden llegar a distanciarse con amistades, parejas y hasta familiares.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

En estos casos es importante tener en cuenta que así como cierta comida no nos gusta, también existirán opiniones con las que no estamos de acuerdo en absoluto. Reconocer esto es el primer paso que debemos dar para adquirir el hábito de la tolerancia.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Reconocer que no estaremos de acuerdo con todo lo que escuchemos es el primer paso que debemos dar para adquirir el hábito de la tolerancia.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Una vez que aceptemos nuestra condición de seres humanos imperfectos, lo que sigue es poner nuestra tolerancia en práctica y tratar de escuchar sin prejuicios a las personas con las que no congeniamos. Intenta participar en grupos como la sociedad de padres del colegio de tus hijos, o la junta de condominio de tu edifico, y verás que tendrás que poner en práctica tu capacidad de escuchar a otros y buscar soluciones que no beneficien solo a un pequeño grupo.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Otro hábito saludable para tus relaciones con el resto del mundo es no esperar a que otro cambie su actitud simplemente porque a ti no te gusta. Intenta acercarte a esa persona e intenta hablar con ella sobre eso que te molesta. Hazlo con buenas intenciones. Recuerda que eres tú quien tiene problemas con su forma de actuar y si llegas a decírselo de mala gana, probablemente esa persona siga portándose igual para molestarte.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Asimismo, no te limites a comentarle solo las cosas que te molestan de él o ella, también háblale sobre cómo te afecta eso en tu vida diaria y recuérdale que tú también eres humano. Si pones en práctica estos simples pasos, pronto te habituarás a escuchar a otros sin molestarte porque piensen o actúen diferente a ti.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Pin It on Pinterest