Vivir apurado

El hábito de vivir apurado

¿Cuántas veces te has sorprendido pensando: “ya quiero que se termine esto”? Y con “esto” te refieres nada más y nada menos que al proceso por el que tienes que pasar para conseguir un objetivo. Es que para nadie es un secreto que hoy en día se ha vuelto un hábito vivir acelerado, tratando de hacer la mayor cantidad de actividades en la menor cantidad de tiempo posible. Justamente por eso parecemos olvidar que son los procesos los que realmente enriquecen; que cada una de las situaciones que vivimos en el camino son las que nos moldean y nos capacitan para llegar a nuestra meta.

Generalmente preferimos conseguir todo fácil, sin muchos obstáculos. Este hábito de buscar siempre la facilidad y la inmediatez quizás sí pueda ayudarnos a conseguir las cosas más rápido después de todo, pero nos perdemos de lo más importante: la experiencia. Existen varias razones para tomar la decisión de vivir con calma en vez de vivir apresurados, pero me gustaría destacar tres de ellas.

Le añade valor a tus logros

Como mencioné anteriormente, buscar la inmediatez puede ayudarnos a conseguir lo que deseemos rápidamente. Sin embargo, puede pasar que al obtener lo que queríamos nos demos cuenta de que no lo valoramos realmente, no nos deja satisfechos. Lo que sucede es que lo que te hace valorar las cosas verdaderamente es todo lo que tuviste que pasar para conseguirlas. Cada experiencia, dificultad o situación le añade valor a tus logros. Además, puede que obtengas muchas anécdotas divertidas que contar al momento de compartir tu experiencia con alguien más.

Te ayuda a vivir el momento

El hábito de vivir apurados además de impedirnos valorar las cosas como deberíamos, también nos impide vivir con plenitud el momento presente. Si no nos percatamos de esta situación pasaremos cada día pensando en el mañana sin disfrutar del presente, que por cierto, es un regalo. Vale la pena disfrutar de este regalo que nos ha dado Dios y detenernos por un momento a observar nuestro alrededor.

 

La única manera que tenemos de agradecer este presente es disfrutarlo, simplemente vivirlo. El día de hoy es la única oportunidad que tienes para vivir con plenitud, disfrutando cada momento con la calma que esto amerita. Por eso toma la decisión de vivir el momento y no dejes tu vida en piloto automático, te lo vas a agradecer.

Es una manera de respetarte a ti mismo/a y a los demás

Todos necesitamos atención, incluso tú necesitas prestarte atención de vez en cuando; tomarte un tiempo para identificar tus emociones; escuchar tus propios pensamientos; preguntarte cómo te sientes en una situación determinada, etc. Asimismo, las personas que te rodean merecen tu atención: que las escuches si necesitan hablar o que les brindes un consejo en algún momento determinado. Sin embargo, es imposible brindar este tipo de atención si tienes el hábito de vivir de prisa, pues nunca tendrás la oportunidad de detenerte y prestarle atención a algo o a alguien realmente.

Por estas razones y muchas otras más, realmente vale la pena sustituir el hábito de vivir de prisa por el de vivir con calma, disfrutando y valorando cada momento y cada detalle plenamente. La vida es una aventura que no vale la pena perderse por andar apurados.

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