Nuestros Hábitos Docencia

Los hábitos de la docencia

La docencia es una profesión que ha sido subestimada por muchos durante un largo periodo de tiempo, incluyendo a sus propios practicantes, olvidando que es de vital importancia en la formación de cada ser humano. El docente no es sólo aquella persona que se encarga de impartir conocimientos en una institución, su labor abarca mucho más de lo que imaginamos.

Ser docente es una tarea ardua, admirable, retadora, decisiva y apasionante que implica que quien la ejerza desarrolle herramientas fundamentales, tales como sensibilidad, flexibilidad y conocimientos. Estas cualidades mencionadas anteriormente están intrínsecas en lo que se denomina como perfil docente, englobando los aspectos académicos, actitudinales y sociales. No obstante, estas particularidades no son obligatorias al momento de desempeñar la labor docente de manera provechosa.

Ser docente es una tarea ardua, admirable, retadora, decisiva y apasionante

Por el contrario, estas características van cambiando o evolucionando de acuerdo a la escuela y la cultura escolar, deteniéndose en las condiciones económicas y sociales, en los métodos de trabajo aplicados por los docentes e incluso en las estrategias de formación colectiva.

 

Un docente además de poseer un cierto listado de características, también debe establecer una serie de hábitos que hagan de su ardua e importante labor un trabajo altamente efectivo. Entre algunos de los hábitos que debe poseer un docente se encuentran los siguientes:

 

El docente siempre debe tener el hábito de repasar las clases días antes de impartirla sin importar cuántas veces la haya dictado anteriormente. Los seres humanos somos propensos a equivocarnos. Además de que a medida que pase el tiempo algunas teorías van siendo actualizadas por lo que una buena preparación de su parte puede prevenir que se cometan ciertos errores e incluso puede llegar a actualizar sus conocimientos y enriquecer la clase.

El docente es un ejemplo a seguir, por lo que debe cuidar su higiene, tomarse en serio sus clases y respetar a las demás personas, jóvenes y adultos

El pedagogo es visto como un ejemplo a seguir, no sólo por sus estudiantes sino incluso por la sociedad. Por lo que es preciso que éste tenga en cuenta que sus estudiantes no solo tomarán sus buenos ejemplos, sino también los no tan buenos. Esto no quiere decir que la vida del educador pertenece a la sociedad. Aunque parezca así, el docente sólo debe tener presente que cada una de las actividades a realizar y el vocabulario a utilizar tienen su espacio y su tiempo. Por lo que se le aconseja identificar aquellos hábitos negativos y erradicarlos, ya que no sólo afecta su vida sino también su entorno.

Uno de los hábitos más importante que debe tener una persona, en especial un docente, es el respeto hacia el ser humano, contemplando al ser humano de manera holística, aceptando sus opiniones, sus cuestionamientos y sus conclusiones. Ralph Waldo Emerson dijo “La educación radica en respetar al alumno”. Muchas veces, los educadores tienen el mal hábito de no entender que las preguntas realizadas por sus alumnos son sinónimo de interés, y otorgan respuestas bruscas, como por ejemplo “Usted ya debería saber eso”, teniendo como consecuencia que el alumnado se retraiga.

 

Otro hábito importante es la higiene personal, lo cual demuestra lo importante que resulta para el catedrático el dictar la clase y las personas a las que se la dictará.

 

Quien ama enseñar es capaz de tomarse enserio su labor como docente y desechar de su vida los hábitos negativos, tanto por sí mismo como por todos los niños y adolescentes a los que le sirve como ejemplo a seguir.

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