El hábito de comunicarse

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La comunicación no es sinónimo de hablar, de enviar mensajes o realizar señas a otra persona. La comunicación es resultado de todo ello, es el mensaje más profundo que las palabras y los gestos, junto a los iconos, ayudan a transmitir. En los tiempos actuales, donde hay tantas formas de mantenerse en contacto con la realidad en diversos puntos del globo terráqueo, la comunicación se ha convertido en un hábito en peligro de extinción. Aunque parezca contradictorio, este hábito empezó a perderse en el momento en que los seres humanos encontraron formas de enviarse mensajes que no requirieran esfuerzos físicos para ello.

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¿Por qué es un hábito? La respuesta más sencilla, parafraseando las palabras aristotélicas, es que el ser humano es un ser social y, por ende, tiene en su ADN el hábito de expresarse con otros. Sin embargo, tomando en cuenta que cada vez más las interacciones físicas son menores, es necesario recuperar la habilidad tomándolo por el mismo camino de los demás hábitos.

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En primer lugar, para recuperar el hábito de comunicarse lo que hay que hacer es, simplemente, apagar los aparatos electrónicos. Si se desea conversar con alguien y está cerca, la mejor forma de hacer llegar los problemas y las palabras es a través del contacto directo. No se debe pensar tanto en personas lejanas, cuando se tienen amigos y familia al alcance de la mano, cuando las personas más importantes de la vida están cerca, a la espera de un poco más de atención que por emoticons o signos. El habituarse a conversar cara a cara, a decir las cosas de frente, es la clave para mejorar las relaciones personales.

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En segundo lugar, otro detalle importante para desarrollar el hábito de la comunicación, es el cuidado del discurso. Las palabras, el impacto y sentimiento que causan, deben ser mesuradas frente a la persona a la que se entregan. Se debe cuidar el tono, los gestos y el tipo de vocabulario a utilizar. Por sobre lo demás, se debe tratar de utilizar palabras más allá de monosílabos y cortas conversaciones.

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Por último, aunque no menos importante, el punto final para lograr establecer el hábito de la comunicación en estos tiempos, es la constancia de la práctica. Una ayuda clave en conseguir el objetivo podría ser organizar actividades donde se prohiba el uso del teléfono celular, tomar las comidas sin aparatos electrónicos de por medio, tener conversaciones diarias con las personas más importantes sin el teléfono, y en realizar cualquier actividad que implique una conexión física o emocional.

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El hábito de idealizar el sexo

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Él abre la puerta y la empuja con decisión al interior de la habitación. Ella se abalanza sobre él, aterrizando en el tocador. Mientras lo devora a besos y lo toquetea, se desprende salvajemente de su ropa. La pasión comienza a elevarse dentro de los dos y afloran los instintos animales más recónditos de su ser. Sus actos parecen estar sincronizados con la música de fondo. Llegan al clímax y finalmente se desploman exhaustos después de alcanzar el cielo al unísono. Después de todo ella sigue con el rímel intacto en sus pestañas.

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Lo descrito anteriormente es uno de los miles de estereotipos que rodean el sexo, y es que todas aquellas personas que piensan en encuentros de película terminan aumentando sus frustraciones, sus expectativas hacen que casi nadie dé la talla en el acto sexual.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][bquote author=”Michael Medved” after_author=”anfitrión de show en radio, autor, crítico de cine y comentador político” prk_in=”Ahí radica el verdadero poder de los medios masivos: son capaces de redefinir la normalidad” type=”colored_background”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

En estas películas, los protagonistas parecen estar muy seguros de sí mismos y no poseen ningún tipo de vergüenza sobre su cuerpo. Eso sin contar que dentro del frenesí animal no cometen ninguna torpeza y que siempre alcanzan el clímax al mismo tiempo.

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Si algo debemos tener en cuenta es que le sexo de película sólo se encuentra en las películas y es allí donde podemos citar a Michael Medved quien expone que “ahí radica el verdadero poder de los medios masivos: son capaces de redefinir la normalidad”. El desencuentro entre las expectativas y vivencias es, sin duda, el principal motivo de nuestras frustraciones sexuales.

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Vivimos en una sociedad teóricamente avanzada y abierta, pero en la práctica todavía existen muchas personas que no se sienten cómodas al hablar de su sexualidad. Una pregunta común es la frecuencia con la que tenemos relaciones sexuales. Si colocamos en una balanza el deseo de los miembros de la pareja, normalmente se inclinará hacia uno de los dos lados, siendo un mito que siempre basculará hacia el lado masculino. Sin embargo, colocar números en un acto que no debería ser nada más que placentero, confunde.

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Colocar números en un acto que no debería ser nada más que placentero, confunde

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En la actualidad, la sociedad nos hace creer que para alcanzar la felicidad tiene que haber montones de encuentros sexuales en nuestras vidas. Siendo reprimida de manera forzosa aquella persona a la que le apetece poco el sexo o a la que en caso contrario le apetezca más de lo estipulado por las estadísticas.

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Otro problema que nunca imaginamos, y es precisamente porque no se ve en películas o libros románticos, es el tan temido “no”. Si a uno de los miembros de la relación no le apetece, quizá por sentirse mal con su propio cuerpo o porque él no alcanzó una erección anteriormente y no quiere que vuelva a suceder, pero aun así siente vergüenza de confesarle el motivo a su pareja, ella pensará que él ya no la quiere o que está con otra y la maraña emocional irá aumentando. Teniendo como única solución la comunicación.

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En nuestra sociedad la penetración se encuentra en un pedestal, obviamente el pene va con ella. Siendo las relaciones sexuales entre dos mujeres la que varía con mayor frecuencia la forma en llegar al orgasmo y poniendo algunas veces la penetración como una opción y no como un factor primordial. Sin embargo, en los otros casos mujer-hombre u hombre-hombre, aqueja un complejo que se ha implantado por la sociedad: las cuestiones métricas.

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Los centímetros adquieren una importancia descomunal tanto para el hombre como para la mujer, siendo risible que, incluso estadísticamente hablando, la mayoría de los casos se encuentran dentro de lo que se considera “normal”, y aunque no lo estuvieran, el placer no depende de los centímetros. ¿Por qué? Porque la estimulación importante no es la vaginal sino la del clítoris.

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Finalmente, cuando recordamos una vivencia sexual, recordamos los detalles y no el momento tan puntual. Y como dicen los sabios “Cuanto más saboreemos el camino sin obsesionarnos con llegar a una meta, más gozaremos y, paradójicamente, más probabilidades tendremos de llegar a esa cima”.

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8 hábitos que contribuyen a tener una alimentación adecuada.

[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Al hablar de una alimentación adecuada nos referimos a consumir de forma equilibrada y variada nuestras comidas diarias, ya que estas poseen nutrientes que contribuyen al desarrollo físico e intelectual de nuestra mente y cuerpo. Nunca debemos olvidar los valores nutricionales de la comida, sólo así podemos evitar los excesos que generan la obesidad y la desnutrición. [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Por ello, sabiendo que la comida está relacionada al compartir, al disfrutar, a los gustos y la  cultura, te muestro ocho hábitos que te ayudarán en los primeros pasos hacia una sana alimentación.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][prkwp_styled_title prk_in=”Desayuna” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Por cuestiones de tiempo siempre olvidamos que la primera comida del día es la más importante, debido a que en la noche pasamos muchas horas sin ingerir alimentos. La falta de esta comida produce bajo rendimiento, cansancio y mal humor.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][prkwp_styled_title prk_in=”No ingieras bebidas durante la comida” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]No bebas agua, refresco o jugos durante la comida porque eso afecta tu digestión. Es recomendable tomarlos antes o después de comer, y si es temperatura ambiente mejor.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][prkwp_styled_title prk_in=”Sustituye los antojos con frutas” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]En las meriendas, cambia tus dulces por frutas. Evita tentaciones como galletas con alto contenido de azúcar, helados o comidas congeladas y remplázalas por cereales, yogur o frutos secos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][prkwp_styled_title prk_in=”Modera las grasas” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Las grasas son la principal fuente de energía para nuestro cuerpo y su consumo debe ser moderado. Si vas a consumirlas procura utilizar aceites de origen vegetal como el aceite de oliva. Otra opción es consumir tus alimentos a la plancha, horno o vapor.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][prkwp_styled_title prk_in=”Acostúmbrate a comer en la mesa” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Crea un ambiente agradable para disfrutar de tu comida sin distracciones, cede este espacio para tu familia o pareja.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][prkwp_styled_title prk_in=”Equilibra la comida ” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Guíese a través de la pirámide de alimentos, esta agrupa las comidas indicando de manera sencilla cuánto debemos consumir para mantener y cuidar nuestra la salud.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Fomenta el consumo de productos autóctonos para que incluyas en tus comidas cereales y tubérculos que proporcionen energía, frutas y verduras que aporten vitaminas y minerales, así como productos de origen animal que son fuente de proteínas para crecer y reparar los tejidos del cuerpo.
[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][prkwp_styled_title prk_in=”Se creativo con tus comidas” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Busca nuevas recetas para variar tus comidas, así evitarás aburrirte de comer siempre lo mismo y descubrirás formas nuevas de presentar tus alimentos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][prkwp_styled_title prk_in=”Reflexiona sobre tus hábitos alimenticios” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Realiza una lista de las cosas que haces a la hora de comer y toma nota de cómo te afecta, esto te ayudará a ser consciente de tus distracciones y desordenes alimenticios. Una vez en la mesa, actúa en base a tu lista, come con calma, en el momento adecuado, mastica bien tus alimentos para facilitar la digestión y disfruta la comida a través de prácticas simples.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Por otro lado, es importante equilibrar la alimentación con actividades físicas, en poco tiempo podremos ver los resultados de nuestros esfuerzos y ganaremos mas energía.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

El hábito de fortalecer los lazos familiares

[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]La familia es definida por muchos autores como una célula fundamental en la sociedad, pero ¿quiénes realmente integran la familia? Estamos acostumbrados a ver la familia como la fusión de: padre, madre y hermanos. Pero en realidad esta unión parental es mucho más que eso, ya que en nuestra sociedad podemos encontrar familias formadas por abuelos, tíos, primos. Lo que sí no podemos dejar de mencionar, es que la familia es el grupo primario donde se desenvuelve la persona y establece esos patrones de comportamiento que le van a permitir vivir en sociedad.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Cuando vivimos en comunidad y compartimos con otras personas que pueden ser parientes o no, necesitamos generar una mejor convivencia. Por ello, hablamos del hábito de fortalecer los lazos familiares, esta necesidad de tener familias más unidas debemos convertirla en una constante para que la sociedad evolucione y podamos contar con un mejor país.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Para tener una relación exitosa con nuestra familia es importante que exista una comunicación efectiva y asertiva

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Para fortalecer los lazos familiares es importante tomar en cuenta elementos como la comunicación. Cuando nos comunicamos lo hacemos tanto con la expresión oral como con la gestualidad y lo que decimos muchas veces es recibido con otra intención distinta a la que queremos expresar. Es por ello, que para tener una relación exitosa con nuestra familia es importante que exista una comunicación efectiva y asertiva.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Cuando hablamos de comunicación asertiva, nos referimos también a aquellos aspectos que nos desagradan y que debemos expresar, lo que cambia es la manera de hacerlo, sin conflictos ni agresiones. Podemos marcar una buena convivencia familiar por la manera como nos hacemos escuchar ante los demás. [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Y aunque este no es el único aspecto que se debe trabajar, es una de las bases fundamentales que ayudan a tener mejores relaciones en la familia. También podemos mencionar la colaboración de cada uno de los miembros de la misma para saber llevar las tareas del hogar y las responsabilidades en el mismo. Estar al tanto de esta responsabilidad ayuda a hacer el trabajo menos denso.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

La familia es un pilar fundamental que nos hace crecer, aprender y desarrollarnos para salir al mundo

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Otro aspecto no menos importante es la confianza, cuando vivimos en comunidad con nuestros seres queridos, asumimos que cada uno de ellos ejerce un rol fundamental dentro de la familia y brindar nuestra confianza hace que cada miembro se sienta seguro y apoyado para enfrentar cada reto que le coloca la vida. [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]La familia es un pilar fundamental que nos hace crecer, aprender y desarrollarnos para salir al mundo y transformar la realidad, por ello es necesario cuidar la función de la misma y fortalecerla para recuperar los valores perdidos y hacer de esta una mejor sociedad donde todos podamos crecer y mejorar como personas y como nación. [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Los hábitos de un buen periodista

[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Para los periodistas, la verdad se convierte en ese objetivo que buscamos develar para que la sociedad a la que nos debemos conozca todo lo que ocurre a su alrededor y las personas puedan formar su propia opinión sobre cierto asunto de interés público. Por tal motivo, el periodismo es un oficio no sólo muy importante para la sociedad, sino también muy exigente, que no merece ser practicado por quienes no están dispuestos a respetar la ética profesional.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

El periodista es un contralor social. Sobre sus hombros recae la responsabilidad de sacar a la luz pública todas aquellas informaciones que tengan significación para la opinión pública, sin embargo, esta condición de contralor no significa que quien ejerza el periodismo tiene la potestad de asumir una posición ante los hechos que está relatando; hábito que algunos ponen en práctica sin tomar en cuenta que la subjetividad que nos caracteriza como seres humanos debe quedar de lado al momento de construir ese producto periodístico con el que se dará a conocer una situación de importancia para el público.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

En esa búsqueda de la verdad, el buen periodista pone en práctica una serie de hábitos que, bien utilizados, lo llevarán a lograr el objetivo de una forma ética y responsable en la que su nombre seguramente quedará muy bien parado.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][bquote author=”Ryszard Kapuscinski” prk_in=”Para ser periodista hay que ser buena persona ante todo” type=”plain”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Entre esos buenos hábitos se encuentra la corroboración de la información a través de múltiples fuentes. Si al periodista le llega una información reveladora que puede significar el éxito de su reportaje, aunque ésta le sea dada con la condición de confidencialidad, es deber del periodista corroborar dicha información a través de otros medios como cifras, otros testimonios, entes públicos, etc. Lo importante es no dejarse llevar por la emoción de la primicia y confirmar que esa información que se dará es cierta, ya que si no lo es se podrían generar consecuencias negativas para todas las personas afectadas por esa afirmación.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Otro hábito que todo buen periodista debe poner en práctica es la tolerancia. Si bien es cierto que todos tenemos opiniones e ideales diferentes, el periodista como servidor público tiene que procurar que todas las partes involucradas en un hecho puedan expresarse. Si no se está de acuerdo con las políticas implantadas por algún gobierno, esto no significa que al momento de dar una información referente a éste, el periodista solo busque la versión de quienes, como él, no apoyan a ese gobierno. Actitudes como éstas solo generan desconfianza y división entre los miembros de la sociedad.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Ryszard Kapuscinski, famoso periodista quien a lo largo de su carrera cubrió conflictos armados en diferentes partes del mundo, decía que “para ser periodista hay que ser buena persona ante todo”. Ambas son aptitudes con las que no se nacen y las cuales son difíciles de adquirir, sin embargo, como todo hábito, solo hace falta querer hacer algo bueno por nuestros pueblos para que comencemos a ser personas de bien que hacen su trabajo correctamente sin dejarse llevar por las mieles del reconocimiento público. Eso es lo que hace a un buen periodista.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

El hábito de escuchar las opiniones de otros

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“Todo es relativo”. Seguro que has escuchado esa frase por lo menos una vez en tu vida. Y es que no es lo mismo ver una ciudad desde adentro que contemplarla desde lo alto de una montaña, pues según las experiencias de cada quien, las opiniones varían.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Si nos tomáramos la molestia de ponernos en el lugar de otros, ¡que fáciles serían las cosas! Las peleas dejarían de existir y todos podríamos convivir sanamente sin la necesidad de desacreditar a los demás porque sus pensamientos sean diferentes a los nuestros.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Guerras por religión, por política y por dinero; de eso está lleno el mundo. Miles de personas sufren a diario las consecuencias de discusiones infructuosas entre líderes y grupos que solo desean imponerse ante otros. ¿Por qué permitimos esto? Y peor que eso, ¿por qué contribuimos con el ambiente hostil que se genera al no aceptar las opiniones de los demás?

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Todos somos únicos, incluso nuestros pensamientos lo son, y eso es lo que hace al mundo un lugar lleno de diversidad.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Quizás algunos lo hagan inconscientemente y confundan el debate de ideas con el hecho de menospreciar a quienes piensan de forma diferente. Pero en el debate de ideas un grupo comparte opiniones diversas con la intención de encontrar un punto en común y así construir conocimiento, mientras que cuando tenemos como hábito el criticar a otro porque su pensamiento dista del nuestro, estamos siendo intransigentes.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Todos somos únicos, incluso nuestros pensamientos lo son, y eso es lo que hace al mundo un lugar lleno de diversidad. Sin embargo, aun cuando tenemos conocimiento de que cada persona es única e irrepetible, muchas no saben manejar sus relaciones con quienes tienen ideologías distintas y por eso pueden llegar a distanciarse con amistades, parejas y hasta familiares.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

En estos casos es importante tener en cuenta que así como cierta comida no nos gusta, también existirán opiniones con las que no estamos de acuerdo en absoluto. Reconocer esto es el primer paso que debemos dar para adquirir el hábito de la tolerancia.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Reconocer que no estaremos de acuerdo con todo lo que escuchemos es el primer paso que debemos dar para adquirir el hábito de la tolerancia.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Una vez que aceptemos nuestra condición de seres humanos imperfectos, lo que sigue es poner nuestra tolerancia en práctica y tratar de escuchar sin prejuicios a las personas con las que no congeniamos. Intenta participar en grupos como la sociedad de padres del colegio de tus hijos, o la junta de condominio de tu edifico, y verás que tendrás que poner en práctica tu capacidad de escuchar a otros y buscar soluciones que no beneficien solo a un pequeño grupo.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Otro hábito saludable para tus relaciones con el resto del mundo es no esperar a que otro cambie su actitud simplemente porque a ti no te gusta. Intenta acercarte a esa persona e intenta hablar con ella sobre eso que te molesta. Hazlo con buenas intenciones. Recuerda que eres tú quien tiene problemas con su forma de actuar y si llegas a decírselo de mala gana, probablemente esa persona siga portándose igual para molestarte.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Asimismo, no te limites a comentarle solo las cosas que te molestan de él o ella, también háblale sobre cómo te afecta eso en tu vida diaria y recuérdale que tú también eres humano. Si pones en práctica estos simples pasos, pronto te habituarás a escuchar a otros sin molestarte porque piensen o actúen diferente a ti.

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¿Qué ocurre cuando nos habituamos a descuidar nuestro lenguaje?

[vc_row][vc_column width=”1/1″][bquote author=”José Martí” prk_in=”La lengua es jinete del pensamiento y no su caballo.” type=”plain”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]El lenguaje es un sistema de símbolos que permite la comunicación entre dos o más seres vivos, bien sea a través de un medio oral, escrito, visual, corporal, de señas o gestos, etc. La lengua constituye, nada más y nada menos, que la base de toda la cultura humana, es el pilar sobre el cual se construyen nuestras sociedades.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]La cultura, a grosso modo, es el conjunto de costumbres que caracterizan a una sociedad, es decir, la costumbre de un solo hombre no basta para hacer cultura, por lo tanto es necesario que exista comunicación entre un grupo de personas para que un conjunto de costumbres pueda expandirse y, de esa manera, dar lugar a la conformación de una sociedad propiamente dicha. Sin lenguaje no hay comunicación, sin comunicación no hay cultura y sin cultura no hay sociedad.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]¿Qué ocurre entonces con las sociedades de hoy en día? Esas que están tan acostumbradas a desatender el lenguaje, a desvalorizarlo, subestimarlo, dañarlo e incluso pasarle por encima. ¿Qué consecuencias puede traer el descuido de la lengua y el olvido de su vital importancia? Rafael Cadenas, el muy reconocido poeta y ensayista venezolano, en su ensayo “Entorno al lenguaje”, con gran elocuencia previene al lector sobre las consecuencias que pueden acaecer sobre aquel que se habitúa a descuidar su lengua:[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/4″][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

El desconocimiento de su lengua lo limita como ser humano en todo sentido. Lo traba; le impide pensar, dado que sin lenguaje esta función se torna imposible; lo priva de la herencia cultural de la humanidad y especialmente la que pertenece a su ámbito lingüístico; lo convierte en presa de embaucadores, pues la ignorancia lo torna inerme ante ellos y no lo deja detectar la mentira en el lenguaje; lo transforma fácilmente en hombre masa, ya que una conciencia del lenguaje es una de las mejores defensas frente a las fuerzas que presionan contra la individualidad. ¿Para qué seguir enumerando limitaciones? Sería nunca acabar. Ya se sabe que la lengua es como el armazón de toda cultura.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/4″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]El lenguaje no es solo la manera que tenemos de comunicarnos, sino también la manera en que pensamos, nos expresamos, nos desenvolvemos, nos defendemos, la manera en qué nos formamos cómo persona, así como también es el medio que nos pone en contacto con la historia y nuestros antecesores. El propio Cadenas, en el ensayo mencionado anteriormente, acota que, en gran medida, el hombre está hecho de lenguaje, y es la lengua la que, acaso, nos devela más datos que cualquier otro rasgo sobre una persona, porque conocemos a las personas por su manera de hablar y expresarse. Incluso, el lenguaje es, en muchos casos, la primera impresión que tenemos de una persona.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Cuando descuidamos nuestro lenguaje también nos descuidamos a nosotros mismos, perdemos facultades vitales que son necesarias para un próspero desenvolvimiento, no solo como personas, sino también dentro de la sociedad de la que somos parte. Conocer nuestra lengua es pensar y expresarnos mejor, formarnos mejor como ciudadanos y como seres humanos cultos. Entonces, propongo que, de ahora en adelante, procuremos adquirir el hábito de respetar, cuidar, cultivar nuestro lenguaje e incentivar a otros a hacer lo mismo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Cuidar al medio ambiente es: sembrar árboles y valores

[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

El planeta Tierra es hogar de plantas, animales y humanos. Tenemos 510.072.000 km2 de espacio en el que cada especie cumple una función maravillosa y absolutamente necesaria para mantener el equilibro. Sin embargo, y muy a pesar de que este es el único planeta que tenemos y deberíamos cuidarlo, hay millones de personas en él que no sienten respeto por el entorno que los rodea.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Fábricas que contaminan el agua de ríos y mares, personas que salen a cazar animales por gusto, científicos que experimentan con ellos para que los humanos tengamos productos de buena calidad, gente indiferente que solo quiere vivir su vida sin importar lo que ocurra a su alrededor, y muchas más cosas que están matando a nuestro planeta poco a poco.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][prkwp_spacer size=”20″][vc_column_text]

Cuando hacemos algo bueno por el medio ambiente, también lo hacemos por nosotros.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Estoy segura de que tú no eres de esas personas, pues te preocupas por mantener una relación respetuosa con el medio ambiente que te sirve de hogar. ¡Te felicito! Sé que sabes la satisfacción que se siente al cerrar el chorro de agua que se está desperdiciando; sé que has sentido esa sensación cuando has alimentado a un animalito de la calle, y más aún, sé cuánto amor te ha dado él en señal de agradecimiento. ¿No es una experiencia maravillosa?

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Cuando hacemos algo bueno por el medio ambiente no solo lo estamos protegiendo a él, también estamos haciendo algo bueno por nosotros. Es como cuando ahorramos para comprar un cuadro que adorne nuestra casa y nos haga sentir a gusto en ella. La Tierra es nuestro hogar y con cada acción de amor y respeto que realizamos por ella, es como si la estuviésemos decorando para hacer de ella un lugar más placentero.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Pero ahora que sé que tú y yo estamos sintonizados y tenemos el hábito de respetar al medio ambiente aunque sea a través de pequeñas acciones, quiero invitarte a que agreguemos un hábito más a nuestras vidas que no solo nos beneficiará a nosotros y al planeta; enseñemos a los demás a cuidar este hogar tan espectacular que tenemos y que por culpa de la contaminación se nos está muriendo poco a poco.

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Asumamos el reto de hacer una buena acción por el planeta todos los días a partir de hoy. Sí, ya sé que siempre tratas de hacerlo, pero desde ahora vamos a intentar que con esa buena acción otra persona se contagie y quiera aportar su granito de arena en pro de la salud del mundo.

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Llevemos a nuestra familia o amigos a una jornada de recolección de alimentos para los animales de la calle; enseñemos a nuestros hijos que si dejamos el chorro abierto, muchos litros de agua se estarán perdiendo; donemos la ropa que ya no usamos para que otros la aprovechen; lo que sea, tú tienes el poder de decidir en qué quieres ayudar mientras no te quedes sentando pensando que con hacer un acto de bien es suficiente.

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Sembrar un árbol está muy bien, pero recuerda que sembrar valores también es nuestro deber.

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Ser feliz es cuestión de actitud

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La mayoría de las personas nos pasamos la vida buscando la felicidad, pero pocas veces creemos alcanzarla. Es que, el ser humano por definición nunca se sentirá satisfecho. Para algunos, la felicidad es como un control remoto: la perdemos a cada rato, nos volvemos locos buscándola y muchas veces sin saberlo, estamos sentados encima de ella… ¿Entonces, qué es felicidad? La Real Academia Española define felicidad como la suerte de ser feliz, la satisfacción, el gusto… como el estado de ánimo que complace la posesión de un bien. Aun así, para mí, felicidad es cuestión de actitud.

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Afortunadamente, existen algunos pequeños hábitos que te ayudarán a sentirte más feliz, motivado y exitoso a lo largo de tu vida:

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Practica alguna actividad física: Cuando realizamos ejercicio liberamos endorfinas, las cuales nos ayudan a liberar el estrés y ser más optimistas. Sin duda, los deportes son una excelente clave para tener una buena calidad de vida.

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Desayuna: Algunas personas se saltan el desayuno por falta de tiempo o para evitar engordar. Lo cierto es que realizar la primera comida del día te da las energías necesarias para empezar la mañana con buen pie, pues te ayuda a pensar y desempeñar exitosamente tus actividades.

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Agradece a la vida todo lo que tienes: Cada uno de nosotros es afortunado en un montón de cosas que muchas veces no apreciamos. Puedes escribir en un papel 10 cosas que tienes en tu vida que te dan felicidad, y releer la lista cuando sientes que nada está bien. ¡Enfócate en las cosas buenas!

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Sé asertivo: Pide lo que quieras y di lo que piensas. Ser asertivo ayuda a mejorar tu autoestima y comprensión del mundo.

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Gasta tu dinero en experiencias: Aunque a veces creamos que comprar un montón de cosas nos hace sentir mejor, el efecto es a corto plazo. Si inviertes tu dinero en viajes, cursos y clases tendrás nuevas experiencias que te mantendrán feliz por mucho más tiempo.

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Pega recuerdos bonitos, frases y fotos por todos lados: Llena tu nevera, tu escritorio, tu cuarto, TU VIDA de recuerdos bonitos y mantenlos siempre presentes.

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Usa zapatos que te queden cómodos: Si te molesta el calzado y te duelen los pies, tu mal humor irá aumentando progresivamente a lo largo del día. Usa zapatos cómodos y evita el mal rato.

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Escucha música: Está comprobado que escuchar música despierta deseos de cantar y bailar, y estos deseos te van a alegrar la vida.

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Arréglate y siéntete atractivo: ¡Ponte guapo/a! El sentirte bien contigo mismo y la percepción que tienen los demás de ti te hará sentirte más feliz.

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¿El sólo tener un día más para vivirlo no es suficiente felicidad?, ¿por qué no empiezas a ser feliz ahora? La verdad, es que la mayoría de las situaciones que nos rodean nos darán felicidad si nos proponemos a aceptarlas y disfrutarlas cuando llegan. La felicidad está en nuestra mente más que en nuestro corazón. Hay que vivir la vida tal como viene porque siempre habrá algo que la haga mejor y auténtica. Recuerda que después de la tormenta siempre llega la calma.

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Si la Real Academia Española define la felicidad como un sentimiento, para nosotros felicidad es el hábito de enfrentar la vida con actitud positiva y una buena sonrisa.

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El hábito de cuantificar el vivir

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¿Y cuanto hay pa eso?

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Una cualidad común dentro de la contemporaneidad se encuentra en la búsqueda por estructurar de alguna forma el vivir. La experiencia vida no espera por nadie ni por nada y su culminación (la muerte) ha sido asunto de meditación e intenso debate a lo largo de la historia de la humanidad. Son muchas las formas de estructurar el vivir, siendo una de ellas la cuantificación. El propósito de las siguientes líneas consiste en una invitación a reflexionar acerca de cómo la cuantificación se ha constituído en un hábito en la modernidad, configurando el vivir de una forma instrumental. Se pretende asimismo explorar diferentes manifestaciones de la cuantificación en la vida y sus consecuencias en la estructuración de la misma.

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Si algo puede caracterizar la experiencia vida es su profunda heterogeneidad. La diferencia es una de las condiciones del vivir, la cual para algunos deviene lamentablemente en angustia y ansiedad. La cuantificación como medición es una forma efectiva de reducir tal heterogeneidad unificando la diferencia en un valor discreto, siendo esta una de sus primeras ventajas a la hora de estandarizar el vivir. La transformación de las cosas, las personas y las situaciones en números crean un sentido de homogeneidad que si bien es momentáneo, es suficiente para agrupar lo diferente, reduciendo consigo la angustia que genera lo distinto.

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No sabemos que sucederá con claridad en el futuro, pero creemos que existirá tal.

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La cuantificación del vivir es una manifestación evidente de las consignas célebres del proyecto moderno, a saber, orden y progreso. El sueño de la ilustración se encuentra actualmente en plena realización, si podemos concebir el mismo fuera de la valoración moral; comprendiendo que el progreso no necesariamente apunta al bienestar (sea este individual o colectivo) sino a la secuencia de lo que la palabra pretenda apuntar. Dicho de otra forma, la vida es el constante progreso de situaciones, pero estas situaciones y su desenvolvimiento no pretenden que el camino ya tendido/trazado/propuesto tenga como fin último el bienestar. La cuantificación ofrece la secuencia, permitiendo crear un sentido de seguridad a través de la previsión y la predicción: No sabemos que sucederá con claridad en el futuro, pero creemos que existirá tal.

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El hábito de cuantificar el vivir se encuentra inserto de una forma estructural dentro de muchas categorías cotidianas. Una de estas es el tiempo, el cual además en muchos casos se enlaza con otra categoría muy propia del proyecto moderno, a saber, el dinero. El tiempo es oro se escucha constantemente: el tiempo cuenta algo aunque no sepamos con exactitud que. Cuando y cuanto van de la mano dentro del vivir en la contemporaneidad, cuando como una forma de organizar la acción y cuanto como la cantidad de esfuerzo que se solicite para su consecución. La cuantificación referente al dinero permite además iluminar otra manifestación de su aplicación moderna, la acumulación. La expresión práctica de la acumulación se encuentra en cómo el dinero dictamina el valor de muchos aspectos de la vida, su amontonamiento crea una sensación de poder poseer lo que sea, disminuyendo lo que se pretenda valorar a mero instrumento o cosa.

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No obstante, la cuantificación así como reduce también amplifica. Podemos ver este último uso dentro de ciertos discursos políticos, donde la lógica del percentil es la frecuente protagonista: “El 50% de los electores está de acuerdo con la decisión del alcalde”. Surgen muchas preguntas a partir de tal predicación: ¿50% de que universo? ¿En qué medida están de acuerdo con la decisión?. Se puede ver a través de este breve ejemplo como la cuantificación usada abyectamente puede dejar por fuera aspectos cualitativos fundamentales.

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Finalmente, se puede comprender la cuantificación como una forma aplicada de la razón, siendo así una manera de trascender nuestra propia finitud y animalidad. A principio del siglo XXI el ser humano aún se comprende dentro de la categoría macro de la animalidad, en la cual deposita además mucho de lo que no comprende de sí mismo como humano. La razón es el punto de separación con el mundo animal, y la cuantificación una aplicación que permite trascender (y dominar) tal naturaleza.

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