Proyectos de vida

Proyectos de vida: hábitos para lograr nuestros objetivos

La forma como planificamos todas nuestras acciones a corto, mediano y largo plazo se define como proyecto de vida, es decir, son el grupo de actividades  planificadas y sistemáticas que permiten conocer nuestros recursos y posibilidades de éxitos, basados en objetivos claramente planteados.

Es así como, mientras más repitamos estas acciones y las hagamos sistemáticas se van transformando en un hábito, con el cual nos sentimos seguros, ya que nuestros objetivos de vida se transforman de una simple fantasía a oportunidades reales y tangibles.

En este sentido, los científicos sociales, han resumido todo el proceso de como los proyectos de vida se transforman en un hábito de la siguiente manera:

Iniciación

Es el arranque del proyecto, donde se evalúa el objetivo que queremos cumplir, se describe el alcance de la  meta que se aspira alcanzar, si está bien definida, cuales son los elementos tangibles y sensoriales que expresaran que la meta será cumplida. Asimismo, es importante definir los indicadores que reflejen con total certeza el alcance del objetivo planteado.

 

Dentro de esta etapa de inicio, también es necesario abordar las diversas necesidades, inquietudes y expectativas que se tengan del objetivo planteado. Esta etapa es la más importante de todo el proceso del proyecto, es importante señalar que un objetivo cumplido es el resultado de una mente clara, con pensamientos claros, que permitan acciones claramente definidas, es decir:

 

“La clave del éxito en los proyectos de vida es el hábito de la claridad”

Planificación

Una vez que la meta está clara, se deben listar los recursos que se tienen y los que faltan para alcanzarla, así como las restricciones y posibles riesgos que le pueden generar retrasos en su logro; se debe realizar un inventario de  las actividades a desarrollar, en función al orden y prioridad de acción. Si hay relación de dependencia entre las actividades, debe saber que personas le pueden ayudar, si es necesario un tutor, revisar los antecedentes, determinar los recursos económicos disponibles y el  tiempo con el cuál se cuenta para realizar el proyecto.

 

Finalmente, se establece un cronograma de actividades, destacando las horas dedicadas a cada acción a desarrollar, según la disciplina establecida en cuanto al tiempo establecido.

Actuación

Se ejecuta lo que ha planeado, analizando los riesgos, sin desviarse de la meta planteada.

Medición

Se debe hacer seguimiento y control de las actividades versus el plan, verificar y disminuir los riesgos, observar los ajustes necesarios y revisar los indicadores de logro establecidos para conocer  si el objetivo se está cumpliendo.

 

Nada que no se mida se puede mejorar. Es la estrategia para saber si se está avanzando; ejemplo, si la meta es leer tres artículos diario, hágalo, si no se logra, evalué por qué, si está cumpliendo el horario establecido, ajuste según los consejos del tutor escogido.

“No tire la toalla”

Cierre de proyecto

Es necesario crear una rutina de festejo, al  lograr cada objetivo del proyecto. Se deben revisar las lecciones aprendidas, anotarlas para mejorar en su siguiente proyecto,  saborear el  logro y plantarse la siguiente meta.

Al hacer rutinario estos pasos, los  proyectos de vida serán un hábito de éxito para quien lo practique, ya que se deja poco margen para que el azar actúe sobre la cotidianidad.

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