8 hábitos que contribuyen a tener una alimentación adecuada.

Al hablar de una alimentación adecuada nos referimos a consumir de forma equilibrada y variada nuestras comidas diarias, ya que estas poseen nutrientes que contribuyen al desarrollo físico e intelectual de nuestra mente y cuerpo. Nunca debemos olvidar los valores nutricionales de la comida, sólo así podemos evitar los excesos que generan la obesidad y la desnutrición.

Por ello, sabiendo que la comida está relacionada al compartir, al disfrutar, a los gustos y la  cultura, te muestro ocho hábitos que te ayudarán en los primeros pasos hacia una sana alimentación.

Desayuna

Por cuestiones de tiempo siempre olvidamos que la primera comida del día es la más importante, debido a que en la noche pasamos muchas horas sin ingerir alimentos. La falta de esta comida produce bajo rendimiento, cansancio y mal humor.

No ingieras bebidas durante la comida

No bebas agua, refresco o jugos durante la comida porque eso afecta tu digestión. Es recomendable tomarlos antes o después de comer, y si es temperatura ambiente mejor.

Sustituye los antojos con frutas

En las meriendas, cambia tus dulces por frutas. Evita tentaciones como galletas con alto contenido de azúcar, helados o comidas congeladas y remplázalas por cereales, yogur o frutos secos.

Modera las grasas

Las grasas son la principal fuente de energía para nuestro cuerpo y su consumo debe ser moderado. Si vas a consumirlas procura utilizar aceites de origen vegetal como el aceite de oliva. Otra opción es consumir tus alimentos a la plancha, horno o vapor.

Acostúmbrate a comer en la mesa

Crea un ambiente agradable para disfrutar de tu comida sin distracciones, cede este espacio para tu familia o pareja.

Equilibra la comida

Guíese a través de la pirámide de alimentos, esta agrupa las comidas indicando de manera sencilla cuánto debemos consumir para mantener y cuidar nuestra la salud.

Fomenta el consumo de productos autóctonos para que incluyas en tus comidas cereales y tubérculos que proporcionen energía, frutas y verduras que aporten vitaminas y minerales, así como productos de origen animal que son fuente de proteínas para crecer y reparar los tejidos del cuerpo.

Se creativo con tus comidas

Busca nuevas recetas para variar tus comidas, así evitarás aburrirte de comer siempre lo mismo y descubrirás formas nuevas de presentar tus alimentos.

Reflexiona sobre tus hábitos alimenticios

Realiza una lista de las cosas que haces a la hora de comer y toma nota de cómo te afecta, esto te ayudará a ser consciente de tus distracciones y desordenes alimenticios. Una vez en la mesa, actúa en base a tu lista, come con calma, en el momento adecuado, mastica bien tus alimentos para facilitar la digestión y disfruta la comida a través de prácticas simples.

Por otro lado, es importante equilibrar la alimentación con actividades físicas, en poco tiempo podremos ver los resultados de nuestros esfuerzos y ganaremos mas energía.

La cena familiar, un hábito que no podemos perder

En el milenio pasado era común que las familias se reunieran alrededor de la mesa para compartir la comida. Ese momento, a pesar de que estaba marcado por un trabajo arduo por parte de las mujeres de la familia, representaba unión y armonía familiar, porque los miembros de ésta compartían y se compenetraban en esta situación que de alguna u otra manera era un hábito, una actividad cotidiana de la vida.

En la actualidad, la evolución tecnológica y social del hombre ha moldeado la cultura al punto tal que la vida de cada miembro de una familia se ha convertido en un universo que no da cabida a momentos ocasionales, en los que el compartir familiar sea el eje primordial. Han nacido otras actividades que han excluido ese compartir en el cual se cuentan anécdotas, preocupaciones, ideas, disparates y entre muchas otras cosas que caracterizan a esa familia en particular, momentos en los cuales las diferencias entre los miembros se ven reducidas por ese calor y acercamiento humano que muy pocas actividades pueden despertar.

Cada vez es más común que las familias coman en frente de un televisor, pegados a un teléfono, o cada quien por su lado. La atención se dirige a entes externos, el interés por el otro se va hacia alguien de afuera. La individualización ha llegado a tal punto que los miembros de una familia que conviven en una misma casa, se limitan a hacer lo suyo y aquellas labores del hogar que le corresponden nada más.

La actuación desinteresada y altruista se ve permeada por el interés individual

Es innegable que la sociedad actual demanda un esfuerzo y dedicación de tiempo para otras actividades, por lo que los sujetos se ven llenos de responsabilidades (laborales, académicas, personales, familiares) que los exceden en energía física y mental. Se puede observar un nuevo modelo “social-familiar,” que presenta un punto de quiebre en el cual se limita la responsabilidad familiar a realizar su labor hogareña; un punto en donde la convivencia y relación con otro miembro de la familia se ve matizada por la necesidad y el interés de obtener algo a cambio. La actuación desinteresada y altruista se ve permeada por el interés individual, por lo que se cae en un punto de relacionarse con el otro en la medida de que éste me ayuda a alcanzar una meta u objetivo.

Ciertamente el momento de la comida no es la única actividad en donde puede darse una verdadera integración familiar, pero es uno de los hábitos más cotidianos que ejerce el hombre por necesidad biológica, y es por ello que se convierte importante que este hábito se retome.

 

La familia, como primera escuela, como primer contacto, como primer acercamiento con el mundo, representa una de las instituciones más importantes, por lo que debe dársele la importancia que amerita.  No son solo personas que estarán contigo por mucho tiempo, sino que también son los que por obligación natural estarán ahí cuando necesites de ayuda y apoyo, comparte y aprende de las personas que conforman tú familia.

Así que anda, prepara una cena familiar con velas y vasos de vidrios, y hazles saber cuan importantes y valiosos son para ti. ¡Buen apetito!

Hábitos a la hora de comer

Desde su creación, el comer ha sido la primera necesidad del hombre. La historia bíblica reseña que el primer pecado cometido fue la tentación de Eva, y en consecuencia, de Adán de comer una manzana prohibida del Jardín del Edén.

 

Actualmente, el comer es una necesidad que está rodeada de hábitos que varían según el país, la cultura y el tiempo que se disponga para tal fin. A continuación queremos nombrar algunos de los hábitos más comunes (aunque no siempre saludables) que existen en Latinoamérica antes de comer.

El primero de ellos, el más común y el que nos inculcan desde pequeños, es lavarse las manos antes de comer. El hacerlo es importante para mantener la higiene, evitar la contaminación de los alimentos y proteger nuestra salud.

 

El segundo hábito, aunque no es aun muy popular, poco a poco va ganando más seguidores, se trata de tomar uno o dos vasos de agua antes de ingerir alimentos; tener esta costumbre favorece la digestión y ayuda a que nos sintamos satisfechos más rápido, así comeremos justo lo necesario.

El comer está rodeado de hábitos que varían según el país, la cultura y el tiempo que se disponga para hacerlo

Relacionado con el anterior, tenemos un tercer hábito que está muy marcado por el aspecto cultural: el de ingerir una bebida o aperitivo antes de la comida; por lo general, esta costumbre se hace más notoria antes del almuerzo o de la cena. En países como Argentina y Uruguay, el aperitivo por excelencia es el “mate” (infusión de hojas de la hierba mate). En Italia, España y Portugal existe preferencia por los licores como el Campari, Vermuts, Bailey’s, Sambuca, etc. En Alemania es la cerveza y en otros países el café.

 

La razón de ingerir alguna bebida o licor antes de comidas fuertes, proviene de la idea de que hacerlo ayuda a que nuestro estómago entre en movimiento y se “abra el apetito”.

Hay que promover los hábitos que hacen bien a nuestro organismo e ir cambiando aquellos no tan saludables

Otra variante del aperitivo en forma líquida, es el aperitivo en forma sólida o comida de entrada, que no es otra cosa que una pequeña cantidad de comida que se sirve antes del plato principal y que tiene la misma función: degustar el paladar y preparar al estómago para lo que viene. Lo importante de la entrada es respetar las porciones, ya que la idea no es que quedemos llenos con el primer plato.

Otro de los hábitos más frecuentes consiste en poner la mesa o mejor dicho, colocar los platos, cubiertos, vasos y demás implementos que se usarán al momento de comer. En esta tarea participan desde lo más pequeños en la casa, hasta los menos colaboradores con las tareas del hogar. En Francia esta costumbre es conocida como “mise en place”.

 

Por último, tenemos el hábito de colocar música o prender el televisor mientras se está comiendo. Frente a esta costumbre hay algunos quienes están a favor y otros en contra, especialmente con el uso del televisor, pues alegan que su presencia distrae a los comensales; mientras que el escuchar música, además de ser mucho más aceptado, se hace con la intención de crear un buen ambiente.

 

En cada hogar las prácticas antes de comer son diferentes y es probable que estemos dejando de lado muchos hábitos que usted tiene. Lo importante es reflexionar un poco sobre ellos, promover aquellos que hacen bien a nuestro organismo e ir cambiando aquellos no tan saludables, por muy difícil que sea la costumbre y la rutina.