El hábito de querer saberlo todo

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Hay hábitos que son buenos y otros que no tanto. También hay hábitos que según la forma en que se ponen en práctica, pueden ser beneficiosos o no. Ese es el caso de la curiosidad.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]¿Quién no tiene un familiar que quiere saberlo todo sobre la vida de otro miembro de la familia? Esos son quienes forman un hábito que no les rinde otro fruto distinto al de vivir la vida de otros y no la suya propia.

 

Pero no todo está perdido. También existen quienes quieren saberlo todo para expandir sus conocimientos y por qué no, transmitirlos a futuras generaciones. Esa la costumbre que debemos cultivar.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][prkwp_spacer size=”40″][vc_column_text]

La curiosidad para expandir nuestros conocimientos es una costumbre que debemos cultivar

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Leer, escuchar todo tipo de música, ver películas, dudar y buscar respuestas a esa duda, volver a dudar y seguir buscando respuestas, escuchar varias opiniones sobre cierto tema, son algunos de los hábitos que podemos practicar para aprender cada día más.

 

¡Empieza por ahí! Agarra un libro, el que sea, y sumérgete en el mundo que ese autor creó para ti. Duda de todo, no creas en cualquier cosa que te digan, pues todos tenemos distintas realidades y eso es lo que hace al mundo tan variopinto.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

¡Compite contigo mismo! Nunca olvides que mientras más aprendas menos sabrás. ¿Recuerdas cuando eras niño y preguntabas todo a tus padres? ¿Por qué dejaste de hacerlo? Pregunta todo lo que puedas a quien puedas, no subestimes ninguna respuesta ni a ninguna persona porque puedes aprender de todo lo que te rodea. Sí, de todo; hasta de ese familiar chismoso que quiere averiguar la vida de todos. De ese es de quien aprenderás más, porque sabrás cómo no debes actuar.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Así lo dijo el psicoanalista fundador del enfoque humanista de la psicología:[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][bquote author=”Carl Rogers” type=”plain” prk_in=”Me doy cuenta que si fuera estable, prudente y estático; viviría en la muerte. Por consiguiente, acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales, porque ése es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante.”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Desde el preciso instante en el que adopté ese pensamiento como lema de vida, no he dejado de aprender ni un segundo de mi vida. No solo porque quiero saberlo todo, sino también porque sé que aunque trabaje para conocer cada día más, siempre habrá algo o alguien de lo cual aprenderé. Por ejemplo, hoy aprendí que Miguel Ángel Bounarroti tardó cuatro años en pintar el techo de la Capilla Sixtina. Y tú, ¿qué aprendiste hoy?[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Correr: pequeños hábitos que facilitan tu entrenamiento

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Toda persona que realice un deporte de forma frecuente genera hábitos alrededor del mismo, pero poco a poco los desplaza hacia los diferentes ámbitos de su vida. Usualmente, los corredores se plantean grandes metas que sin unos buenos hábitos que les permitan concentrarse en el proceso en lugar del resultado, resultan difíciles de alcanzar.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Por ejemplo, en esta oportunidad has decidido que el próximo año quieres correr en un maratón, pero no sabes cómo lograrlo porque entre el trabajo, la familia y tus amigos no tienes tiempo para prepararte. Es el momento ideal para que empieces los días corriendo.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][prkwp_spacer size=”10″][vc_column_text]

Las personas que empiezan sus mañanas corriendo emprenden su día con una energía más positiva

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Puedes hacer la prueba un día que te sientas descansado. Las personas que empiezan sus mañanas corriendo consiguen la sensación (y gratificación) de haber logrado mucho antes de que el mundo se haya despertado; del mismo modo emprenden su día con una energía más positiva.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Si empiezas a correr en las mañanas uno o dos días a la semana, quizás se te haga más cómodo; si sabes que tienes otros cinco días a la semana para dormir hasta tarde, levantarte temprano solo dos días no será tan difícil. Es necesario que te asegures de acostarte temprano la noche anterior para que hayas descansado suficiente y tengas las energías necesarias para comenzar. Además, es recomendable que evites ingerir bebidas alcohólicas o demasiada comida para que puedas tener las condiciones necesarias.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Para que tu salida a correr no implique despertarte muchísimo más temprano, puedes preparar todo la noche anterior: ropa, zapatos y tu botellita de agua. Si te cuesta mucho levantarte de la cama después de posponer continuamente tu alarma, también puedes dejarla lejos para que te veas obligado a pararte y no tengas excusas.

 

Dale tiempo a tu nuevo hábito mañanero, para que tu cuerpo pueda acostumbrarse y sentirse cómodo con este. Correr como primera actividad del día puede requerir un poco más de tiempo que otros hábitos, porque implica cambios en tu reloj biológico y costumbres de vida.

Los estiramientos dinámicos preparan tu cuerpo para una actividad más intensa de las acostumbradas.

Además de levantarte temprano a correr, es importante que calientes tus músculos antes de empezar para que evites lesionarte. El movimiento repetitivo de la carrera tiende a tensar los músculos y luego de descansar toda la noche sin ninguna actividad física, tu cuerpo no está listo para soportarlo. Los estiramientos dinámicos preparan tu cuerpo para una actividad más intensa de las acostumbradas.

 

Se recomienda una rutina de 10 a 15 minutos de calentamiento entre el inicio y el final de la rutina. Por ejemplo, empezar con 5 minutos de balanceo de piernas (primero hacia el frente y atrás y luego de lado a lado), después empieza a caminar, luego a trotar muy suave hasta que empieces a correr por unos 45 minutos y finalmente hagas una breve rutina de afloje de 5 minutos.

 

Ahora que tienes las herramientas, añade estos hábitos importantísimos a tu rutina de ejercicio y prepárate para cualquier meta que quieras alcanzar. Tú puedes lograrlo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]