Hábitos de un buen viajero

Vas a viajar, haces el check-in, pasas a emigración y te dicen que tu pasaporte está vencido. Preparaste la maleta una semana antes, pero te diste cuenta, ya tarde, que dejaste la ropa interior. Estás en otro país y debes tomar un avión, tren o bus, pero llegas tarde y lo pierdes. Y el clásico: en el viaje de regreso siempre pagas exceso de equipaje. Aunque insólitos, estos escenarios son más comunes de lo que parecen y la situación puede llegar a ser verdaderamente caótica si en un mismo viaje se juntan uno, dos o todos las anteriormente descritos, como lo fue en mi caso.

Para sacarles de duda, sí disfrute el viaje y estuvo maravilloso, pero me prometí a mi misma evitar los “pequeños” descuidos que pueden generar malos ratos y, en adelante, adoptar los bueno hábitos que todo viajero debe tener.

Chequear el pasaporte y la visa

Muchos países solicitan un permiso o visa para poder ingresar, así que antes de comprar el boleto chequea cual es la documentación que exige el destino hacia donde deseas ir. Es muy común que algunos países exijan que nuestro pasaporte tenga más de tres o seis meses de vigencia, por ello es importante siempre revisar la fecha de expiración del mismo.

Revisar los boletos o tickets

Especialmente en países europeos y asiáticos, la puntualidad es la regla de oro. Independientemente del medio de transporte en el que viajes, por lo general se pide que estés una o dos horas antes de la hora de salida indicada y aunque sea un poco tediosa la espera, es mejor que perder el viaje, pagar multas o reprogramar todo tu itinerario. Si estás en un lugar que no conoces, asegúrate y toma todas las previsiones necesarias para que no ocurra ningún inconveniente al momento de tu salida.

Hacer una lista para preparar la maleta

No a todos nos gusta hacer listas, pero créeme cuando te digo que ésta de verdad funciona. Siempre, cuando estamos en fecha cercana a un viaje, nos llegan pensamientos como: “debería llevarme tal cosa para el viaje porque la necesitaré”; este es el momento para que corras por tu lista y anotes todas las cosas que consideres que debes llevarte para tu viaje. Incluso, es recomendable incluir dentro de la lista las cosas obvias de todo viaje (ropa interior, tarjeta de crédito, cargador de celular), pues en muchos casos, algo tan tácito se nos olvida.

Controlar el peso del equipaje

En los viajes es, precisamente, cuando nos permitimos que ese instinto de comprador compulsivo que llevamos por dentro salga a flote. Sin embargo, debemos prestar atención sobre las cosas que compramos, porque en la mayoría de los casos el exceso de equipaje es realmente costoso. Evita comprar cosas que sabes que jamás usarás y que tengan mucho peso, al momento de guardarlos en la maleta saca los productos de las cajas y bolsas para que puedas organizarlos mejor y por favor… acéptalo, deja en casa el libro de 500 páginas que llevaste solo por si “te aburrías y te daba chance de leerlo” pues sabes que no lo harás.

Investigar sobre el país que se visita

Más allá de revisar los aspectos formales como lengua, moneda, diferencia horaria y vacunas requeridas, revisa sobre las costumbres y cultura del país. Bien dice un refrán: “donde fueres, haz lo que vieres”, así que si decides ir, por ejemplo, a Alemania, podrás tomar cerveza a cualquier hora del día, si vas a China, tendrás que ir preparado para comer alimentos realmente exóticos, y si eres mujer y vas a Arabia Saudita, mejor mete en tu maleta pashminas para que las utilices como “burka” o “niqab” (prenda para cubrir el cuerpo completo o rostro).

Por último, lo más importante es que disfrutes tu viaje, que aprendas de una nueva cultura, que despejes tu mente y que aproveches el momento para renovar tus ideas y, en especial, para dedicarte un tiempo a ti mismo.

El hábito de disfrutar cada día 

El vivir en el siglo XXI es sinónimo de días apresurados, encuentros sin mucha profundización en las conversaciones e intereses ajenos. Es olvidar que el trabajo se hace para tener una mejor calidad de vida, y que las familias que luchan por mantenerse también necesitan el aprecio y el cariño de la persona que los alimenta. Es sorprendente la cantidad de tiempo que se invierte en los hábitos de trabajo productivo, los hábitos para ejercitarse de forma continua, en contraparte al poco que se gasta en señalar y cultivar otro hábito muy importante: el hábito de disfrutar los pequeños detalles.

Hay un dicho que reza: “El dinero es para gastarse”, y, aunque es cierto que hay que mantener cierta forma de sustento a largo plazo, no se puede negar la acertividad que posee la sencilla frase. Se pasa tanto rato caminando de un lado a otro que se olvida de disfrutar el camino. Los días de trabajo pasan entre tensiones, la convivencia familiar se vuelve monótona, porque no se habitúa a la mente a buscar pequeños detalles nuevos que resten la melancolía, como un programa común o una salida fuera de la rutina diaria. El dinero sirve como medio a la cercanía con otros, pero a su vez, olvidar porque se obtiene, es signo clave que hay que entender para lograr mayor felicidad.

Sí alguno de los signos suenan familiares, es hora de verificar que aspectos de la vida pueden estar faltando. En un momento tranquilo, quizás después que los niños duerman o tras terminar de ver el programa de media noche, se puede contestar algunas de las siguientes preguntas que le pueden ayudar: ¿Cuándo fue la última vez que besé a mi pareja? ¿Cuánto he invertido en pasar tiempo con mi familia? ¿Cuánto dinero? ¿Cuándo fue la última vez que vi algo distinto? ¿En verdad era distinto a lo que veo diariamente? ¿Soy feliz?

No hay que preocuparse sí dudaste en alguna de las preguntas anteriores. Responderlas es harto difícil cuando no se está acostumbrado a salir de la caja, algo contradictorio ¿No?, pero hay pasos sencillos de aplicar. Primero, hay que aceptar el problema. Segundo, ser franco con nosotros mismos, admitiendo las soluciones  junto a los problemas. Tercero, ser paciente. Los paseos impulsivos tardarán un poco en volverse parte de la vida, pero vendrán, seguro que sí, sólo hay que dejarlo al tiempo.

El hábito de ver cada día como uno distinto es, después de todo, un hábito que debe trabajarse y cultivarse.

8 hábitos para mejorar nuestra primera experiencia laboral

Nuestra primera experiencia laboral es un paso más hacia la madurez e independencia. Este reto nos permite disfrutar de mayor libertad económica, colaborar en el hogar, pagar nuestro aprendizaje e incluso el de ahorrar para un gasto futuro. La oportunidad de ser parte de la fuerza laboral de un país nos da cierto sentido de responsabilidad y ayuda a nuestro crecimiento personal y económico.

 

Por eso destacamos ocho hábitos para mejorar nuestro paso por una empresa, mostrando  aspectos debemos tener presentes en la vida profesional, porque si bien  los cargos y exigencias son diferentes aún debemos cumplir unos requisitos mínimos para poseer armonía laboral.

 

Preparar un buen currículum.

Este documento es fundamental para la búsqueda de un trabajo, debe estar lleno con nuestros datos básicos y actuales. Podemos descargar un modelo de internet o pedir consejos a nuestros allegados para crear un currículum que nos origine mayores oportunidades.

Mostrarse positivos y con ganas de aprender en la entrevista.

El personal de recursos humanos comprende que eres nuevo en la búsqueda de trabajo, por tu juventud no esperan que tengas un largo historial de cargos o cursos; porque aunque ese sea el caso es una ventaja para ti. En realidad, lo que  el entrevistador desea es que muestres confianza, ganas de aprender y un fuerte sentido de la responsabilidad.

Comprometerse con el cargo que ocupamos.

Si comprendemos la labor que realizamos podemos ejecutar nuestro trabajo con orgullo y de la forma correcta. Así la responsabilidad  es algo que desarrollaremos de manera natural.

 

Disfrutar siempre de nuestro trabajo.

Cada ser humano posee cualidades únicas que los hacen destacarse entre los demás, unos son mejores con los números, otros con las letras o las artes, por eso es importante no sentirse obligado a realizar un trabajo con el cual no te sientas identificado. Hacer lo que nos gusta hace que el trabajo sea diversión.

 

Dar siempre más de lo que se nos exige.

En una habitación siempre destaca la persona que conoce todos los aspectos de su trabajo y se esfuerza en dar críticas constructivas para mejorar un proceso o ayudar a los demás. Esto es lo que muchos llaman un valor agregado, dar siempre algo más a lo que se espera de ti.  Los  jefes suelen tener presente a estos individuos al momento de ofrecer un ascenso o  cargo permanente.

 

Aprender de todas las experiencias.

Debemos considerar cada experiencia como un hábito para el aprendizaje, ninguna experiencia es mala o buena, en cada error o acción podemos obtener  nuevos datos para identificar en qué nos equivocamos y cómo podemos  mejorarlo.

 

Hacer buenas relaciones interpersonales.

Las relaciones laborales nos permiten sentirnos cómodos en nuestro lugar de trabajo, sentirnos con libertad para aclarar cualquier duda y obtener nuevos contactos dentro de un medio. Si mostramos un buen desempeño en nuestra labor diario siempre habrá alguien que nos reconozca entre los demás.

 

No olvidar nuestras metas.

Sentirnos a gusto con la actividad que realizamos es bueno, pero no debemos perder de vista nuestras metas, existen quienes aspiran a tener: su propia empresa, trabajar desde casa, obtener un ascenso o retirarse a una edad temprana; por eso es necesario no perder el camino y no conformarse nunca.

 

El primer empleo nos convierte en adultos responsables, es donde comprendemos el valor de aprender cosas nuevas mientras recibimos a cambio una ganancia monetaria, y aunque el dinero es un objetivo, este no debe ser nuestra única meta. Esta forma de pensar solo perjudicará nuestros planes futuros. Debemos buscar en esta etapa de la vida el espacio en el mundo con el cual nos sentimos cómodos, comprendiendo que para cumplir nuestras metas debemos realizar las cosas paso por paso mientras aprendemos y  planificamos en el proceso.