Correr: un hábito satisfactorio y beneficioso

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Corres, corres hasta que sientas que tus pulmones se inflan, tus piernas te ardan y que tu respiración se vuelva forzada. Corres porque sabes que hay alguien esperándote en la meta y eso te motiva a seguir aun cuando el cansancio parece que vaya a quebrar tu voluntad.

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Eso es lo que siente cualquier persona cuando corre su primera carrera de 10 kilómetros -10k acepción popular- no importa que tan bien hayas hecho el entrenamiento para la carrera, o que tus zapatos sean los últimos que sacó el mercado. Experimentarás cada uno de estos síntomas al llegar al kilómetro cinco o seis. Se mueve dentro de ti, las ganas de seguir aunque duela.

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Hiciste todo lo que tenías que hacer, cuidaste tu alimentación y comiste sano durante meses. Compraste la ropa adecuada y los zapatos de deporte que se ajustan mejor a tus pies. Te iniciaste en el mundo de un corredor, dando tus primeros pasos de bebé, adquiriendo de a poco el hábito extraordinario de que correr; que más que físico, es algo mental y espiritual.

 

Ves a las personas de apoyo de la carrera con botellas de agua para dártelas mientras corres, a la gente gritando palabras de aliento, escuchando cuanto falta para terminar. Sigues corriendo con la certeza que terminaras, estás seguro de ello. Ves la meta de lejos y se activa un impulso dentro de ti, esa fuerza que estabas guardando para el final. Sabes que lo has logrado, y de repente sientes el ambiente que te rodea: es felicidad en estado puro.

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Para correr solo necesitas buena voluntad y ganas de lograr cambios en tu vida

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Es un hábito que se convierte en una adicción deportiva muy satisfactoria y beneficiosa para la persona que lo practique. El único requisito indispensable para correr es la buena voluntad y ganas de lograr cambios en tu vida.

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Correr es un modo de escape, drenas todas las malas vibras y te concentras solo en cada paso que das, en tu respiración y los latidos de tu corazón bombeando sangre a mil por hora. Es una de las sensaciones mas dichosas que existe. Cabe acotar que correr es uno de los mejores ejercicios cardiovasculares que hay, quemas una cantidad considerable de calorías con solo correr 30 minutos al día.

 

Además de estar en forma, unos de los tantos beneficios que conlleva el correr son: duermes mejor por las noches, se estimula y acelera el sistema digestivo, fortalece nuestros pulmones y el sistema inmunológico. Correr o hacer cualquier tipo de deporte te da conciencia deportiva y un hábito para el resto de tu vida.

 

Si correr es lo tuyo, podrás no solo saber que realizas un ejercicio sano para tu cuerpo y mente, sino que iras sumando kilómetros y experiencias únicas en la vida. Se un corredor de primera, siempre busca ser mejor que el día anterior, motívate a comer kilómetros sin parar.

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Un saludable hábito: el ejercicio

[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Los hábitos forman parte de nuestra vida cotidiana. Al hablar de hábitos, lo primero que se nos viene a la cabeza es cepillarse dos veces al día, o tal vez, rápidamente lo relacionemos con algunos malos hábitos, como fumar. Lo cierto es que a lo largo de nuestra vida generamos distintos hábitos acordes a nuestros intereses, necesidades y pasiones.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Realizar ejercicio o practicar algún deporte no sólo es una buena forma de entretenimiento y relajación, además puede ser uno de los hábitos más comunes en el ser humano. Realizamos ejercicio de manera regular como medida para mantener una vida saludable, a la vez que practicamos deportes por pasión al mismo.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Trabajos cortos y ligeros permitirán a nuestro cuerpo irse acostumbrando a la nueva actividad.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Pero, ¿cómo iniciar en el mundo del ejercicio?. Es muy importante que no nos planteemos grandes metas desde el primer día, sino trabajos cortos y ligeros que le permitan a nuestro cuerpo irse acostumbrando a la nueva actividad. Por ejemplo, podríamos empezar con periodos de 5 a 10 minutos. Poco a poco se debería aumentar la intensidad y la frecuencia de la actividad. Al cabo de unos meses, practicar ejercicio nos resultaría una necesidad que no vamos a querer abandonar.

 

Lo más importante es que elijamos una actividad que nos guste hacer, a la cual nos podamos adaptar físicamente. Si además, realizas ejercicio con un amigo o familiar, podría resultar todavía más divertido y se complicaría abandonar la práctica ya que tendríamos el compromiso con alguien más. Si además variamos nuestra rutina evitaremos aburrirnos con facilidad de la actividad que llevamos a cabo. Por ejemplo, puedes optar por ir un día a correr y el siguiente a montar bicicleta.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

El ejercicio, desde el momento en el que lo ejercemos de manera rutinaria, se vuelve imprescindible y habitual en nuestra vida

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Pero hacer ejercicio es también practicar algún deporte. El deporte te obliga a llevar un entrenamiento regular y genera un compromiso directo contigo mismo y el resto del equipo. Además, la mayoría de los deportes conciben grandes pasiones. Por ejemplo, la pasión por el fútbol la podemos sentir en todos lados.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]No solamente son apasionados por el fútbol aquellos que lo practican con sus amigos o están adscritos a algún equipo, también sentimos esta pasión en los fanáticos que van a cada juego, aquellos que se reúnen con sus amigos y un par de tragos, o también aquellos que miran el partido desde la soledad en sus casas. Esto pasa en todos los deportes, desde el béisbol, el tenis, el fútbol hasta el voleibol o cualquier otro.

 

Realizar cualquiera de estas actividades alrededor de los deportes y el ejercicio también son hábitos –aunque no todas sean igual de saludables-, desde el momento en el que los ejercemos de manera rutinaria, como un ritual sagrado a lo largo de nuestras vidas se convierten en acciones imprescindibles y habituales.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]