Un hábito muy íntimo: escribir para uno mismo

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Escribir para uno mismo puede parecer poco importante, no más que un hobby, pero la verdad es, y hablo desde la experiencia, que es mucho más que eso, muchísimo más. ¿No les ha pasado que cuándo están muy abrumados por algún sentimiento (ira, tristeza, emoción, conmoción, etc.) llegan a un punto en el que no saben ni qué sienten ni mucho menos como expresarlo? Puede pasar que, incluso, lleguemos a sentir que tenemos un remolino de sentimientos encontrados que nos mantienen alterados y confusos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Cuando discutimos acaloradamente con alguien, es posible que podamos llegar a decir cosas hirientes de las que, probablemente, nos arrepentiremos una vez que tengamos la cabeza fría. Me he visto envuelta en situaciones como estas muchas veces: he sentido la frustración de no entender lo que sucede conmigo o el arrepentimiento producto de un par de cosas que realmente no quería decir y que lastimaron a alguien importante para mí. Afortunadamente, en los últimos años he encontrado un hábito que me ha ayudado a evitar, en lo posible, este tipo de situaciones que resultan tan incómodas, ¿y cómo? Dándole forma a mis sentimientos con la escritura.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″][prkwp_spacer size=”20″][vc_column_text]

Cuando adquirimos el hábito de escribir lo que sentimos nos desahogamos y nos quitamos pesos de encima sin siquiera notarlo

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]La escritura implica un acto inconsciente de reflexión: pensamos todo dos o tres veces antes de escribirlo, queremos que aquello que expresemos suene de la mejor manera posible, y para ello nos damos el lujo de leer y releer nuestras palabras hasta quedar conformes con el resultado. Todo ello, anudado al hecho de saber que lo que escribimos no será leído por nadie más que por nosotros mismos y la libertad de expresión que ello representa, da como resultado algo maravilloso: claridad mental y alivio.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Cuando adquirimos el hábito de escribir lo que sentimos nos desahogamos y nos quitamos pesos de encima sin siquiera notarlo, ordenamos nuestras ideas, y en el proceso nos relajamos y encontramos nuevas perspectivas desde las cuales dar con solución a nuestros pesares. Gracias a este ejercicio aprendemos a identificar los momentos en los que es preferible callar y aguardar hasta que los ánimos se calmen, aguardar hasta estar seguros de poder hacernos entender sin agresiones de por medio.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Escribir para nosotros mismos, sin embargo, puede resultar verdaderamente aterrador. La honestidad al escribir puede causar que, luego de una relectura más serena, hallemos cosas de nosotros mismos que duele tener que enfrentar, porque, después de todo, escribimos para nosotros mismos con el fin de desnudar nuestra alma, sin tapujos y sin miedo a los prejuicios, y al hacerlo nos encontramos cara a cara con quienes somos realmente. Este encuentro no siempre resulta agradable, no hay que olvidar que somos seres humanos y estamos llenos de defectos, pero aceptar y aprender a lidiar con nuestros demonios internos es un proceso, aunque arduo, fundamental para poder crecer y superarnos como persona.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Como ya ven, escribir para nosotros mismos es un hábito sumamente íntimo, acaso el mayor acto de intimidad personal, y así como puede resultar relajante y esclarecedor, también puede ser doloroso y duro de enfrentar, porque no siempre es fácil ser abiertamente honestos con nosotros mismos, pero créanme y confíen cuando les digo que los resultados finales son siempre satisfactorios porque, al conocemos plenamente, aprendemos a lidiar y a evitar las explosiones emocionales de las que hablábamos al comienzo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Hábitos para mejorar la experiencia en las redes sociales

[vc_row][vc_column][vc_column_text]El hábito de utilizar las redes sociales se ha convertido, poco a poco, en una necesidad. A lo largo del día revisamos una y otra vez nuestros perfiles e interacciones en las diferentes redes sociales que frecuentamos. Algunas de las más utilizadas suelen ser WhatsApp, Facebook, Twitter, Instagram y Snapchat.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Es un hábito maravilloso, pero requiere de algunas reglas básicas para que no generen malos entendidos. Por ejemplo, las dos reglas de oro señalan que es importante no relegar el contacto personal y no hacer nada de lo que no se estaría orgulloso en el mundo no virtual. Pero existen otras reglas que nos permiten comunicarnos mejor:[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][prkwp_styled_title prk_in=”No escriba con faltas de ortografía” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][vc_column][vc_column_text]Las redes son gratuitas, no necesitamos acortar las palabras ni eliminar las letras. Cuando se escribe con errores gramaticales se pierde credibilidad. Tampoco es necesario corregir a otros, nadie tiene la potestad de ridiculizar a aquellos que se han expresado mal intencionadamente o sin darse cuenta.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][prkwp_styled_title prk_in=”Ser prudentes con todo lo que expresamos” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][vc_column][vc_column_text]Sobre todo con las fotografías que compartimos con los demás. Lo que ahora nos puede parecer gracioso, dentro de un tiempo puede que no. Además, todo lo que se cuelga en la red puede ser guardado por otros, y aunque lo eliminemos, puede ser utilizado en nuestra contra por otros usuarios cuando lo deseen. También es importante no publicar nada sin permiso de aquellos que aparecen mencionados en comentarios o fotografías. Forma parte del respeto a su intimidad.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][prkwp_styled_title prk_in=”Pensar las cosas dos veces antes de escribir y contestar, ser pacientes” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][vc_column][vc_column_text]Si un comentario nos parece ofensivo, es recomendable no contestar de forma inmediata. Espere un rato, redacte, relea, mida las consecuencias de lo que va a decir y piense cómo puede afectar a los otros usuarios. Lo mejor es que en lugar de entender un comentario como un ataque personal, intente verlo como una aportación distinta a su opinión.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Otra forma de llevar las redes sociales de la mejor manera posible, es preguntarnos cómo queremos ser vistos.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Las redes sociales, sobre todo para los adolescentes, se han convertido en un potenciador de la falsa seguridad, confianza y autoestima. Con tal de ganar seguidores y me gusta, venden su cuerpo al diablo, pero aunque parezca que sí, todo no vale. Muchas personas pierden el pudor y la vergüenza cuando se expresan a través de las redes sociales, ya que estas le presentan una imagen impersonal y quizás un poco anónima, pero no es necesario cruzar límites. De lo contrario, se pueden convertir en un juego peligroso.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][prkwp_styled_title prk_in=”Sea sincero pero a la vez proteja su intimidad” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][vc_column][vc_column_text]Nunca sabes realmente quién está del otro lado de la pantalla, por lo tanto es recomendable no revelar datos íntimos ni privados. Tampoco tiene por qué mentir, solo evite.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][prkwp_styled_title prk_in=”Sea empático, amable y positivo” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][vc_column][vc_column_text]Si va a hacer un comentario público piense en los demás, en la persona que recibe su comentario y como lo puede afectar. Recuerde que las redes sociales son un lugar público, expuesto a su familia, compañeros de trabajo y todo tipo de personas.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Las redes sociales tienen que estar a nuestro servicio para disfrutarlas y aprovecharlas positivamente, pero nunca para esclavizarnos ni hacernos sentir mal, mucho menos para hacer sufrir a los demás. Úselas del mismo modo que emplea su comunicación presencial.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Mi hábito, placer y vida: escribir.

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Para mi primer artículo hablaré sobre uno de mis diversiones predilectas: Escribir. Quizás se presente como un inicio un poco cliché, típico de los primerizos, pero es un tema que nace fácilmente de mis dedos cuando los poso en mi laptop. Después de todo, amo escribir. Es mi hábito, placer y vida. Es lo que más amo, como algunos aman pintar o escuchar música, viajar, comer, u cualquier otro placer individual que hace a cada día un poco más colorido. Después de todo, la vida no es un paseo sencillo, y a veces el peso del deber puede hundirnos en el camino empedrado que caminamos paralelamente. Se necesita una chispa que encienda el fuego de nuestras almas al despertar.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]¿Qué es escribir para mí? Más que un entretenimiento, es una forma de ver la vida, de manejar el estrés del día a día y colocar esas energías perjudiciales en palabras o situaciones imaginarias que frenen los pensamientos poco correctos. El escribir me enseñó a drenar, a calmarme. Es mi fuente de alivio, como para otros es el deporte. Las rabias del crecimiento, las peleas y los pésimos sentires se pierden con mayor rapidez cuando me concentro en plasmar vitalidad a las historias de mis pensamientos.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_empty_space height=”40px”][vc_column_text]

Escribir, más que un entretenimiento, es una forma de ver la vida

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Descubrí esta actividad a temprana edad, quizás ocho o nueve años, cuando muchos de nosotros, ustedes incluidos, encuentran los primeros disfrutes individuales, los primeros orgullos y, por supuesto, las primeras caídas. Pronto se volvió un hábito el pensar como usar mi alrededor como escenario privado de mi particular forma de ver el mundo, a veces quizás abstrayéndome demasiado del particular, de mi alrededor.

 

En formas de drenar el exceso de pensamiento que llena mi cabeza, comencé a practicar cada día como escribir mejor. Se volvió un hábito estudiar la estructura de los libros que leía, la forma en la que utilizaban las metáforas  para transmitir pensamientos, además de comprobar que historias me atraían más para seguir desarrollándome como escritora. El estudiar a los mejores para ser el mejor en lo que amas, es una recomendación que encarecidamente les ofrezco. La mariposa no nació hermosa y elevándose por los aires, sino que pasó una primera etapa de hermosa humildad y una tortuosa transformación que necesitó gran esfuerzo de su parte.

Estudiar a los mejores para ser el mejor en lo que amas

Gracias a la posibilidad de escribir, hoy puedo estar orgullosa de quién soy y a dónde voy. Tengo un sueño, un deseo dentro de mí que me esforzaré por hacer realidad. Es importante saber lo que a uno le apasiona, sin importar que las personas a tu alrededor se manifiesten contrarias o poco favorecedoras a tu forma de seguir. Sin importar sí te haces daño, dudas o pasas dificultad, es importante siempre recordarte que es lo que amas para ti. No es fácil, ni tampoco viene dado en un manual, pero el tener siempre guardado en tu corazón la chispa que te ayuda a levantarte cada mañana, hará tu vida una caminata bajo la luz del sol de primavera.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]