8 Hábitos para estudiar de forma más eficiente

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Puede parecerte innecesario que necesitemos adquirir nuevos hábitos de estudio, en especial porque todos hemos atravesado por alguna institución  que imparte educación como la familia, el liceo o la universidad, y por eso creemos que ya contamos con los necesarios. Sin embargo, no todas estas conductas se convierten en hábitos, haciéndonos caer en el error de no ser constantes en la construcción de estas buenas costumbres. Por eso te presento una lista de cosas que debes tomar en cuenta para analizar tus hábitos de estudios y poder mejorarlos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][prkwp_styled_title prk_in=”Mantenerse bien alimentado e hidratado” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][vc_column][vc_column_text]La salud es importante en todos los niveles de la vida humana, si no la posees  es probable que puedas tener limitaciones a la hora de concentrarte en tus estudios. Es importante consumir alimentos altos en vitaminas, potasio y hierro. Además de la comida, es importante mantenerse hidratado, ya que,  aunque no lo creas, la falta de agua influye en nuestra capacidad de concentración.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][prkwp_styled_title prk_in=”Estudiar cuando sientas más energía” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][vc_column][vc_column_text]Estudiar cuando estamos agotados es desperdiciar el tiempo, porque no logramos aprehender de forma correcta el contenido y nuestra capacidad de resolución se ve comprometida. Por eso, busquemos los espacios en nuestro horario en los que sentimos mayor energía o tengamos un tiempo libre, así el tiempo de estudio nunca chocara con el de descanso.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][prkwp_styled_title prk_in=”Usa de forma adecuada el tiempo” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]El tiempo es precioso, único e irrepetible, por eso no se puede desperdiciar. Debemos organizar todas nuestras actividades para tener espacio para todo. Ordenar la hora del descanso, la comida, los amigos, la familia, el trabajo, la tarea y cualquier otra, es complicado pero no imposible. Estudiar en el momento adecuado facilita nuestra comprensión y nos hará sentir seguros ante cualquier prueba.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][prkwp_styled_title prk_in=”Elimina las distracciones” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][vc_column][vc_column_text]Las distracciones son muy peligrosas a la hora de estudiar, un video, un libro o una conversación con alguien que debía tomar cinco minutos puede extenderse por horas. Por eso, es necesario eliminar cualquier amenaza que afecte nuestro valioso tiempo de estudio.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][prkwp_styled_title prk_in=”Realizar esquemas o mapas para temas difíciles” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][vc_column][vc_column_text]La realización de esquemas o mapas mentales nos ayudan a comprender temas difíciles y extensos, en especial aquellos que tienen que ver con procesos. ¿Ya los conocías verdad? Pero apuesto que sueles olvidarlos cuando hay un tema complicado ante ti. Retomemos las herramientas y sumémosla a nuestros hábitos de estudio.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][prkwp_styled_title prk_in=”Analiza bien lo que lees” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][vc_column][vc_column_text]No se trata sólo de leer o revisar, o que debido a la cantidad de lecturas no te tomes el tiempo necesario para analizar de verdad la información. No debemos abandonar un párrafo y seguir adelante, el autor hizo una organización de sus ideas y todas ellas son importantes. Entender de verdad un tema es mejor que tener más lecturas hechas y no saber nada.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][prkwp_styled_title prk_in=”Busca nuevos datos” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][vc_column][vc_column_text]Es necesario conocer bien los conceptos o teorías que menciona una lectura, si desconocemos algo debemos buscarlo y estudiarlo, sólo eso nos brindará un aprendizaje completo. Ampliar nuestro conocimiento nos permite tener bases para la crítica, en lugar de repetir lo que otros dicen.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][prkwp_styled_title prk_in=”Ten la mente abierta hacia nuevos métodos” align=”Left” title_size=”Medium” use_italic=”No” samba_show_line=”Yes”][/vc_column][vc_column][vc_column_text]No nos conformemos con las opciones básicas, es necesario probar cosas nuevas, si leer un libro sobre la guerra mundial es imposible para ti, prueba un documental, que otro te lo explique, asistir a un foro sobre el tema o cualquier otra forma. Si el método tradicional no es lo que nos resulta, busquemos el adecuado para nosotros.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Ahora sólo debes repasar tus costumbres para identificar que estás haciendo mal y que puedes mejorar, sin olvidar que la constancia es necesaria para la construcción de un hábito. Por último, recuerda siempre aplicar nuestros tus conocimientos,  de lo contrario el cerebro asume que no necesitamos esa información  y con el tiempo la vamos olvidando.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Hábito y placer de leer

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Todos tenemos algunos hábitos que se han vuelto parte indispensable de nuestra vida. Uno de esos, al menos para mí, es la lectura. Este es un hábito que debería ser cultivado por cada uno de nosotros. Cabe destacar que es importante disfrutar plenamente de esta actividad; internalizar la lectura y no leer simplemente con el fin de llenarse de información.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]

Sin embargo, hoy en día parece ser más importante colmarse de conocimientos, datos y fechas, que internalizar la información que se está recibiendo. Leyendo con esta finalidad, meramente informativa, nos perdemos de cosas esenciales; de experiencias valiosísimas que nos podrían llevar a comprender más el texto, y por qué no, a retener más información; de descubrir la intención del escritor; de encontrar ideas en común o en desacuerdo; de leer y releer una frase en la que encontramos un poco de nosotros mismos.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″][prkwp_spacer size=”20″][vc_column_text]

“…de leer y releer una frase en la que encontramos un poco de nosotros mismos.”

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Puedo enumerar muchas razones para explicar por qué podría estar sucediendo esto; quizás el estilo de vida, el trabajo y las responsabilidades nos impiden disfrutar de unos minutos de ocio, tal vez desde pequeños nos han enseñado que un libro es algo ajeno a nosotros y solo contiene información con poca utilidad práctica, o simplemente no nos sentimos motivados en lo absoluto a disfrutar, sin apuros, de un buen libro. Sin embargo, mi intención no es buscar razones o excusas, sino más bien invitarte a que la próxima vez que leas disfrutes de la lectura y de las emociones que la misma despierta en ti, en vez de simplemente preguntarte de qué trata el texto y cómo termina. Al culminar, te darás cuenta de que es el proceso de la lectura el que realmente enriquece y no tanto la información que puedas o no obtener.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Si bien la información es muy importante, me parece que no deberíamos descuidar el hecho de que la lectura también nos enriquece en otros niveles; a nivel espiritual, cuando nos dedicamos a leer las Sagradas Escrituras, por ejemplo. También nos ayuda a entender nuestras preocupaciones visualizándolas desde otro punto de vista; a expandir nuestro vocabulario; a descubrir nuevos mundos sin irnos del nuestro, sin perder de vista la realidad; a identificarnos con otras personas, ideas y creencias.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Por eso te invito a leer un día solo por placer, porque pocas cosas son más placenteras que ese tipo de lectura en la que dejamos volar nuestra imaginación y nos dejamos llevar por la fantasía sin buscar meramente información.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Nuestros hábitos nos definen como latinoamericanos

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Como latinoamericanos estamos acostumbrados a que nuestra identidad sea un poco complicada de explicar. Muchas veces cuando nos preguntan ¿Qué quiere decir ser latinoamericano? O ¿Qué te define como latinoamericano? Nos quedamos sin palabras. Especialmente, cuando se trata de facciones físicas nos enfrentamos a una gran variedad. No compartimos el mismo color de piel, ni de ojos y mucho menos tenemos un prototipo físico que nos defina. Sin embargo, además de compartir el mismo idioma, territorio y la misma historia, compartimos algo más que nos define y nos une, nuestros hábitos.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Entre los hábitos latinoamericanos más comunes tenemos: el consumismo de productos norteamericanos, la práctica de la religión católica, ver televisión y la poca resistencia que mostramos ante las redes sociales. Los hábitos de los latinos conforman un territorio muy extenso. Pero, hay algo que nos hace realmente especiales. Y es que en cuanto a la cordialidad, amabilidad, respeto y sobre todo cuando se trata de ser solidario, somos los primeros en todo el continente Americano. Los latinoamericanos nos caracterizamos por siempre tender una mano amiga a quien nos necesita. Somos conocidos por la sensación de calidez que producimos.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_empty_space height=”60px”][vc_column_text]

Los latinoamericanos nos caracterizamos por siempre tender una mano amiga a quien nos necesita

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Además, los latinos nos caracterizamos por nuestros hábitos rutinarios que consisten, mayormente, en trabajar o estudiar, en algunas ocasiones, ambas. Estamos marcados como los luchadores que día a día salen a la calle con un deseo constante de superación. Hemos convertido nuestras ganas de salir adelante en un hábito que practicamos día tras día.  Esto, quizás, se deba a la historia que compartimos. La colonización nos dejó marcados por la violencia y derramamiento de sangre, pero, nos volvió hermanos. No solo practicamos este hábito de superación diaria a nivel individual, también como países latinoamericanos buscamos la manera de salir adelante.

Latinoamérica es el mañana de un gran porvenir

A pesar de que, Argentina, Chile, Bolivia, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El salvador y los otros 17 países que conforman a Latinoamérica son países en desarrollo, compartimos un hábito que nos hace especiales y fuertes ante los demás países del mundo. Y es que salir a la calle día a día, luchar por nuestros derechos, educación, y calidad de vida, se ha vuelto un hábito que nos define como latinoamericanos. Quizás, no seamos parte de los países desarrollados, pero, lo que nos define no es como nos clasifican los demás, sino lo que hacemos para demostrar lo contrario. Una vez más el hábito de cómo vivimos se convierte en lo que somos, y nosotros somos el mañana de un gran porvenir.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Mejorando mis hábitos

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Últimamente me han pasado por la cabeza varias actividades para darle un poco de cambio de ritmo a mi rutina diaria. En vez de gastar tanto tiempo en la computadora o en el teléfono, actividades que se habían vuelto hábitos diarios, podría dirigirme a estructura mis horas para aprovechar el máximo las horas del día. Sin embargo, como con todos los malos hábitos, es cuestión de agregar cada día una pizca de arena a la totalidad del esfuerzo que requiere el cambiar una costumbre desarrollada. El modo en que he empezado a desviar mis energías a actividades útiles, se basa más en dejar apagado los aparatos electrónicos durante las horas siguientes a mi despertar, y enfocarme en seguir el horario adecuado para manipularlos como primer paso para avanzar en el día.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Mi madre muchas veces me ha dicho que debo apagar la computadora y el teléfono una hora antes de mi hora normal de dormir y debo admitir que, como todas las madres, tiene mucha razón. Desde que he seguido esta segunda y sencilla regla, el sueño no tarda tanto en llegar, además que me siento refrescada en la mañana por un descanso sin problemas. Es una norma que grandemente recomiendo a todas las personas trabajadoras, a los estudiantes y, en general, a quien desee dar un vuelco a su descansar.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_empty_space height=”20px”][vc_column_text]

Apagar todo una hora antes de acostarnos y dormir un mínimo de seis horas  son hábitos necesarios para descansar mejor y lograr rendir

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Hablando de los estudiantes, la norma número tres está dedicada especialmente a ellos. Siendo parte de ese grupo necesario en la sociedad, me siento obligada a mencionar que estudiar toda la noche o hasta altas horas de la noche, previo a un examen, es el peor error que se puede cometer. Sobretodo sí es un examen importante, donde tus nervios de por sí se verán presionados por las necesidades de apuntar la máxima nota posible. Según mi experiencia, es requerido el lapso de seis horas mínimas para lograr rendir, además, se ha de dejar de estudiar al menos una hora antes de descansar, para que el cerebro tenga tiempo de procesar los nuevos conocimientos y relajarse. Irse a la cama con un montón de fechas nuevas, fórmulas matemáticas o procedimientos es un hábito que debemos evitar o cambiar.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_empty_space height=”40px”][vc_column_text]

La diversión no puede convertirse en hábitos dañinos que afecten nuestra vida diaria

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Lo mismo se puede aplicar a consumir alimentos y bebidas como el café, el té, dulces o comidas pesadas antes de dormir. Todas y cada una de las comidas mencionadas anteriormente pueden servir para despertarse, o relajar la mente de una actividad especialmente agotadora, pero no es recomendable consumirlos a la mínima excusa sin algún tipo de rutina de ejercicio físico. Es recomendable también tener una hora límite para tomarlos, ya que son los primeros en interferir con un buen sueño.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]No es sencillo cambiar. Lo sé, estoy viviendo en carne propia las dificultades que implican cambiar los malos hábitos por rutinas saludables; pero estoy segura que los resultados excederán los sacrificios. Mi vida mejorará cuando cumpla la regla de actividad física, y he realizado muchos trabajos al retrasar el inicio del uso de los aparatos electrónicos, sobretodo en la mañana. Estoy aprendiendo mi lección: la diversión no puede convertirse en hábitos dañinos que afecten nuestra vida diaria. Estoy aprendiendo a cambiar mis malos hábitos, y me siento contenta de notar mejoras. Te invito a hacerlo también.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]