Las ciencias aplicadas al deporte, un hábito que busca asegurar el éxito y la victoria

Desde mediados del siglo pasado, el deporte dejó de ser una práctica recreativa y empírica, para convertirse en una institución de expresión humana, en donde cada elemento que conforma a este fenómeno (el deporte), juega un rol determinante e importante en la consagración de los deportistas.

Es por ello, que en busca de ese éxito deportivo  tan anhelado, se estableció hace más de 60 años una relación inseparable, que en la actualidad es un hábito de vida para todos aquellos que están ligados al deporte: atletas, entrenadores, asistentes técnicos, preparadores físicos, entre otros. Esta relación, es el dualismo deporte-ciencias aplicadas al deporte, en donde un grupo de profesionales han tomado como eje de estudio todo lo que ocurre alrededor de este fenómeno humano, convirtiéndolo en una disciplina de aplicación científica.

Tal como se menciona anteriormente, las ciencias aplicadas al deporte se han convertido en un hábito, ya que en la actualidad sin importar el nivel al cual se dedique el deportista (amateur, semi-profesional o profesional), se busca la ayuda de uno o varios científicos para mejorar su rendimiento, con lo cual tiene mayores posibilidades de asegurar la victoria en la disciplina deportiva que se desempeñe.

Es así como, médicos, nutricionistas, fisiólogos, antropólogos, psicólogos, entre muchos otros científicos, son una pieza fundamental en el aporte de datos objetivos que permitan desarrollar al máximo todas las aptitudes y actitudes físicas de los individuos, algunas determinadas genéticamente y otras adquiridas según el ambiente donde se desarrollan. Estos elementos objetivos que aportan a los deportistas y todo lo que los rodea, es la razón por la que se han convertido las ciencias aplicadas al deporte en un hábito que asegura obtener campeones.

El deporte no es una ciencia, pero se ha valido de ella para crecer en todos sus aspectos

En este proceso, son los médicos los encargados de todos los controles de salud: los nutricionistas se encargan que la relación ingesta calórica – gasto energético sea la más apropiada para rendir al máximo, los fisiólogos describen todos y cada uno de los procesos fisiológicos en cuanto a desempeño energético y respuesta muscular.

Mientras que los científicos sociales como los antropólogos, se basan en el dualismo biología – ambiente para explicar procesos de crecimiento y desarrollo en individuos que aún no han culminado estos procesos. También, buscan en los deportistas adultos estructuras corporales que brinden un mejor desempeño según la disciplina deportiva practicada y en deportes por equipo la posición idónea según este morfotipo. Por otra parte, los psicólogos son los responsables de todo el manejo mental antes y después de una competición, son aquellos que llevan las riendas para que los atletas entiendan, que cuando ganan no son los mejores del mundo y cuando caen derrotados no es una pérdida universal.

Ya el deporte dejo de ser una actividad física reglamentada, en donde los que participan son seleccionados de manera empírica, para convertirse en una actividad sistemática, planificada y organizada en donde gracias al hábito de utilizar las ciencias aplicadas al deporte, se orienta a los participantes a obtener las mejores condiciones físicas y mentales para el desarrollo de su práctica, asegurar el éxito deportivo y entender los beneficios sociales que el éxito trae consigo.

La constancia como hábito para la superación

En los días que han pasado, he entrado en contacto con una de mis primas lejanas. Ahora tiene un hijo en edad escolar, aprendiendo a leer y a sumar como tantos otros niños. Se puede apreciar claramente el esfuerzo diario que le toma entender una sílaba, en recordar que dos más dos son cuatro. Es increíble que ese mismo niño en unos años esté pasando su mirada por libros completos, o quizás se convierta en un ingeniero. Es extraño pensar que todos fuimos en un punto como ese mismo niño, y ahora somos mucho más. Sin ir más allá, ahora leen estas páginas de modo automático, sin pensar en el esfuerzo titánico que se debe hacer para leer una simple sílaba.

He pensado que si estudiar un poco cada día fuera un hábito que se tuviera enraizado desde temprana edad; las tareas de la universidad, el colegio y los cursos, no fueran ya una molestia, sino que formaría parte de nosotros el enfrentar el reto de aprender de manera agradecida, asumiendo desde un principio los objetivos que se desean alcanzar, en vez de enfocar esfuerzos en el tiempo que se va a gastar realizando cuál o qué tarea.

El tamaño de nuestra constancia nos condicionará a convertirnos en personas de más o menos éxitos

El conocimiento, las experiencias, incluso la necesidad de aprendizaje, son manifestaciones de nuestros hábitos. Dependiendo de cómo vivamos nuestro día a día, del orden que tengamos y la naturaleza de nuestras actividades, el tamaño de nuestra constancia nos condicionará a convertirnos en personas de más o menos éxitos. La organización centrada en leer o estudiar un poco cada día, aunque sea de forma distraída, es una herramienta que ayudará a todas aquellas personas que deseen convertir sus sueños en realidades, ya que con la práctica constante se perfeccionan los avances y se pulen los errores.

Como ejemplo a la ideal situación descrita arriba, se puede citar el ejemplo de las hormigas, que llevando cada una un trozo de alimento, una roca, conforman un refugio donde pueden seguir creciendo y desarrollándose. Hay que admirar la organización instintiva de los insectos, que no deja de ser increíble al ser algo natural. Quizás sí dejáramos de confundir bienestar con disfrute, volviendo la estabilidad el estado habitual de nuestra vida, tendríamos tiempo para el placer y la responsabilidad.

La meta de las personas de los presentes tiempos es convertir la constancia en algo instintivo e inherente a cada uno. El primer paso del éxito es condicionar nuestro cuerpo y mente a dar todo nuestro ser en cada diminuto paso, con igual pasión que la primera vez. De esa forma, nuestros sueños estarán más cerca y a nuestro alcance, un grano de arena al día.

¿Por qué los hábitos son tan importantes en nuestras vidas?

Hemos escuchado infinidades de veces la importancia que tiene crear hábitos para llegar a tener una vida mucho más efectiva y exitosa. Sin embargo, quizá muchos no tengamos muy en cuenta a qué hace referencia el término. La palabra hábito posee varios significados, sin embargo, en ésta ocasión nos enfocaremos en el uso más popular que se le ha dado a dicho término: el hábito está asociado a la costumbre o rutina que realiza una persona.

Ahora bien, seguro te preguntarás el por qué los hábitos son tan importantes para nuestras vidas, esto se debe a que tienen una gran repercusión en la cotidianidad, y así como existen unos hábitos positivos que pueden ser propulsores para que tengamos una vida exitosa, también existen negativos, los cuales traen como consecuencia resultados de su misma índole.

Los hábitos tienen una gran repercusión en la cotidianidad

Es por ello que debemos ir en búsqueda de hábitos que nos beneficien y nos hagan tener una vida mucho más amena y agradable. Sin embargo, hasta ahora no se ha resuelto la gran interrogante, ¿por qué los hábitos son tan importantes en nuestras vidas?.

 

La respuesta a ésta interrogante es sumamente sencilla, tanto que se puede reducir a una sola palabra “automatización”. Esto quiere decir que después de repetir una actividad varias veces, nuestro cerebro la internaliza y comenzamos a practicarla sin pensar e incluso sin esforzarnos, es decir, de forma automática.

Los hábitos nos ayudan a automatizar actividades en nuestras vidas

Cuando una persona adquiere buenos hábitos, o mejora aquellos que ya estaban preestablecidos en su cotidianidad,  se acerca más a poseer una vida exitosa. Claro está, que además de preocuparse por adquirir o mejorar los hábitos, también debemos aprender a identificar y eliminar hábitos negativos para nuestra prosperidad.

Para comenzar a crear hábitos sólo debes pensar en el tipo de costumbre a crear y definir la actividad que desees, puede ser hacer actividad física, leer un libro, levantarte a una hora específica, escribir o investigar sobre un tema de tu interés, etc. Evalúa tu rutina, haz una lista de las actividades que realizas y comienza a desechar de ella lo que no ayudará a conseguir tus propósitos, tus metas.

La perseverancia debe ser premiada

Debes tener en cuenta algo muy importante: la perseverancia debe ser premiada; establece un rango de tiempo de 30 días para realizar ésta nueva actividad siempre a la misma hora, una vez culminados los 30 días, recompénsate por hacer las cosas bien, muéstrate a ti mismo que tanto esfuerzo vale la pena. Esto puede ser, por ejemplo, con una actividad o una comida que resulte placentera para ti.