El hábito de fortalecer los lazos familiares

La familia es definida por muchos autores como una célula fundamental en la sociedad, pero ¿quiénes realmente integran la familia? Estamos acostumbrados a ver la familia como la fusión de: padre, madre y hermanos. Pero en realidad esta unión parental es mucho más que eso, ya que en nuestra sociedad podemos encontrar familias formadas por abuelos, tíos, primos. Lo que sí no podemos dejar de mencionar, es que la familia es el grupo primario donde se desenvuelve la persona y establece esos patrones de comportamiento que le van a permitir vivir en sociedad.

Cuando vivimos en comunidad y compartimos con otras personas que pueden ser parientes o no, necesitamos generar una mejor convivencia. Por ello, hablamos del hábito de fortalecer los lazos familiares, esta necesidad de tener familias más unidas debemos convertirla en una constante para que la sociedad evolucione y podamos contar con un mejor país.

Para tener una relación exitosa con nuestra familia es importante que exista una comunicación efectiva y asertiva

Para fortalecer los lazos familiares es importante tomar en cuenta elementos como la comunicación. Cuando nos comunicamos lo hacemos tanto con la expresión oral como con la gestualidad y lo que decimos muchas veces es recibido con otra intención distinta a la que queremos expresar. Es por ello, que para tener una relación exitosa con nuestra familia es importante que exista una comunicación efectiva y asertiva.

Cuando hablamos de comunicación asertiva, nos referimos también a aquellos aspectos que nos desagradan y que debemos expresar, lo que cambia es la manera de hacerlo, sin conflictos ni agresiones. Podemos marcar una buena convivencia familiar por la manera como nos hacemos escuchar ante los demás.

Y aunque este no es el único aspecto que se debe trabajar, es una de las bases fundamentales que ayudan a tener mejores relaciones en la familia. También podemos mencionar la colaboración de cada uno de los miembros de la misma para saber llevar las tareas del hogar y las responsabilidades en el mismo. Estar al tanto de esta responsabilidad ayuda a hacer el trabajo menos denso.

La familia es un pilar fundamental que nos hace crecer, aprender y desarrollarnos para salir al mundo

Otro aspecto no menos importante es la confianza, cuando vivimos en comunidad con nuestros seres queridos, asumimos que cada uno de ellos ejerce un rol fundamental dentro de la familia y brindar nuestra confianza hace que cada miembro se sienta seguro y apoyado para enfrentar cada reto que le coloca la vida.

La familia es un pilar fundamental que nos hace crecer, aprender y desarrollarnos para salir al mundo y transformar la realidad, por ello es necesario cuidar la función de la misma y fortalecerla para recuperar los valores perdidos y hacer de esta una mejor sociedad donde todos podamos crecer y mejorar como personas y como nación.

El hábito de los buenos modales

Y cuando se trata de ser educado se puede decir que es un hábito que se ha dejado de practicar en estos días. Ser educado no es cuando solo se habla de una preparación académica netamente, sino de esos buenos modales que hay que tener siempre presente en el día a día. Como por ejemplo; dar los buenos días en el transporte público, dar las gracias cuando una persona nos hace un favor desinteresado hacia nosotros –y cuando es por un interés de por medio, también- Desearle salud a alguien cuando estornuda. Estos son los simples buenos modales que cada persona debería tener pero ha perdido con el tiempo.

Como todo hábito, tiene que ser reforzado en el transcurso del tiempo para que se vuelva parte de nuestras vidas. Pero este hábito tiene una singularidad importantísima, que no es mas, que debe salir de cada uno de nosotros. Claro es un hábito que nos enseñan desde pequeños en nuestras casas, lo aprendemos en el ámbito familiar. Pero si este aprendizaje no queda calado dentro de nosotros con suficiente fuerza, no influirá en nosotros al ser mayores.

Muchas personas pensaran que esta pasado de moda ser una persona educada con buenos modales, pero creo que no es así, al contrario eso dice mucho de una persona al presentarse o al llegar a un sitio de trabajo, por ejemplo.

“…esta pasado de moda ser una persona educada con buenos modales…”

Ser educado y tener cortesía aplica para muchos ámbitos diferentes. Cuando se está en una conversación, no interrumpir cuando otra persona está hablando y esperar que termine para comentar algo. No utilizar el celular cuando hablas con una persona y siempre mírala a la cara. Cuando se está en la mesa, no hablar con la boca llena, esperar que todos estén sentados para comenzar a comer.

Si estas caminando en la calle y sin querer tropiezas a una persona discúlpate con ella, si estas en el metro sentado y ves a una persona mayor o una mujer embarazada cédele el asiento. Sostener la puerta a una persona que entra a un lugar al mismo tiempo que tu lo haces. Ser puntual a la hora que se pauto una cita o una reunión. Decir por favor cuando quieres algo y dar las gracias cuando lo recibes.

Para poder desenvolverse en la vida y poder tener respeto y tolerancia por los demás es necesario poder incluir los buenos modales a nuestras rutinas diarias. Muchas veces conocemos a personas artificiales, es decir, que son muy bien vestidos y arreglados pero no tienen mucho que ofrecer a la hora de tratar bien a la otra persona con la cual se presentan.

No nos debería de dar pena ser educados con las demás personas, siempre hay que tratar a los demás como quisieran que ellos nos trataran a nosotros. Este es un hábito de cortesía que debería de practicarse y enseñarse con esfuerzo en la sociedad, ya que eso deja mucho que decir de cada uno de nosotros, y de dónde venimos, quienes nos han educado de esa manera. Se podría decir que es uno de los valores más importantes en la educación de una sociedad, que debe trabajarse en conjunto.

Cuando una persona ve que yo soy educado esa persona por iniciativa lo empezará a hacer.

La cena familiar, un hábito que no podemos perder

En el milenio pasado era común que las familias se reunieran alrededor de la mesa para compartir la comida. Ese momento, a pesar de que estaba marcado por un trabajo arduo por parte de las mujeres de la familia, representaba unión y armonía familiar, porque los miembros de ésta compartían y se compenetraban en esta situación que de alguna u otra manera era un hábito, una actividad cotidiana de la vida.

En la actualidad, la evolución tecnológica y social del hombre ha moldeado la cultura al punto tal que la vida de cada miembro de una familia se ha convertido en un universo que no da cabida a momentos ocasionales, en los que el compartir familiar sea el eje primordial. Han nacido otras actividades que han excluido ese compartir en el cual se cuentan anécdotas, preocupaciones, ideas, disparates y entre muchas otras cosas que caracterizan a esa familia en particular, momentos en los cuales las diferencias entre los miembros se ven reducidas por ese calor y acercamiento humano que muy pocas actividades pueden despertar.

Cada vez es más común que las familias coman en frente de un televisor, pegados a un teléfono, o cada quien por su lado. La atención se dirige a entes externos, el interés por el otro se va hacia alguien de afuera. La individualización ha llegado a tal punto que los miembros de una familia que conviven en una misma casa, se limitan a hacer lo suyo y aquellas labores del hogar que le corresponden nada más.

La actuación desinteresada y altruista se ve permeada por el interés individual

Es innegable que la sociedad actual demanda un esfuerzo y dedicación de tiempo para otras actividades, por lo que los sujetos se ven llenos de responsabilidades (laborales, académicas, personales, familiares) que los exceden en energía física y mental. Se puede observar un nuevo modelo “social-familiar,” que presenta un punto de quiebre en el cual se limita la responsabilidad familiar a realizar su labor hogareña; un punto en donde la convivencia y relación con otro miembro de la familia se ve matizada por la necesidad y el interés de obtener algo a cambio. La actuación desinteresada y altruista se ve permeada por el interés individual, por lo que se cae en un punto de relacionarse con el otro en la medida de que éste me ayuda a alcanzar una meta u objetivo.

Ciertamente el momento de la comida no es la única actividad en donde puede darse una verdadera integración familiar, pero es uno de los hábitos más cotidianos que ejerce el hombre por necesidad biológica, y es por ello que se convierte importante que este hábito se retome.

 

La familia, como primera escuela, como primer contacto, como primer acercamiento con el mundo, representa una de las instituciones más importantes, por lo que debe dársele la importancia que amerita.  No son solo personas que estarán contigo por mucho tiempo, sino que también son los que por obligación natural estarán ahí cuando necesites de ayuda y apoyo, comparte y aprende de las personas que conforman tú familia.

Así que anda, prepara una cena familiar con velas y vasos de vidrios, y hazles saber cuan importantes y valiosos son para ti. ¡Buen apetito!

Mañana es el día de las madres: ¡Sal de la rutina!

El día de las madres resulta ser un día diferente y especial en todo el mundo. A pesar que se celebra en distintas fechas según el país, la celebración de este día se remonta a la costumbre griega donde se le rendían honores a Rea, la madre de Poseidón,  Zeus y Hades. Los romanos también tenían su día de la madre que era el 15 de marzo.

El día de las madres resulta ser un día diferente y especial en todo el mundo.

La mayoría de países de América Latina tienen el hábito de celebrarlo el segundo domingo de mayo, con contadas excepciones como El Salvador, Paraguay, Bolivia, Nicaragua y República Dominicana que lo celebran otros días de este mismo mes y Argentina que lo celebra el tercer domingo de octubre.

La esencia de este día es honrar y celebrar por todas las madres y mujeres del mundo, aquellas que día a día lo entregan todo por sus hijos, estén estos grandes o chicos, lejos o cerca. Para ello se acostumbra a regalarles algo excepcional durante este día. Veamos acá cuáles son los regalos más trillados en el día de la madre, a la vez que te daremos unas opciones para que rompas los hábitos en esta fecha.

Los regalos más trillados y aburridos que puedes regalar a tu mamá:

  • Sartenes y ollas
  • Electrodomésticos
  • Envases para guardar alimentos (bien sea los tradicionales de     plástico o los última generación de vidrio)
  • Una comida donde sea ella la que termine arreglando la cocina.

Por supuesto, cada regalo debe ser estudiado en base a la personalidad y necesidad de la persona a quien va dirigido, lo que no significa que si tu mamá necesita a toda urgencia una lavadora no se la puedas regalar. Sin embargo, te invitamos a que pienses en estas opciones que seguro la sorprenderán:

  • Si tu madre es amante de la tecnología podrías intentar regalarle un teléfono inteligente, una tableta, una cámara digital, altavoces, un monopod para selfies o un video juego para su pc o cónsola.
  • Si su personalidad es un poco más tradicional podrías invitarla al cine o ver con ella una peli en casa. Por lo general, la mayoría de las mamás tienen años sin hacerlo y se divierten mucho.
  • Si tu madre es un poco más moderna y atractiva ¿has pensado en regalarle ropa interior? ¿ropa deportiva? ¿algún collar que esté a la moda? ¡Atrévete! Estoy segura que no se lo imaginará.
  • Por último, si tu madre es de aquellas que trabajan sin parar, en la oficina y en casa, día y noche, la visita a un spa, un pequeño viaje, un concierto o sacarla a bailar sería lo indicado.

Solo tú sabrás cuál es el mejor regalo para tu madre, pero eso sí, intenta que vaya acompañado de unos chocolates, flores, una carta escrita a mano y un gran abrazo… esto es lo que nunca falla.

Aprovecha esta oportunidad y sal de la rutina; más que cosas regálale momentos y diversión. Te lo agradecerá.

Complacer a los demás para sentirnos queridos se vuelve un hábito

Desde que  salimos del vientre de nuestras madres somos dependientes de otros para sobrevivir. Nacemos como seres dependientes. Venimos al mundo como pequeños seres indefensos que necesitan ser alimentados y cuidados por otros. Poco a poco nos vamos desprendiendo de nuestras dependencias a medida que pasa el tiempo. Comenzamos a crecer y convertimos en adultos. Sin embargo, hay vínculos que nos rehusamos a dejar atrás. Nos cuesta trabajo sentirnos libres y felices por nuestra propia cuenta. Estos vínculos que nos mantienen atados van desde complacer a nuestras familias y amigos hasta complacer y aguantar todo tipo de maltratos de nuestra pareja. Complacer a los demás para sentirnos queridos se vuelve un hábito.

Muchas veces dejamos que el amor a nuestra familia o pareja nos sobrepasen, dejamos que este amor que se basa en estar acompañados nos exceda. Dejamos que nuestra felicidad dependa de los demás. Nos olvidamos de amarnos a nosotros mismos y olvidamos dedicarnos a  nosotros. Nuestra vida se convierte en lo que somos cuando estamos con otras personas, ya que sin ellas nos sentimos vacíos. A veces, esto nos absorbe hasta el punto de estar deprimidos cuando nos encontramos solos y en algunos casos es necesario ir a terapia con un especialista. El apego excesivo puede ser un hábito que nos lleve a una muy profunda depresión.

En el equilibrio está el secreto de la felicidad.

 

Amémonos primero a nosotros y luego a los demás.

Mantener el equilibrio apropiado en nuestras vidas puede ser una tarea sumamente complicada. Sin embargo, no es imposible. Nuestra naturaleza nos hace querer interactuar con otras personas, queremos desesperadamente sentirnos amados y sentir que no estamos solos. Todo esto es normal en el ser humano. Pero, debemos ser cuidadosos y no dejar que el amar a los demás por encima de nosotros mismos se convierta en un hábito. Hay quienes están tan hundidos en este hábito de dependencia a sus parejas y familia, que cuando se encuentran solos entran en depresión. Los casos más comunes, aunque no los únicos,  suelen ser el apego de los hombres a sus madres y de las mujeres con sus parejas.

 

En el equilibrio está el secreto de la felicidad. Amemos, compartamos, riamos, interactuemos y seamos felices con el cariño de nuestras familias y parejas, pero, no en exceso. Amémonos primero a nosotros y luego a los demás. Quien no se ama y valora a sí mismo no podrá saber jamás como se siente el verdadero amor, en cambio, tendrá dependencias toda su vida. Amemos con mesura. Debemos dejar de ver a la soledad como nuestra enemiga. Estar solo puede ayudarnos a reencontrarnos con nosotros mismos, a conocernos y a amarnos por quienes somos.

… que se vuelva un hábito ser feliz

Vivimos en un planeta con más de siete mil millones de habitantes y aun así podemos llegar a sentirnos solos. En esos momentos de soledad debes recordar que te tienes a ti mismo, y que eres una persona valiosa y llena de virtudes. Amemos, pero no pongamos nuestra felicidad en manos que no nos pertenecen. Somos los únicos capaces de hacernos felices, que se vuelva un hábito ser feliz. Somos lo que queremos ser y no quienes quieren que seamos. Todo en exceso nos daña, incluso, el amor o lo que creemos es amor.