Los hábitos en la primera infancia

La infancia puede definirse como el período de vida de un ser humano, que abarca desde el nacimiento hasta la pubertad; es importante destacar que esta etapa de la vida se divide en distintos períodos según la edad que posea el individuo. Por otra parte, el adjetivo “primero” hace referencia a lo que antecede al resto en un cierto orden, pudiendo ser un orden jerárquico, espacial o temporal.

A partir de éstos dos conceptos mencionados anteriormente podemos concebir nuestra idea de primera infancia. Entendiendo por ella como la etapa más temprana de la vida de un ser humano, comenzado desde su nacimiento hasta llegar a los 5 años de edad. La primera infancia es considerada por muchos especialistas en psicología como la fase más importante de una persona por ser un período clave en el desarrollo y formación de ésta, sirviendo como bases fundamentales en lo que será la vida del individuo.

En otras palabras, un niño que reciba durante su primera infancia una alimentación correcta, una buena educación y viva en un entorno lleno de afecto, se convertirá en un adulto saludable y capaz de desarrollarse fácilmente en la sociedad. En caso contrario, un niño que no reciba la atención y cuidados necesarios, no dispondrá de muchas posibilidades para crecer de buena forma, lo que no sólo repercutirá en su desenvolvimiento e interacción en la sociedad sino que también afectará su salud física y mental.

 

Los hábitos son una gran herramienta psicológica fundamental en la educación del individuo. Crear es un hábito, así como también lo es la libertad, el optimismo, la seguridad, la alegría, el miedo, el pesimismo, la agresividad, entre otros. Desde nuestro nacimiento, comenzamos a adquirir una serie de hábitos que nos facilitarán la vida.

Los hábitos son una gran herramienta psicológica fundamental en la educación del individuo

En la primera infancia los hábitos más importantes son los hábitos del sueño, los hábitos de alimentación, el aprendizaje de los ritmos y la habilidad del individuo para regular sus emociones. El infante mediante la automatización va organizando la realidad, soportando mejor la inquietud, y conforme vaya creciendo ir incluyendo en su lista, hábitos higiénicos, hábitos de estudio y  el hábito de respetar a sus pares.

En otro orden de ideas, el impúber no sólo debe adquirir hábitos para su desarrollo personal sino que debe aprender a soltar o deshabituarse de algunos de ellos, como por ejemplo, el hábito de chuparse el dedo o el hábito del chupón. Todos los hábitos adquiridos y suprimidos van formando el carácter del niño, siendo éstos rasgos psicológicos muy estables, debido a que serán los recursos con los que el niño posteriormente se desenvolverá.

 

Es importante recalcar que los hábitos son capaces de dar organización y sentido, más sin embargo no son una camisa de fuerza para el infante, así que debe evitar forzar, castigar e inclusive premiar. Recuerde que además de inculcarles hábitos saludables a sus hijos también debe administrarle una dosis de afecto y protección. Debido a que el vínculo afectivo que se establezca con el niño será la base de formación de hábitos.

¿Por qué leer un libro dos veces?

Leer es el boleto de viaje más barato que te invita a un paseo exquisito de miles de millas sin llegar tan siquiera a moverte. Es jugar al papel de Dios omnipotente al saber lo que todos ignoran mientras discurren los hechos; aunque a veces puedes estar al margen, con ganas de devorar todas las páginas para comprender al fin qué pasa. La lectura es un hábito que apasiona el alma de los aventureros, de los incomprendidos, de los científicos, de los curiosos, de los amantes, de los penosos de los soñadores, de los emigrantes y muchos otros.

Cada libro tiene su tiempo. Suelo pensar que llega a mis manos con una finalidad, que es el momento de saber eso que me quiere contar y cuando me dan ganas de volver a pasearme por esas líneas me deja una verdad diferente. Logro ver claramente los cambios, siguen siendo las mismas páginas pero algo dentro ha cambiado. Leer dos veces una historia no implica sentir lo mismo en ambas ocasiones, igual pasa en la vida.

Leer dos veces una historia no implica sentir lo mismo en ambas ocasiones, igual pasa en la vida

En circunstancias activamos nuestro piloto automático, puede ser en el día a día o en alguna situación puntual en la que nos negamos a seguir luchando por defender lo que pensamos o sentimos, porque simplemente estamos artos de ser señalados. Nos volvemos esclavos de los hábitos socialmente aceptados y dejamos de escribir nuestra historia para que otro la escriba por nosotros, seguramente un analfabeta de la aventura, de la pasión de vivir, que quiere llevarte a lo mismo.    

 

Tenemos que aprender a ser buenos escritores y lectores de nuestras historias, a aceptarnos y hacernos nuestros. Si vamos a releer párrafos pasados o tachados que sea porque así lo deseamos. Para toda mala historia siempre existirá un café y un punto y aparte, el permanecer en ella solo deja dolorosos puntos suspensivos, miles de interrogantes, cientos de excusas.

 

Si tienes un mal libro que solo dejó una tinta corrida, regálalo. Déjalo en la banca de un parque, escondido en los estantes de una tienda, pósalo en un lugar donde sepas que otro vendrá a encontrarse con él y quizá, entre tantas letras poco legibles, pueda encontrar la misma historia pero con otro sentido. Regálalo para que puedas regalarte a ti la oportunidad de que otro lector venga a tu encuentro; tal vez un escritor de manos suaves escriba en verso o en prosa un poema que embellezca tus páginas listas para ser compartidas. 

Un buen escritor siempre hallará las palabras adecuadas, mientras que un buen lector hará suyas palabras de otros

Cuando decidimos volver a pasearnos por párrafos ya recorridos, debemos estar preparados. Para el que tiene mala memoria será una tarea fascinante; para el que goza de una buena, será todo un reto. En ambos casos es una experiencia que requiere entrega, como si fuese la primera vez, sino ¿qué sentido tiene?. Hay que estar preparados para encontrarnos con un par de buenas y malas frases olvidadas, quizá algunos significados antes no comprendidos y que ahora manejamos con regularidad.

Echar un vistazo a libros pasados no tiene que ser algo malo, lo malo es querer volver continuamente porque tenemos miedo de empezar otros. Negarse la oportunidad de encontrar nuevos autores o nuevos temas, tal vez de empezar a escribir, eso es lo que no debemos permitirnos.

 

Hay que tener cuidado cuando de leer y de escribir se trata, porque un buen escritor siempre hallará las palabras adecuadas, mientras que un buen lector hará suyas palabras de otros.

 

Que no sea una opción dejar que otro venga a imponernos nuestra bibliografía.

Tener una buena autoestima debe ser un hábito

Cada ser humano durante su formación y crecimiento va construyendo su propio y único camino en la vida, esto implica que cada uno de nosotros poseemos un conjunto de características que nos distinguen a unos de los otros. Cuando crecemos vamos atravesando etapas versátiles y nos podemos dar cuenta que nuestra mente y corazón comienzan a tener una leve rivalidad, la cual hace que valoremos personalmente parte de nuestros rasgos espirituales, corporales e incluso intelectuales. Al hablar de nuestra valoración estamos hablando de autoestima.

 

En ocasiones solemos quedarnos estancados en ciertas circunstancias y experiencias vividas que tomaron cabida en nuestras vidas de forma negativa, para poder avanzar debemos dejar nuestro pasado en paz.

 

Mi consejo para avanzar y mejorar nuestra autoestima es tener los siguientes hábitos:

Distráete: sal, disfruta y observa tú alrededor, llénate de aire fresco.

Motívate: se positiva/o, crea cada día futuros éxitos y siempre proponte más.

Perdona: despídete de esos recuerdos y esos posibles errores, no te culpes, porque todo sucede con un propósito. Esto muchas veces toma su tiempo por ello si debes gritar y llorar, ¡hazlo y desahógate!

Mente positiva: este creo que es uno de los puntos más importantes, Atraes lo que piensas por ende piensa en grande y con mente positiva.

Otra cosa que nos impide avanzar es nuestro entorno, muchas veces hay amistades que son tóxicas y en vez de enriquecernos en muchos aspectos lo que hacen es contaminarnos y eso va de la mano con bajar nuestra autoestima. Aquí los mejores hábitos que debes optar por tener:

 

Confía: tu opinión es la que cuenta, pero esto no significa que siempre vas a tener la razón, aquí te pido que aprendas a discernir lo que te quiero decir. Todo lo que te propongas si tú lo deseas lo vas a lograr, a esto me refiero, sin importar lo que los demás digan.

Aléjate de la gente tóxica: aunque estas personas sean las que siempre se encuentren a tu alrededor, no son amistades productivas, ni siquiera se pueden llamar amistades, porque si lo que hacen es contaminarte no desean tu bienestar.

Quiérete: anímate, haz tiempo para ti, un cariño ya sea físico: ejercitando; intelectual: leyendo; o espiritual: conectándote con Dios. Enriquece tus ánimos.

Agradece: por tu vida y lo que te acontece, porque todo deja una experiencia.

 

¿Por qué es importante tener el hábito de quererse a uno mismo o de tener una buena autoestima?

La buena autoestima te llevará a una superación personal

Primero que nada la naturaleza del ser humano es recíproca, al nosotros estar en negación propia automáticamente entramos en negación a todo tipo de afecto que provenga del exterior. Al comenzar a aceptarte tal cual eres y enriquecerte personalmente vas a notar que todo se transforma a favor de tu bienestar. Si deseas un cambio debes dar la iniciativa, la efectividad de esto proviene de nuestro interior.

 

La buena autoestima te llevará a una superación personal, solo ten la disposición y tendrás infinitas posibilidades para vivir la vida que desees. Las únicas limitaciones que tienes son las que tú mismo te impones. El amor, la felicidad y la abundancia pueden ser parte de tu vida, si así lo decides.

 

¡Cambia el camino de tu vida, tú tienes el volante!

Correr: un hábito satisfactorio y beneficioso

Corres, corres hasta que sientas que tus pulmones se inflan, tus piernas te ardan y que tu respiración se vuelva forzada. Corres porque sabes que hay alguien esperándote en la meta y eso te motiva a seguir aun cuando el cansancio parece que vaya a quebrar tu voluntad.

Eso es lo que siente cualquier persona cuando corre su primera carrera de 10 kilómetros -10k acepción popular- no importa que tan bien hayas hecho el entrenamiento para la carrera, o que tus zapatos sean los últimos que sacó el mercado. Experimentarás cada uno de estos síntomas al llegar al kilómetro cinco o seis. Se mueve dentro de ti, las ganas de seguir aunque duela.

Hiciste todo lo que tenías que hacer, cuidaste tu alimentación y comiste sano durante meses. Compraste la ropa adecuada y los zapatos de deporte que se ajustan mejor a tus pies. Te iniciaste en el mundo de un corredor, dando tus primeros pasos de bebé, adquiriendo de a poco el hábito extraordinario de que correr; que más que físico, es algo mental y espiritual.

 

Ves a las personas de apoyo de la carrera con botellas de agua para dártelas mientras corres, a la gente gritando palabras de aliento, escuchando cuanto falta para terminar. Sigues corriendo con la certeza que terminaras, estás seguro de ello. Ves la meta de lejos y se activa un impulso dentro de ti, esa fuerza que estabas guardando para el final. Sabes que lo has logrado, y de repente sientes el ambiente que te rodea: es felicidad en estado puro.

Para correr solo necesitas buena voluntad y ganas de lograr cambios en tu vida

Es un hábito que se convierte en una adicción deportiva muy satisfactoria y beneficiosa para la persona que lo practique. El único requisito indispensable para correr es la buena voluntad y ganas de lograr cambios en tu vida.

Correr es un modo de escape, drenas todas las malas vibras y te concentras solo en cada paso que das, en tu respiración y los latidos de tu corazón bombeando sangre a mil por hora. Es una de las sensaciones mas dichosas que existe. Cabe acotar que correr es uno de los mejores ejercicios cardiovasculares que hay, quemas una cantidad considerable de calorías con solo correr 30 minutos al día.

 

Además de estar en forma, unos de los tantos beneficios que conlleva el correr son: duermes mejor por las noches, se estimula y acelera el sistema digestivo, fortalece nuestros pulmones y el sistema inmunológico. Correr o hacer cualquier tipo de deporte te da conciencia deportiva y un hábito para el resto de tu vida.

 

Si correr es lo tuyo, podrás no solo saber que realizas un ejercicio sano para tu cuerpo y mente, sino que iras sumando kilómetros y experiencias únicas en la vida. Se un corredor de primera, siempre busca ser mejor que el día anterior, motívate a comer kilómetros sin parar.

El cigarrillo electrónico, ¿Hábito beneficioso o desventajoso?

El cigarro, también conocido como cigarrillo es una de las versiones más populares en lo que respecta al uso del tabaco. Siendo este último, una planta que al secar sus hojas son curadas y preparadas para su consumo, ya sea al mascarlo o por medio de la aspiración. El cigarrillo está compuesto por tabaco seco picado y recubierto por una hoja delgada en forma de cilindro, la mayoría posee un filtro integrado para reducir su daño en la salud. Sus componentes principales son: nicotina, amoniaco, metanol tolueno, cadmio, butano, ácido acético, metano, arsénico y monóxido de carbono. 

Ahora bien, el consumo del tabaco se remonta a los 2000 o 3000 años A.C. Sin embargo, no fue sino hasta 1825 que en España comienzan a aparecer los primeros cigarrillos con papel manufacturado y empaquetados, recibiendo dicho nombre por su semejanza con una cigarra. Durante la época de expansión del cigarro, su consumo fue condenado por el Rey de Escocia, Jacobo VI por ser “repulsivo para el olfato, desagradable para la vista, peligroso para el cerebro y nocivo para los pulmones”.

En la actualidad, el fumar cigarrillo se considera legal aun cuando éste posee una cierta dosis de nicotina y miles de compuestos dañinos para la salud

En la actualidad, el fumar cigarrillo se considera legal aun cuando éste posee una cierta dosis de nicotina y miles de compuestos dañinos para la salud, por lo que se le considera un mal hábito, además de ser la causa de muerte más prematura en nuestra sociedad, Por otra parte, existen científicos que se las han ingeniado para contrarrestar sus efectos, siendo una de las soluciones más innovadoras el cigarrillo electrónico.

 

Los cigarrillos electrónicos fueron creados en China en el año 2004, diseñados con acero inoxidable, gozan de una cámara con nicotina líquida con cartuchos de hasta 24 miligramos de nicotina y son alimentados por una batería recargable. Estos cigarrillos son ofrecidos como una alternativa al cigarrillo tradicional para todas aquellas personas que no pueden erradicar el mal hábito de fumar, pero que a pesar de ello no desean seguir inhalando más de 7.000 sustancias tóxicas.

Aunque este nuevo invento parezca positivo tanto para los fumadores como para el entorno en general, hasta la fecha no se sabe a ciencia cierta si es eficaz y seguro. Como el cigarrillo tradicional, éste posee cierta cantidad de nicotina haciéndolo igualmente adictivo. Sin contar que al simular el acto de fumar, el cigarrillo electrónico no contribuye a que los fumadores abandonen el componente psicológico relacionado con este hábito.

Sobre la base de lo mencionado anteriormente, la Organización Mundial de la Salud ha desaconsejado su uso basando sus advertencias en que no existe un ente que regule la dosis de nicotina presente en los líquidos de vaporización y que certifiquen si esa concentración es real o no. 

 

Es por esto que la mejor alternativa para cuidar de nuestra salud, es eliminar de nuestras vidas el hábito de fumar, ya que no existe ningún nivel seguro de consumo de tabaco. Programe una fecha de inicio y deje de fumar por completo ese día y haga una lista de por qué usted quiere dejar el cigarrillo, incluyendo en ella los beneficios que tendrá a corto, mediano y largo plazo. Cambie su estilo de vida, cree nuevos hábitos y satisfaga los que ya conforman su carácter en forma diferente. Pero sobretodo, recompénsese por cada pequeño paso que dé. Un ejemplo de esto puede ser, colocar en un frasco el dinero que usualmente gastaría en cigarrillo y compre con él algo de su agrado. Nunca es tarde para dejar un mal hábito.

El hábito de la curiosidad

Nos sorprendemos y hasta desconfiamos de los curiosos: médicos que conocen de literatura; literatos que entienden de astrofísica; ingenieros que saben de música. Nos ocurre igual cuando leemos las biografías de ciertos personajes de la historia, pensemos en Leonardo da Vinci que como pintor, anatomista, arquitecto, artista, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista, es el modelo paradigmático de esta nuestra estirpe de curiosos. ¿Cómo pueden comprender disciplinas en apariencia tan disímiles? ¿Cuáles son sus hábitos?

Al imaginar la vida de estas personas podríamos caer en el lugar común de pensar que son unos come-libros, que no tienen vida social y que no hacen algo distinto a enfocarse en sus distintos proyectos. ¿De dónde sacan el tiempo y la fuerza? ¿Cómo pueden cambiar del hemisferio derecho al izquierdo con tanta rapidez? ¡Además de tener habilidades físicas o mecánicas, también poseen una ubicación espacial y manos dibujantes!

Los curiosos de la actualidad navegan sobre cuanta disciplina o arte les interese, con la intención de satisfacer su curiosidad

¿Cómo pueden realizar tantas ocupaciones y desarrollar tantos intereses? ¡Es imposible que lo hagan todo bien! A los simples mortales, que adoramos esta especie de semidioses, nos produce ansiedad no poder desarrollar nuestros intereses –que también son variados– de la misma manera. Conceptos como especialización y éxito, nos hacen dudar del sentido de nuestros intereses. Fuerzas que consideramos mayores, como el tiempo o la necesidad, nos aplastan la curiosidad y nos obligan a transitar el camino de los uniformados: ¿Para qué te va a servir eso? Solemos escuchar.

 

Creo que la clave está en no enfocarse en un proyecto único, no perseguir la especialización. Si bien no podemos saber cómo hizo Leonardo –de hecho, hay teorías que especulan sobre eso–, podemos observar a nuestros curiosos contemporáneos y tratar de sondear su comportamiento: no tienen cronogramas de actividades, no se pasan un switch en el cerebro y no tienen la preocupación de hacerlo todo bien según los estándares sociales. Estas personas tienen el hábito de la curiosidad. Navegan sobre cuanta disciplina o arte les interese, no con la intención de dominarla enteramente, sino de satisfacer, más no agotar, su curiosidad. Y, por supuesto, si la navegación no satisface la curiosidad, habrá que sumergirse y explorar el fondo.

La intuición es el asta que sostiene la vela mayor del barco que es la curiosidad

Cuando buscamos el término “polimatía” en Wikipedia sale una foto de Leonardo al lado de la explicación: “individuo que conoce, comprende o sabe de muchos campos”. Lo relacionan con la sabiduría y con una manera particular de ver el mundo. Creo que no se trata de un saber acumulativo: no es que yo puedo manejar más disciplinas o artes que otros; sino que tengo la intuición de que, entre la programación de una aplicación y la composición de una pieza de piano, hay una correspondencia secreta o que la fuerza que mantiene a los astros en su órbita es la misma que impulsa el comienzo de una novela.

 

La intuición es el asta que sostiene la vela mayor del barco que es la curiosidad, ella es la columna vertebral de nuestro impulso. Tomar este rumbo es posible y creo que cuanto más perdidos nos sentimos es cuando más hay que confiar en la intuición y en la curiosidad. No hace falta la fuerza de un semidiós para poder emprender este viaje. El secreto lo llevamos dentro, solo hay que recordar cómo veíamos el mundo cuando éramos niños.

El mal hábito del piropo grosero

Las pasarelas absurdamente inesperadas.

 

Una particularidad distintiva de la vida contemporánea es la primacía del ojo y el mirar sobre todos los demás sentidos. La observación nos permite aprehender información acerca del mundo y de los demás de una manera inmediata, funcionando tanto como constitución así como justificación de nuestro conocer. La experiencia de vivir en una ciudad pasa por estar constantemente (voluntariamente o no) expuesta a una serie de imágenes que pretenden evocar e invocar una diversidad de situaciones, productos, necesidades e inclusive personas particulares. Desde esta perspectiva observar parece a veces inevitable; pero una cosa es observar y otra verbalizar lo que la imagen (sea cual fuere ésta) pueda suscitar.

 

El siguiente artículo pretende constituirse en una invitación a reflexionar acerca de las consecuencias de ciertas verbalizaciones groseras (que además pretenden pasar como piropos o elogios) y como tal actitud, ya hecha hábito en sociedades latinoamericanas, mella en el tejido social necesario para hacer de lo público un sitio de estadía, de reconocimiento del otro y no de mero tránsito. Lo público se ve reducido para muchas personas en sudamérica a un espacio hostil, para muchas mujeres la ciudad se encuentra llena de pasarelas absurdamente inesperadas, espacios donde se encuentran sujetas a una serie de verbalizaciones (no deseadas) las cuales deben soportar además diariamente.

Para empezar es preciso comprender tales verbalizaciones en dos dimensiones: la de su forma y la de su contenido. Es necesaria tal separación en la medida que el asunto crítico aquí no se reduce a la verbalización en sí o a su contenido, refiere también a su forma: a quién lo ejecuta y dónde se efectúa. El mal hábito del piropo grosero da cuenta de una verbalización (no deseada), que transforma negativamente no sólo ciertos espacios sino también a sujetos, cuando estos últimos transmiten información de manera hostil e inesperada.

El mal hábito del piropo grosero transforma negativamente no sólo ciertos espacios sino también a sujetos

La verbalización vox populi actúa en nuestras sociedades latinoamericanas como una forma de legitimación del macho latino; es la lamentable representación actual e inmediata de la masculinidad, que se reafirma dualmente, en primer lugar confirma la condición del “macho” frente a quien evoco tal “halago” y en segundo frente a otros hombres, los cuales usualmente para reafirmarse a sí mismos deben aplaudir tales predicaciones. El piropo no sólo es hostil gracias a su carácter público o su contenido, el tono de la predicación es asimismo fundamental dentro de su desarrollo negativo, así como la postura corporal invasiva que algunos toman al predicarlos. Piense en una postura de contención: como si quien lo habla estuviese esforzándose en no realizar su grosera predicación.

 

El piropo grosero es dentro de la modernidad otra forma en que se devalúa la sensualidad. El mismo evoca inmediatamente, una sexualidad no solicitada, siendo la reafirmación de la condición moderna de la instrumentalidad donde la sexualidad es un instrumento más que se puede usar de una forma “adecuada” y que tiene además sus espacios y momentos “propios”. A través de este pésimo hábito, la sexualidad se configura mecánicamente, circunscribiendo el halago meramente a su potencial aspecto sexual. En la Sudamérica actual para muchos es un logro (y digno de trabajo y aplauso lamentablemente) ser fuente de atracción sexual y lo corporal se ha disminuido de manera mezquina a lo exclusivamente genital. Una buena ilustración de esto se puede encontrar en Venezuela cuando la mujer desde algunos discursos es referida como “culo” o “culito”.

El piropo grosero es dentro de la modernidad otra forma en que se devalúa la sensualidad

El constante llamado de atención sobre estas áreas que son sujeto de tales  “elogios” generan una antipatía por el espacio público y cancelan su cualidad de sitio de encuentro, así como de reconocimiento. El piropo grosero propicia los desencuentros, cierra espacios de la ciudad a personas en la medida que otros no pueden contener sus verbalizaciones. No contribuyas al desencuentro, ¡evítalos!

8 hábitos para mejorar nuestra primera experiencia laboral

Nuestra primera experiencia laboral es un paso más hacia la madurez e independencia. Este reto nos permite disfrutar de mayor libertad económica, colaborar en el hogar, pagar nuestro aprendizaje e incluso el de ahorrar para un gasto futuro. La oportunidad de ser parte de la fuerza laboral de un país nos da cierto sentido de responsabilidad y ayuda a nuestro crecimiento personal y económico.

 

Por eso destacamos ocho hábitos para mejorar nuestro paso por una empresa, mostrando  aspectos debemos tener presentes en la vida profesional, porque si bien  los cargos y exigencias son diferentes aún debemos cumplir unos requisitos mínimos para poseer armonía laboral.

 

Preparar un buen currículum.

Este documento es fundamental para la búsqueda de un trabajo, debe estar lleno con nuestros datos básicos y actuales. Podemos descargar un modelo de internet o pedir consejos a nuestros allegados para crear un currículum que nos origine mayores oportunidades.

Mostrarse positivos y con ganas de aprender en la entrevista.

El personal de recursos humanos comprende que eres nuevo en la búsqueda de trabajo, por tu juventud no esperan que tengas un largo historial de cargos o cursos; porque aunque ese sea el caso es una ventaja para ti. En realidad, lo que  el entrevistador desea es que muestres confianza, ganas de aprender y un fuerte sentido de la responsabilidad.

Comprometerse con el cargo que ocupamos.

Si comprendemos la labor que realizamos podemos ejecutar nuestro trabajo con orgullo y de la forma correcta. Así la responsabilidad  es algo que desarrollaremos de manera natural.

 

Disfrutar siempre de nuestro trabajo.

Cada ser humano posee cualidades únicas que los hacen destacarse entre los demás, unos son mejores con los números, otros con las letras o las artes, por eso es importante no sentirse obligado a realizar un trabajo con el cual no te sientas identificado. Hacer lo que nos gusta hace que el trabajo sea diversión.

 

Dar siempre más de lo que se nos exige.

En una habitación siempre destaca la persona que conoce todos los aspectos de su trabajo y se esfuerza en dar críticas constructivas para mejorar un proceso o ayudar a los demás. Esto es lo que muchos llaman un valor agregado, dar siempre algo más a lo que se espera de ti.  Los  jefes suelen tener presente a estos individuos al momento de ofrecer un ascenso o  cargo permanente.

 

Aprender de todas las experiencias.

Debemos considerar cada experiencia como un hábito para el aprendizaje, ninguna experiencia es mala o buena, en cada error o acción podemos obtener  nuevos datos para identificar en qué nos equivocamos y cómo podemos  mejorarlo.

 

Hacer buenas relaciones interpersonales.

Las relaciones laborales nos permiten sentirnos cómodos en nuestro lugar de trabajo, sentirnos con libertad para aclarar cualquier duda y obtener nuevos contactos dentro de un medio. Si mostramos un buen desempeño en nuestra labor diario siempre habrá alguien que nos reconozca entre los demás.

 

No olvidar nuestras metas.

Sentirnos a gusto con la actividad que realizamos es bueno, pero no debemos perder de vista nuestras metas, existen quienes aspiran a tener: su propia empresa, trabajar desde casa, obtener un ascenso o retirarse a una edad temprana; por eso es necesario no perder el camino y no conformarse nunca.

 

El primer empleo nos convierte en adultos responsables, es donde comprendemos el valor de aprender cosas nuevas mientras recibimos a cambio una ganancia monetaria, y aunque el dinero es un objetivo, este no debe ser nuestra única meta. Esta forma de pensar solo perjudicará nuestros planes futuros. Debemos buscar en esta etapa de la vida el espacio en el mundo con el cual nos sentimos cómodos, comprendiendo que para cumplir nuestras metas debemos realizar las cosas paso por paso mientras aprendemos y  planificamos en el proceso.

Los hábitos de la docencia

La docencia es una profesión que ha sido subestimada por muchos durante un largo periodo de tiempo, incluyendo a sus propios practicantes, olvidando que es de vital importancia en la formación de cada ser humano. El docente no es sólo aquella persona que se encarga de impartir conocimientos en una institución, su labor abarca mucho más de lo que imaginamos.

Ser docente es una tarea ardua, admirable, retadora, decisiva y apasionante que implica que quien la ejerza desarrolle herramientas fundamentales, tales como sensibilidad, flexibilidad y conocimientos. Estas cualidades mencionadas anteriormente están intrínsecas en lo que se denomina como perfil docente, englobando los aspectos académicos, actitudinales y sociales. No obstante, estas particularidades no son obligatorias al momento de desempeñar la labor docente de manera provechosa.

Ser docente es una tarea ardua, admirable, retadora, decisiva y apasionante

Por el contrario, estas características van cambiando o evolucionando de acuerdo a la escuela y la cultura escolar, deteniéndose en las condiciones económicas y sociales, en los métodos de trabajo aplicados por los docentes e incluso en las estrategias de formación colectiva.

 

Un docente además de poseer un cierto listado de características, también debe establecer una serie de hábitos que hagan de su ardua e importante labor un trabajo altamente efectivo. Entre algunos de los hábitos que debe poseer un docente se encuentran los siguientes:

 

El docente siempre debe tener el hábito de repasar las clases días antes de impartirla sin importar cuántas veces la haya dictado anteriormente. Los seres humanos somos propensos a equivocarnos. Además de que a medida que pase el tiempo algunas teorías van siendo actualizadas por lo que una buena preparación de su parte puede prevenir que se cometan ciertos errores e incluso puede llegar a actualizar sus conocimientos y enriquecer la clase.

El docente es un ejemplo a seguir, por lo que debe cuidar su higiene, tomarse en serio sus clases y respetar a las demás personas, jóvenes y adultos

El pedagogo es visto como un ejemplo a seguir, no sólo por sus estudiantes sino incluso por la sociedad. Por lo que es preciso que éste tenga en cuenta que sus estudiantes no solo tomarán sus buenos ejemplos, sino también los no tan buenos. Esto no quiere decir que la vida del educador pertenece a la sociedad. Aunque parezca así, el docente sólo debe tener presente que cada una de las actividades a realizar y el vocabulario a utilizar tienen su espacio y su tiempo. Por lo que se le aconseja identificar aquellos hábitos negativos y erradicarlos, ya que no sólo afecta su vida sino también su entorno.

Uno de los hábitos más importante que debe tener una persona, en especial un docente, es el respeto hacia el ser humano, contemplando al ser humano de manera holística, aceptando sus opiniones, sus cuestionamientos y sus conclusiones. Ralph Waldo Emerson dijo “La educación radica en respetar al alumno”. Muchas veces, los educadores tienen el mal hábito de no entender que las preguntas realizadas por sus alumnos son sinónimo de interés, y otorgan respuestas bruscas, como por ejemplo “Usted ya debería saber eso”, teniendo como consecuencia que el alumnado se retraiga.

 

Otro hábito importante es la higiene personal, lo cual demuestra lo importante que resulta para el catedrático el dictar la clase y las personas a las que se la dictará.

 

Quien ama enseñar es capaz de tomarse enserio su labor como docente y desechar de su vida los hábitos negativos, tanto por sí mismo como por todos los niños y adolescentes a los que le sirve como ejemplo a seguir.

Un buen hábito: el juego previo.

Como es claramente conocido, los hábitos son aquellas conductas que caracterizan a cualquier sujeto visto desde la individualidad, así como también, el hombre en interacción con los demás. Dícese esto como patrones de comportamiento repetidos durante un período de tiempo o, quizás, patrones de conducta marcados a lo largo de toda nuestra vida.

 

Evidentemente estos hábitos han de repercutir o proyectarse en el camino de un individuo en forma de ganancia o de pérdida, según sea el caso de esta rutina.

Ahora bien, el preámbulo desde un enfoque general procede de un vocablo latino llamado praeambŭlus, el cual hace referencia a aquello que “se sitúa delante”. En este sentido, el preámbulo en el encuentro sexual será ese juego previo o de calentamiento que los individuos realizamos para elevar el deseo de nuestra pareja y el de nosotros mismos; es un intercambio infinito de sensaciones y estímulos previos, producto del apetito carnal por el otro.

El preámbulo es un intercambio infinito de sensaciones y estímulos previos, producto del apetito carnal por el otro.

Por otra parte, y haciendo mención a un poquito de historia, Epicuro fue un personaje de la antigua Grecia considerado como el mayor representante en defensa de los placeres del hombre. El hedonismo de Epicuro se entendía como aquella búsqueda infinita de goces, entre los cuales se encontraba el placer carnal o sexual. Apoyaba firmemente la teoría de que estos llamados placeres del cuerpo, tenían que ser estrictamente considerados como un hábito, puesto que generaban un estado de bienestar, el cual le dotaba a aquel individuo el equilibrio en su vida. 

 

En relación a esto, el preámbulo en el encuentro sexual ha de suponerse como pieza clave y elemental en el desarrollo del proceso en cuestión, puesto que éste determinará el camino hacia el triunfo o fracaso de una relación de pareja, si aceptamos el hecho de que el sexo es indudablemente una de las bases fundamentales de la misma.

Explote al máximo esa capacidad infinita de creación que como ser humano posee

Llegado a este punto, es pertinente hacerse las siguientes preguntas para evaluarnos como amantes: ¿Cómo complazco a mi pareja?, ¿Qué le gusta?, ¿Cuáles son sus intereses referidos a este encuentro?, ¿Le gustará como le abordo? ¿Estaré realmente pensando en ella o él, o quizás estaré situándome en un papel de individualismo y egoísmo?.

Seguido a esto, es cuando usted debe armarse con el arsenal de la creatividad y los juegos. El chocolate, las frutas, un masaje corporal, el juego de roles, cremas y hasta los aromas podrían brindarle un encuentro efectivo con su pareja. Tenga el hábito de complacerle, de hacerle entender a esa persona que es importante en su vida y por eso, previo al hecho, usted entrega lo mejor de sí para generar un ambiente cálido y confortable. Haga de ese juego previo una experiencia divertida, interesante, explote al máximo esa capacidad infinita de creación que como ser humano posee.

 

Es importante tomar en cuenta que aunado a este preámbulo, otro factor que influye verdaderamente en el éxito de su relación, es la comunicación efectiva con su par, ya que sin la adecuada conexión podríamos caer en el abismo de la rutina, del automatismo sexual y llegar inevitablemente a la ruptura y separación.

El juego previo debe ir de la mano de la comunicación efectiva con su par

El hábito de este juego previo, aviva el romanticismo en ambas partes y seguramente usted disfrutará de una maravillosa experiencia al lado de su ser amado. Recuerde que la combinación de respeto, conocimiento del otro, la comunicación y un buen sexo, es la llave maestra que le permitirá mantener viva su relación.