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¿Somos conflictivos o buscadores de soluciones?

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Según el alemán Ralf Dahrendorf, un conflicto es una situación universal que sólo puede solucionarse a partir de un cambio social. Mientras que para Karl Marx, el origen del conflicto se encuentra en la dialéctica del materialismo y en la lucha de clases.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/2″][vc_column_text]Teniendo en cuenta esta pequeña definición de conflicto podemos decir con toda seguridad que a lo largo de la vida se nos presentan una serie de disputas que a medida que superamos, nos ayudan a ser mejores personas. Sin embargo, a pesar de su repercusión positiva a posteriori, nadie quiere tener conflictos.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/2″][prkwp_spacer size=»30″][vc_column_text]

Todo conflicto o problema tiene una o más soluciones

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]El ser humano no ha sido educado para pasar por un enfrentamiento a pesar de la frecuencia de estos. Todos, personal o laboralmente, tenemos desacuerdos, pero está en nosotros hacer del conflicto una disputa persistente en donde haya un choque de egos e intereses o tener ante el conflicto una actitud de dialogo pasivo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]El conflicto se adopta de diferentes formas, entre las más habituales se encuentra la mala comunicación, intereses opuestos, opiniones encontradas, incompatibilidades… Siendo cada una de éstas el reflejo de necesidad oculta de “tener la razón”.  La intensidad y cantidad de confrontaciones que tenga una persona con su entorno dependerá de su auto control y de si el conflicto ha de ser uno de los hábitos que ha forjado.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/1″][vc_column_text]

El conflicto nace y se vuelve un hábito cuando las personas son incapaces de aceptar lo que no está en su mano cambiar, niegan la realidad en sus mentes y cuando ven que la forma en la que idealizaron el mundo no es la realidad vivida, se ofuscan. Así es como nacen los conflictos, cuando se crea un abismo entre lo que es y lo que según nuestra perspectiva debería ser.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Todo conflicto o problema tiene una o más soluciones, ninguno carece de ella. Sin embargo, esta en el “querer”, encontrar las soluciones justas para los involucrados. Es importante destacar que existen personas a las que les agrada y satisface crear conflictos y hacer de ellos su día a día. En otras palabras, hacen del conflicto un hábito arraigado del cual nada ni nadie los sacará. Su posición mental es seguir generando disputas y cerrarse a cualquier solución posible.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/2″][vc_column_text]Por otra parte, si eres de las personas que no saben cómo reaccionar ante un conflicto que se les presente debes tener en cuenta que cuanto antes se actúe, mucho mejor, empeorar las cosas no es parte de la solución, se debe tener una visión periférica en cuanto al problema. Usualmente, las personas suelen teorizar las explicaciones pero no las llevan a cabo, actuar más y hablar menos ayudará a solucionar los problemas.

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Actuar más y hablar menos ayudará a solucionar los problemas.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En todo desacuerdo existen puntos en común entre las partes, encontrar los puntos de acuerdo y partir de allí facilita la gestión de conflicto. Pasar del detalle a lo global o ampliar la perspectiva, permite ver detalles que antes no se consideraban. Otro punto importante y que no se toma en cuenta es la forma de hablar, existen expresiones y palabras negativas que no ayudan a resolver el problema sino que por el contrario, lo intensifican.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Para concluir el tema se puede decir que una vez se conoce el patrón, es fácil romperlo con un hábito nuevo, un nuevo comportamiento, con nuevas creencias o simplemente con aceptación.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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Relaciones

La comunicación: un hábito poderoso en el amor

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Existen infinidad de poetas y filósofos que han constituido su propia definición de amor por lo abstracto y complejo del tema, resulta difícil precisar una definición que englobe cada una de las diferentes concepciones que se le ha dado al término con el paso del tiempo.

 

Por ejemplo para Empedócles, el primer filósofo en utilizar el término “amor”, este significaba la unión de los elementos del universo, siendo visualizados como motores fundamentales y destacados del mundo, en otras palabras, Empedócles contemplaba  al amor como el hilo conductor capaz de guiar a las personas. Su visión era contraria a la que expresó Platón posteriormente, ya que para éste filósofo el amor tuvo un alcance más central y complicado, describiéndolo como una locura, un poderoso Dios. Además lo clasificó en tres clases de amor: el del cuerpo, el del alma y una mezcla entre ambos.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/1″][vc_column_text]Por otra parte, Sigmund Freud sostiene que cuando nos enamoramos es el “Ello” el que dice que esa persona que nos gusta nos produce un placer totalmente singular, siendo esto un impulso casi animal. A partir de allí, el “Yo” comienza a trabajar para conseguir atraer a esa persona que nos gusta, mientras que el “Superello” debe dar su visto bueno. Para ejemplificar lo expuesto anteriormente se puede suponer que si llegásemos, por algún motivo inmoral, amar a esa persona que nos gusta (nuestro primo o una mujer casada) el superello se opondría a esa relación.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/1″][vc_column_text]

En la cotidianidad, el amor está asociado de manera directa con el amor romántico. No obstante, éste también puede ser aplicado en otro tipo de relaciones interpersonales como el amor familiar, el amor a Dios o incluso el amor platónico. Sin embargo, en esta oportunidad la idea es profundizar solo en el amor de pareja y en los hábitos que pueden de una u otra manera enriquecer o afectar dicha relación.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/3″][vc_column_text]

El amor está asociado de manera directa con el amor romántico

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Cuando una relación de pareja comienza, ambas personas entran en un estado de éxtasis y embeleso, tanto así que los defectos que posee el otro son observados como secundarios y llevaderos, incluso en muchos casos pueden resultar hasta atractivos. A pesar de ello, una vez superada la fase de enamoramiento se comienza a consolidar la verdadera relación de pareja, en esta fase la pareja comienza a crear ciertos hábitos, algunos positivos y otros altamente negativos.

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En ese mismo orden de ideas, el doctor Maxwell Maltz afirma que un hábito se crea en un tiempo mínimo de 21 días, afirmando además que uno de los hábitos más comunes e irremediables en una relación de pareja, es la falta de comunicación entre las partes. Hombres y mujeres tienen un modo de comunicarse distinto, mientras que para las mujeres una relación funciona si ambas partes hablan de lo que les pasa, para los hombres el tener tanto diálogo puede llegar a colmar su paciencia. Sin embargo, el problema reside en suponer que nos estamos expresando con claridad y las personas, independientemente de su género, tienden a ofuscarse cuando su pareja responde de una manera distinta a la que se espera.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]Otro de los factores que contribuye a la mala comunicación es la “suposición”, en ocasiones nos resulta difícil hablar de ciertos temas porque nos provocan malestar, enojo, tristeza, etc. En estos casos tendemos a insinuar o hablar en clave esperando que nuestra pareja interprete nuestras palabras con el significado que nosotros queremos, olvidándonos por completo que  no posee el poder de telequinesis.

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Tendemos a insinuar o hablar en clave

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En fin, la idea es saber cómo y cuándo expresar su punto de vista. Tratar de llegar a acuerdos, estableciendo criterios mutuos que permitan la comunicación eficaz entre los implicados. Recuerde que así mismo como a usted le gusta ser comprendido, al otro también.

 

El hábito de la comunicación entre parejas, es una herramienta poderosa capaz de crear un clima de confianza y armonía. Aprópiese de ésta para lograr el éxito en su relación.

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