La cena familiar, un hábito que no podemos perder

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En el milenio pasado era común que las familias se reunieran alrededor de la mesa para compartir la comida. Ese momento, a pesar de que estaba marcado por un trabajo arduo por parte de las mujeres de la familia, representaba unión y armonía familiar, porque los miembros de ésta compartían y se compenetraban en esta situación que de alguna u otra manera era un hábito, una actividad cotidiana de la vida.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]En la actualidad, la evolución tecnológica y social del hombre ha moldeado la cultura al punto tal que la vida de cada miembro de una familia se ha convertido en un universo que no da cabida a momentos ocasionales, en los que el compartir familiar sea el eje primordial. Han nacido otras actividades que han excluido ese compartir en el cual se cuentan anécdotas, preocupaciones, ideas, disparates y entre muchas otras cosas que caracterizan a esa familia en particular, momentos en los cuales las diferencias entre los miembros se ven reducidas por ese calor y acercamiento humano que muy pocas actividades pueden despertar.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Cada vez es más común que las familias coman en frente de un televisor, pegados a un teléfono, o cada quien por su lado. La atención se dirige a entes externos, el interés por el otro se va hacia alguien de afuera. La individualización ha llegado a tal punto que los miembros de una familia que conviven en una misma casa, se limitan a hacer lo suyo y aquellas labores del hogar que le corresponden nada más.

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La actuación desinteresada y altruista se ve permeada por el interés individual

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”3/4″][vc_column_text]Es innegable que la sociedad actual demanda un esfuerzo y dedicación de tiempo para otras actividades, por lo que los sujetos se ven llenos de responsabilidades (laborales, académicas, personales, familiares) que los exceden en energía física y mental. Se puede observar un nuevo modelo “social-familiar,” que presenta un punto de quiebre en el cual se limita la responsabilidad familiar a realizar su labor hogareña; un punto en donde la convivencia y relación con otro miembro de la familia se ve matizada por la necesidad y el interés de obtener algo a cambio. La actuación desinteresada y altruista se ve permeada por el interés individual, por lo que se cae en un punto de relacionarse con el otro en la medida de que éste me ayuda a alcanzar una meta u objetivo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Ciertamente el momento de la comida no es la única actividad en donde puede darse una verdadera integración familiar, pero es uno de los hábitos más cotidianos que ejerce el hombre por necesidad biológica, y es por ello que se convierte importante que este hábito se retome.

 

La familia, como primera escuela, como primer contacto, como primer acercamiento con el mundo, representa una de las instituciones más importantes, por lo que debe dársele la importancia que amerita.  No son solo personas que estarán contigo por mucho tiempo, sino que también son los que por obligación natural estarán ahí cuando necesites de ayuda y apoyo, comparte y aprende de las personas que conforman tú familia.

Así que anda, prepara una cena familiar con velas y vasos de vidrios, y hazles saber cuan importantes y valiosos son para ti. ¡Buen apetito!

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