El hábito de leer, una actividad para enamorase

¡Qué importante es la lectura! Sin duda alguna es una actividad que requiere ser convertida en un habito para que no se sienta como una pesada obligación estudiantil, o un ejercicio tedioso al que nos deberíamos ver obligados para estar al día con el mundo intelectual.

Las personas que a lo largo de su vida desarrollan este habito de lectura dicen con satisfacción que es una de las mejores cosas que les ha podido pasar. Son esas personas que vemos constantemente con un libro en sus manos, que leen cuando van en el bus o que justifican su lectura esperando en algún lugar, saciando así la sed que la acostumbrada actividad de leer les produce.

Tu apetito por leer dará lugar a tu nuevo hábito

La mayoría de las personas que habitan en estas ciudades llenas de televisores e información audiovisual, subestiman profundamente la lectura. Vemos ejemplos a diario cuando encontramos que muchas personas prefieren ver la película antes que leerse el libro en el cual ésta fue inspirada. Pero aun así preferimos ver la película, y nuestra mente insiste en justificar esta selección, bien sea por que es más rápido o por que leer nos da mucha pereza.

Hay que entender que la lectura es un ejercicio que a medida que se pone en práctica se hace menos tediosa y más interesante, pero ¿cómo podemos poner en práctica este músculo lector para hacerlo fuerte?. Entre las muchas técnicas y propuestas como la de leer un poco cada día, la de encontrar algo que verdaderamente te guste o la de obligarte con fuerte determinación a empezar y terminar un libro, yo te propongo algo que quizá te enamore y abra las puertas de un fuerte hábito de lectura.

Leer en pareja es sin duda una experiencia sumamente reconfortante y es una gran opción para intentar despertar el apetito por leer.

 

1.- Lo primero que deberíamos hacer es conseguir una pareja de lectura, alguien con quien queramos compartir una experiencia maravillosa.

2.- Segundo, entre ambos debemos buscar un libro de interés común: una biografía, un cuento, una historia, un relato o cualquier otro.

3.- Por último, citarse en un lugar donde puedan ubicar por lo menos treinta minutos para leerse el uno al otro en voz alta, alternando los turnos de quien lee y quien escucha.

 

Una vez que consigan realizar esta dinámica, verán como las diferentes opiniones acerca de la lectura empiezan a salir a flote, brindando espacios de debate que dan lugar a una comprensión real de lo que se está leyendo y con esto despertar el interés por la lectura. Además de fortalecer los vínculos de ambos en función de una mejor comunicación y entendimiento de manera divertida y amena.

 

Pero cuidado con querer leer a escondidas de tu pareja. Recuerda que lo que se empieza juntos se termina juntos.  Sin embargo, nadie te va a prohibir que comiences otro libro por tu propia cuenta, quizá del mismo autor o del mismo género literario. Tu apetito por leer dará lugar a tu nuevo hábito.

Hábito y placer de leer

Todos tenemos algunos hábitos que se han vuelto parte indispensable de nuestra vida. Uno de esos, al menos para mí, es la lectura. Este es un hábito que debería ser cultivado por cada uno de nosotros. Cabe destacar que es importante disfrutar plenamente de esta actividad; internalizar la lectura y no leer simplemente con el fin de llenarse de información.

Sin embargo, hoy en día parece ser más importante colmarse de conocimientos, datos y fechas, que internalizar la información que se está recibiendo. Leyendo con esta finalidad, meramente informativa, nos perdemos de cosas esenciales; de experiencias valiosísimas que nos podrían llevar a comprender más el texto, y por qué no, a retener más información; de descubrir la intención del escritor; de encontrar ideas en común o en desacuerdo; de leer y releer una frase en la que encontramos un poco de nosotros mismos.

“…de leer y releer una frase en la que encontramos un poco de nosotros mismos.”

Puedo enumerar muchas razones para explicar por qué podría estar sucediendo esto; quizás el estilo de vida, el trabajo y las responsabilidades nos impiden disfrutar de unos minutos de ocio, tal vez desde pequeños nos han enseñado que un libro es algo ajeno a nosotros y solo contiene información con poca utilidad práctica, o simplemente no nos sentimos motivados en lo absoluto a disfrutar, sin apuros, de un buen libro. Sin embargo, mi intención no es buscar razones o excusas, sino más bien invitarte a que la próxima vez que leas disfrutes de la lectura y de las emociones que la misma despierta en ti, en vez de simplemente preguntarte de qué trata el texto y cómo termina. Al culminar, te darás cuenta de que es el proceso de la lectura el que realmente enriquece y no tanto la información que puedas o no obtener.

Si bien la información es muy importante, me parece que no deberíamos descuidar el hecho de que la lectura también nos enriquece en otros niveles; a nivel espiritual, cuando nos dedicamos a leer las Sagradas Escrituras, por ejemplo. También nos ayuda a entender nuestras preocupaciones visualizándolas desde otro punto de vista; a expandir nuestro vocabulario; a descubrir nuevos mundos sin irnos del nuestro, sin perder de vista la realidad; a identificarnos con otras personas, ideas y creencias.

Por eso te invito a leer un día solo por placer, porque pocas cosas son más placenteras que ese tipo de lectura en la que dejamos volar nuestra imaginación y nos dejamos llevar por la fantasía sin buscar meramente información.

¿Por qué leer un libro dos veces?

Leer es el boleto de viaje más barato que te invita a un paseo exquisito de miles de millas sin llegar tan siquiera a moverte. Es jugar al papel de Dios omnipotente al saber lo que todos ignoran mientras discurren los hechos; aunque a veces puedes estar al margen, con ganas de devorar todas las páginas para comprender al fin qué pasa. La lectura es un hábito que apasiona el alma de los aventureros, de los incomprendidos, de los científicos, de los curiosos, de los amantes, de los penosos de los soñadores, de los emigrantes y muchos otros.

Cada libro tiene su tiempo. Suelo pensar que llega a mis manos con una finalidad, que es el momento de saber eso que me quiere contar y cuando me dan ganas de volver a pasearme por esas líneas me deja una verdad diferente. Logro ver claramente los cambios, siguen siendo las mismas páginas pero algo dentro ha cambiado. Leer dos veces una historia no implica sentir lo mismo en ambas ocasiones, igual pasa en la vida.

Leer dos veces una historia no implica sentir lo mismo en ambas ocasiones, igual pasa en la vida

En circunstancias activamos nuestro piloto automático, puede ser en el día a día o en alguna situación puntual en la que nos negamos a seguir luchando por defender lo que pensamos o sentimos, porque simplemente estamos artos de ser señalados. Nos volvemos esclavos de los hábitos socialmente aceptados y dejamos de escribir nuestra historia para que otro la escriba por nosotros, seguramente un analfabeta de la aventura, de la pasión de vivir, que quiere llevarte a lo mismo.    

 

Tenemos que aprender a ser buenos escritores y lectores de nuestras historias, a aceptarnos y hacernos nuestros. Si vamos a releer párrafos pasados o tachados que sea porque así lo deseamos. Para toda mala historia siempre existirá un café y un punto y aparte, el permanecer en ella solo deja dolorosos puntos suspensivos, miles de interrogantes, cientos de excusas.

 

Si tienes un mal libro que solo dejó una tinta corrida, regálalo. Déjalo en la banca de un parque, escondido en los estantes de una tienda, pósalo en un lugar donde sepas que otro vendrá a encontrarse con él y quizá, entre tantas letras poco legibles, pueda encontrar la misma historia pero con otro sentido. Regálalo para que puedas regalarte a ti la oportunidad de que otro lector venga a tu encuentro; tal vez un escritor de manos suaves escriba en verso o en prosa un poema que embellezca tus páginas listas para ser compartidas. 

Un buen escritor siempre hallará las palabras adecuadas, mientras que un buen lector hará suyas palabras de otros

Cuando decidimos volver a pasearnos por párrafos ya recorridos, debemos estar preparados. Para el que tiene mala memoria será una tarea fascinante; para el que goza de una buena, será todo un reto. En ambos casos es una experiencia que requiere entrega, como si fuese la primera vez, sino ¿qué sentido tiene?. Hay que estar preparados para encontrarnos con un par de buenas y malas frases olvidadas, quizá algunos significados antes no comprendidos y que ahora manejamos con regularidad.

Echar un vistazo a libros pasados no tiene que ser algo malo, lo malo es querer volver continuamente porque tenemos miedo de empezar otros. Negarse la oportunidad de encontrar nuevos autores o nuevos temas, tal vez de empezar a escribir, eso es lo que no debemos permitirnos.

 

Hay que tener cuidado cuando de leer y de escribir se trata, porque un buen escritor siempre hallará las palabras adecuadas, mientras que un buen lector hará suyas palabras de otros.

 

Que no sea una opción dejar que otro venga a imponernos nuestra bibliografía.

Creando el hábito de la lectura en niños

A la razón de ser el día del libro, me he puesto a pensar sobre mi desarrollado hábito de la lectura y en el primer libro que leí cuando tenía ocho años: “Harry Potter y la Piedra Filosofal” de J.K Rowling. Sin embargo, no profundicé mucho en ello porque recordé que, a diferencia de mi madre, empecé la lectura más bien de forma tardía. Recuerdo que una vez me comentó que ella empezó a leer a los 6 años y se volvió un hábito natural que transmitía a todos a su alrededor.

Pero, me pregunto: ¿cómo se adquiere el hábito de la lectura?. Cavilando durante largo rato, he llegado a una serie de conclusiones que tal vez sirvan para aquellos padres, lectores o no, que deseen inculcar en sus infantes la habitualidad de leer. Hay que tener en cuenta que las he sacado a base de memorias personales, y de observación hacia mis hermanos pequeños y sus interacciones con los libros.

En primer lugar, no hay que presionar a los niños a leer. Van a terminar odiando los libros si se les fuerza a terminar un determinado número de páginas para realizar otra actividad. En vez de verlo como algo divertido, les parecerá tarea. Déjenlo escoger sus propios libros cuando vayan a una librería, o entréguenle primero alternativas donde también puedan leer. Mi hermano empezó leyendo con cómics de aventura y libros sobre piratas y dinosaurios, y ahora lee cuentos infantiles cortos. Es un trabajo de paso a paso.

No hay que presionar a los niños; los niños imitan a los adultos, lea frente a ellos; ayude al niño a conseguir su libro favorito, déle opciones

El segundo paso es el ejemplo. Sí el niño lo ve leer, va a querer imitarlo hasta cierto punto. Este paso no sólo se aplica en los niños, también los adultos tienden a seguir los pasos de compañeros o amigos lectores, cuando encuentran un libro que les llame la atención. Este tercer punto es importante también: espere que su hijo encuentre el libro que lo introducirá a la lectura. Aunque lleve toda su infancia leyendo, sí no ha encontrado ese libro, no se le puede considerar un lector por naturaleza, sino todavía alguien que está en una etapa de curiosidad típica de su edad.

Finalmente, lo más importante que puede hacer como padre es, simplemente, brindar apoyo a su hijo. En estos tiempos donde el hábito de la lectura infantil se encuentra en peligro, su hijo quizás resalte demasiado entre otros niños que cuestionen sus actividades. Debe hacerle saber que leer es una actividad personal, que es de su propio beneficio, y que no está mal, aunque nadie más lo practique en su círculo de amistad infantil. Invítelo a que hable de las historias que conoce con sus amigos, y así sigan disfrutando ese vínculo entre los dos sin mayores inseguridades de su parte.

Un hábito sano e intelectual: leer

Levantarte, cepillarte los dientes, lavarte la cara, mirarte al espejo, un nuevo día. Probablemente esto es lo que hacen todas las personas en las mañanas al salir de la cama, una rutina que se hace constante, como ir al mismo bar con tus amigos por unas bebidas, o ir al cine que tanto te gusta, ese no sé qué que te enamora. Hábitos que hacen que nos sintamos en nuestra zona de confort, que encontremos paz y comodidad al cien. Nuestro día a día está lleno de ellos, nos acompañan aunque no siempre nos demos cuenta.

Leer es uno de los hábitos más satisfactorios y fantásticos que hay, puedes adentrarte dentro de una historia y sentir como se sienten los personajes e identificarte con ellos. Como dice un dicho por ahí; puedes vivir mil vidas antes de morir. Leer no solo te abre las puertas a historias de diferentes géneros sino que incrementa tu bagaje cultural. Podrás tener más temas de conversación cuando hables con alguien, y sinceramente una persona que lee es más atractiva frente a los demás, un punto extra.

Leyendo, puedes vivir mil vidas antes de morir

Lo importante del mundo de la literatura es elegir un tema que les guste. Cuando se lee un libro debe ser algo que los atrape, que los cautive para que así no solo la lectura sea amena sino para que puedan terminar el libro completo.

 

Al leer como un ermitaño empiezas a desarrollar otras habilidades que es muy posible que no poseyeras antes, como por ejemplo, tu vocabulario incrementa y empezaras a utilizar palabras que no utilizabas cuando entablabas una conversación con alguien. A muchos de los lectores también les provoca escribir al haber incorporado varios libros de diferentes temas a su bagaje cultural, al sentirse más cómodos con un género que con otro y haber encontrado su punto perfecto. Les nace escribir sus propias historias, sus propios escritos, sea desde una novela romántica a un poema de muerte.

Disfrutar de la lectura es un hábito sano e intelectual

Si no tienes el habito de la lectura en tu vida puedes empezar con lo mas cotidiano: el periódico, o en artículos que se encuentran en las redes sociales sobre infinidad de intereses. También puedes empezar por los libros clásicos: El principito de Antonie de Saint-Exupéry, Un clásico latinoamericano de Gabriel García Márquez o Cien Años de Soledad. Estos son solo unos ejemplos pero siempre recuerda leer algo que te guste, así no sea popular, eso es lo de menos.

No necesariamente debes leer todos los días, es bueno que siempre vayas a tu ritmo y sin presiones, disfrutar de la lectura es un hábito sano e intelectual. Anímate a conocer el universo de historias que esperan por ti.