El hábito de leer en el metro

[vc_row][vc_column][vc_column_text]El Metro es el sistema de transporte público más amplio y utilizado en las grandes capitales del mundo, esto se debe, principalmente, a que sus tarifas suelen ser más económicas y porque, en general, es más rápido que cualquier otro tipo de transporte público. Inevitablemente, esto conlleva a que el metro esté colapsado de gente durante la mayor parte del día, lo cual, inevitablemente, le confiere un ambiente que no es siempre agradable.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Al estar en el Metro de cualquier gran ciudad, así como Nueva York, Londres, Buenos Aires, Shanghái, Chile, Caracas, Barcelona, etc., no es de extrañar que uno como usuario pueda sentirse sofocado por la cantidad de gente que hay –gente que no siempre transita por las instalaciones de manera ordenada y respetuosa–, aturdido a causa de ciertos pasajeros que no parecen conocer la existencia de los audífonos, incómodo por la recurrencia de limosneros escandalosos que recurren a desgastados discursos o demostraciones visuales desagradables para ganar compasión y un par de billetes, y, sobre todo, desesperado por querer llegar con prontitud a la estación de destino. En fin, viajar en el metro no es siempre coser y cantar.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Lo engorroso que puede resultar viajar con un sistema de transporte público tan concurrido es algo con lo que la mayoría de los habitantes de una urbe están acostumbrados a lidiar. A pesar de todo esto, hay varias cosas que pueden hacer del recorrido algo más ameno, como por ejemplo, ir acompañado y charlar durante el trayecto, escuchar música –preferiblemente con audífonos y a un volumen moderado–, hacer un crucigrama, un sudoku, entretenerse con alguna aplicación móvil o sencillamente leer: un libro, el periódico, una revista… ¡lo que sea! Leer es, sin duda, uno de los pasatiempos más provechosos que hay, ¿y quién mejor que un libro para hacernos compañía en el metro?[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][prkwp_spacer size=”20″][vc_column_text]

Un libro puede ser de ayuda para distraernos, relajarnos y hacer del viaje una experiencia más agradable

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Está comprobado que el hábito de lectura aumenta el vocabulario, es relajante y ayuda a reducir el estrés, disminuye el riesgo de padecer de Alzheimer, mejora la concentración y la memoria, amplía el campo de conocimiento – por lo tanto jamás nos quedaremos sin un tema de conversación– estimula el desarrollo social y emocional, aumenta la reserva cognitiva y es ideal para ejercitar la mente.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Entonces, aunque el metro no siempre es un lugar horrible (hay momentos en los que está bastante desahogado, puedes sentarte tranquilamente e incluso llegar más rápido de lo esperado a tu destino), para los momentos en que sí lo sea, un libro –o cualquier otro texto con fines de entretenimiento– puede ser de ayuda para distraernos, relajarnos y hacer del viaje una experiencia más agradable; sin mencionar que es una manera excelente de aprovechar el tiempo y ejercitar la mente sin mucho esfuerzo. Eso sí, hay que tener cuidado para no pasarse de la estación que corresponde.

 

Ahora bien, lo mejor de todo es que podemos habituarnos a leer en casi cualquier lado y en cualquier momento que tengamos libre, lo importante es iniciarse en el hábito de la lectura para beneficiar la salud y ser capaces de convertir una situación molesta en algo mucho más productivo y entretenido. Así que, ya que muchos de nosotros debemos usar el metro diariamente, ¿por qué no comenzar a leer durante el viaje para olvidar lo tedioso que puede llegar a ser?[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]