Videojuegos: ¿Un hábito negativo o positivo?

Por lo general, vinculamos a los videojuegos con la obesidad o un estilo de vida sedentario. Incluso, hay opiniones de científicos que dicen que los videojuegos y la obesidad, muchas veces, van de la mano. Sin embargo, la causa de que los videojuegos produzcan sobrepeso es la cantidad de horas ilimitadas que niños y adultos le dedican a su PlayStation, PSP, Wii o Xbox.

Reemplazar la actividad física por un juego electrónico no es una buena elección, ya que sus consecuencias impactan de manera directa a nuestra salud mental y física. A pesar de que los juegos electrónicos pueden tener un impacto negativo considerable en nuestra salud, también podrían llegar a tener efectos positivos para los llamados ¨gamers¨ (personas que dedican una cantidad de tiempo considerable a los videojuegos).

Los videojuegos también pueden ayudar a mejorar tu agilidad mental

Si quieres aumentar tu capacidad de razonamiento, estimular tu concentración, tus reflejos y la coordinación manual, una hora diaria dedicada al videojuego adecuado podría ser tu mejor opción. Además, los videojuegos también pueden ayudar a mejorar tu agilidad mental, promover el trabajo en equipo e incluso educarte sobre diferente temas.

Actualmente, los videojuegos más populares son los de misiones ambientados en cierto punto histórico, estos son perfectos para aprender sobre la historia de un país o continente. Sin embargo, todos estos beneficios no se pueden obtener con cualquier videojuego, pues, un videojuego electrónico muy violento podría producir nerviosismo o ansiedad, sobre todo, en niños y adolescentes.

Con un tiempo razonable de juego estaremos beneficiándonos de la diversión

A pesar de que con un tiempo razonable de juego se pueden conseguir excelentes beneficios, no hay que olvidar que los más expuestos a este hábito son los más pequeños de la casa. Para los niños no solo se debe coordinar un tiempo de juego y el juego correcto para ejercitar sus diferentes capacidades mentales, sino que también se debe supervisar el contenido al cual son expuestos.

Además de contenidos violentos o no aptos para niños, también hay que estar conscientes que en los juegos online se corre el riesgo de conocer a gente indeseada, por lo cual la supervisión de un adulto en todo momento sería lo ideal.

Los videojuegos tienen impactos positivos y negativos sobre nosotros. Sin embargo, los aspectos negativos como el sobrepeso pueden ser compensados, por ejemplo, el wii te obliga hacer movimientos físicos. También podemos compensar a nuestro cuerpo con una hora de ejercicio diario. Si logramos supervisar el contenido para nuestros niños o incluso, tomarlo en cuenta para nosotros mismos, con un tiempo razonable de juego estaremos beneficiándonos de la diversión. Divertimos y ejercitar nuestras capacidades mentales forma el hábito ideal para nuestro día a día.

¿Por qué es importante tomar agua habitualmente?

El agua no es otra cosa que dos moléculas de hidrógeno abrazadas con una molécula de oxígeno. Así de simple, pero a la vez así de complicado. El agua es el elemento fundamental de los seres humanos, los animales y el planeta. Todos sabemos que sin ésta nuestra supervivencia resultaría imposible. Entonces, ¿por qué nos cuesta adquirir el hábito de tomar agua?

Las personas solo pueden sobrevivir unos pocos días sin beber líquidos, ya que el agua es el principal componente del cuerpo (constituye entre el 50 y 70% de nuestras células por lo que su renovación constante resulta imprescindible).

Tomar agua es esencial para poder mantener una buena salud

Entre las funciones más importantes encontramos: mantener nuestra temperatura corporal, eliminar las toxinas del cuerpo y transportar nutrientes. Podemos, entonces, concluir que es esencial para poder mantener una buena salud.   Aun así, todavía nuestra sociedad –en su mayoría- no ha adquirido el hábito de hidratarse, ya que los líquidos que se pierden a lo largo del día se deben recuperar para garantizar nuestra buena salud y buen funcionamiento vital.   Es sumamente importante ingerir la cantidad adecuada de líquidos diariamente. Lo esperado es tomar entre 6 y 8 vasos de agua al día, aunque esto varía según la edad, el sexo, el peso y las actividades de cada persona.

Es recomendable consumir agua antes de sentir la sensación de sed, ya que este indicativo se presenta de forma tardía. Una vez las células han perdido agua es que envían el estímulo al cerebro, el cual activará la sensación. En otras palabras, cuando sentimos sed significa que nuestro organismo ya está en riesgo de deshidratarse, por eso debemos beber agua aunque todavía no tengamos la sensación de necesitarla.

Adquirir este hábito desde temprana edad y mantenerlo a lo largo de toda nuestra vida siempre será importante, puesto que los grupos más expuestos a la deshidratación son los niños, los ancianos y los deportistas. La sensación de resaca también es producto de la deshidratación del organismo.   Por ejemplo, los deportistas deben hidratarse antes, durante y después de realizar el entrenamiento como medida de prevención. Durante un partido de fútbol, un jugador debería hidratarse frecuentemente (cada 15 minutos y pequeñas cantidades) para que pueda reemplazar los líquidos perdidos con la sudoración. Sin embargo, consumir demasiado líquido durante el ejercicio podría producir sensaciones de molestia en el estómago.

Cuando el deportista se vaya a presentar a una competencia, se recomienda beba una abundante cantidad de líquidos el día anterior para tener una mayor cantidad de agua que le permita estar en mejores condiciones. Esto también puede aplicarlo una persona que saldrá a beber y quiere evitar la resaca.

Podemos medir el nivel de deshidratación según el color y el olor del orine

Por otro lado, aunque podamos reemplazar el agua por otras bebidas que nos permitan mantenernos hidratados, siempre es preferible consumir bebidas naturales, evitar las gaseosas y otras azucaradas que puedan acarrear consecuencias colaterales. Los líquidos también están presentes en frutas y vegetales.   Un dato curioso es que podemos medir el nivel de deshidratación según el color y el olor del orine. Si el color o el olor son muy intensos, la cantidad de líquidos consumidos durante el día no fueron suficientes.   El agua es necesaria, muy necesaria: sin ella no existiría la vida. Pero no todo es beber agua, recuerda que para tener una buena calidad de vida conviene practicar ejercicio habitualmente, una alimentación equilibrada y una actitud positiva ante la vida.

El hábito hace el idioma

Llevo aproximadamente tres años enseñando inglés. Como profesora he podido observar de cerca todo el proceso de aprendizaje que conlleva conectarnos con un nuevo idioma que no es el nuestro. Por lo general, este proceso suele ser complicado, pero, en él juegan un gran papel la motivación, la práctica y la actitud. Además, debemos tomar en cuenta que no todos tenemos la misma facilidad de aprender idiomas o la misma velocidad.

Por lo general, los niños son los más rápidos en captar la pronunciación y el vocabulario. Los adolescentes a excepción de unos cuantos, carecen de interés lo cual dificulta el proceso. Por otro lado, los adultos mayormente se complican más ya que algunos no han tenido tanto contacto con otros idiomas como los niños y adolescentes. En la mayoría de los casos los adultos aprenden un idioma adicional al de ellos por necesidades impuestas por el trabajo o por los deseos de conocer otro país.

La mayoría de los estudios cerebrales en el área de lenguaje determinan que luego de que el ser humano ha superado la edad de 12 años hay ciertas cosas en otros idiomas que no podrán captar completamente. Una de las mayores dificultades de aprender un idioma luego de los 12 años es la pronunciación. Por ejemplo, hay vibraciones o sonidos en otros idiomas que no tenemos en el español, por lo cual son casi imperceptibles y muy difíciles de articular para nosotros. Aprender un nuevo idioma representa todo un reto.

 

A pesar de todas estas pequeñas trabas, no hay nada que el hábito de la práctica no pueda vencer. Y es que con habituarnos a tener contacto diario con este nuevo idioma que estamos aprendiendo hacemos el 50 % del trabajo.

No hay nada que el hábito de la práctica no pueda vencer

Buscar libros o escuchar música en el idioma que estamos aprendiendo puede ser un hábito muy beneficioso. También ayuda muchísimos ver series o películas en ese idioma y repetir lo que dicen solo por diversión. Poco a poco, con estos pequeños trucos volvemos el aprendizaje de ese nuevo idioma parte de nuestra rutina y así parte de nuestras vidas diarias.

Hay estudios que dicen que expresar nuestros sentimientos en el idioma que estamos aprendiendo nos ayuda a conectarnos con esa nueva lengua. En base a mi experiencia puedo decir que es totalmente cierto. Al expresar nuestros sentimientos en otro idioma creamos una conexión con otra lengua y se nos facilita el proceso de aprendizaje.

 

Con seguridad les puedo decir que el hábito de la práctica y perseverancia hace el idioma y no la necesidad u obligación de hablar otro idioma. Con una buena actitud o con tan solo el hecho de que nos guste, podemos lograr aprender cuantos idiomas queramos.

Creando el hábito de la lectura en niños

A la razón de ser el día del libro, me he puesto a pensar sobre mi desarrollado hábito de la lectura y en el primer libro que leí cuando tenía ocho años: “Harry Potter y la Piedra Filosofal” de J.K Rowling. Sin embargo, no profundicé mucho en ello porque recordé que, a diferencia de mi madre, empecé la lectura más bien de forma tardía. Recuerdo que una vez me comentó que ella empezó a leer a los 6 años y se volvió un hábito natural que transmitía a todos a su alrededor.

Pero, me pregunto: ¿cómo se adquiere el hábito de la lectura?. Cavilando durante largo rato, he llegado a una serie de conclusiones que tal vez sirvan para aquellos padres, lectores o no, que deseen inculcar en sus infantes la habitualidad de leer. Hay que tener en cuenta que las he sacado a base de memorias personales, y de observación hacia mis hermanos pequeños y sus interacciones con los libros.

En primer lugar, no hay que presionar a los niños a leer. Van a terminar odiando los libros si se les fuerza a terminar un determinado número de páginas para realizar otra actividad. En vez de verlo como algo divertido, les parecerá tarea. Déjenlo escoger sus propios libros cuando vayan a una librería, o entréguenle primero alternativas donde también puedan leer. Mi hermano empezó leyendo con cómics de aventura y libros sobre piratas y dinosaurios, y ahora lee cuentos infantiles cortos. Es un trabajo de paso a paso.

No hay que presionar a los niños; los niños imitan a los adultos, lea frente a ellos; ayude al niño a conseguir su libro favorito, déle opciones

El segundo paso es el ejemplo. Sí el niño lo ve leer, va a querer imitarlo hasta cierto punto. Este paso no sólo se aplica en los niños, también los adultos tienden a seguir los pasos de compañeros o amigos lectores, cuando encuentran un libro que les llame la atención. Este tercer punto es importante también: espere que su hijo encuentre el libro que lo introducirá a la lectura. Aunque lleve toda su infancia leyendo, sí no ha encontrado ese libro, no se le puede considerar un lector por naturaleza, sino todavía alguien que está en una etapa de curiosidad típica de su edad.

Finalmente, lo más importante que puede hacer como padre es, simplemente, brindar apoyo a su hijo. En estos tiempos donde el hábito de la lectura infantil se encuentra en peligro, su hijo quizás resalte demasiado entre otros niños que cuestionen sus actividades. Debe hacerle saber que leer es una actividad personal, que es de su propio beneficio, y que no está mal, aunque nadie más lo practique en su círculo de amistad infantil. Invítelo a que hable de las historias que conoce con sus amigos, y así sigan disfrutando ese vínculo entre los dos sin mayores inseguridades de su parte.