El hábito de celar a la pareja

Las confesiones expuestas a continuación son válidas para cualquier tipo de pareja, el protagonista puede ser indistintamente un hombre o una mujer: “siento que cualquier persona que mira es más atractiva que yo”, “últimamente sufro mucho, tanto que deseo que se descuide para poder revisar su teléfono”, “tenerla controlada me da más seguridad, sé que está mal pero no lo puedo evitar”, “la incertidumbre me mata y me derrumbo con solo pensar que pueda enamorarse de otra persona”, “suelo ponerme de mal humor e interrogarlo cuando llega más tarde de lo normal”.

Los celos son una respuesta emocional que padece mucha gente al inferir o tener la idea de que esta perdiendo la atención de un ser querido: la pareja.

Los celos pueden nacer de motivos justificados, como el haber sufrido una infidelidad, o también, pueden nacer de distorsiones y mal interpretaciones de la realidad. Sea cual sea el origen, puede llevarle a vivir una relación tormentosa y destructiva, tanto para quien los sufre como para quien convive con esta persona.

Existe una idea un poco absurda de que los celos son románticos y se intentan justificar pensando que son fruto de quien quiere de verdad, idea refutada por Molière, quien expresa que: “el celoso ama más, pero el que no lo es ama mejor”.

En el momento en el que el nivel de sufrimiento lleva a controlar lo que otra persona hace, a actuar de forma victimista para llamar su atención, a demandar el amor de manera inapropiada, a manipular al otro para que pase más tiempo con uno u obligue a vestirse para no llamar la atención, estas acciones se convierten en una fuente de conflicto, insatisfacción y dolor.

La persona que tiene el hábito de celar se compara con otras personas a quienes consideran superiores, se sienten débiles y perciben que no están a la altura. Debido a la inseguridad y la baja autoestima, piensa que cualquiera podría sustituirle en la relación y en esta batalla imaginaria se siente perdedora. Según la percepción del celoso, no tiene nada interesante que ofrecer, ni en lo que concierne a su físico ni a su personalidad.

Este tipo de individuos tienen el hábito de criticar con dureza a los demás y siempre les encuentran debilidades, porque el fallo del otro les da a ellos valor. Por el contrario, el éxito de los demás les lleva a sentirse miserables y vulnerables con sus amigos, pareja o profesión.

Los celosos sienten que su vida sería horrible si perdieran a la persona amada e invierten toda su energía en retenerla de forma equivocada. Al final consiguen lo que más temían, la ruptura. Si usted está siendo víctima de estas exigencias pruebe con estos consejos:

– Ignore el chantaje emocional: como malas caras, que le retire la palabra, comentarios del tipo de que no puede estar sin usted cuando sale, que siente mucha ansiedad y que sufre mucho.

– No ceda ante demandas absurdas que afectan a su estilo de vida y su escala de valores.

– No justifique y dé explicaciones de cada llamada y mensaje que reciba.

Si por el contrario es usted quien padece de celos hacia su pareja siga estos consejos:

– Aceptar que las relaciones pueden ser para toda la vida o no. Nadie nos asegura un amor eterno.

– Dé libertad a su pareja, respete su intimidad y su espacio.

– Confíe. La confianza es uno de los valores más importantes en una relación

– Distráigase cuando sienta el malestar de los celos. Deje de atender a lo que siente y deje de interpretarlo.

– Trabaje su autoestima. Su pareja se ha enamorado de usted y desea que estén juntos. Trate de ver cuáles son sus puntos fuertes, pregúntele qué le atrajo, hágale saber que es importante para usted que le diga cosas que le hagan sentir atractivo.

Recuerde:

El que es celoso no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta
Jacinto Benavente

Haz ejercicio con tu pareja y crea un hábito saludable

Cuando conocemos a alguien y nos enamoramos, queremos pasar el mayor tiempo posible con esa persona, pero a medida que pasa el tiempo y las actividades en pareja se van volviendo monótonas, nos preocupamos porque pensamos que la relación está  llegando a su límite y no queremos que se acabe.

Una actividad que podemos realizar con nuestra pareja es el ejercicio. Hay tantos lugares para hacerlo y tantos deportes diferentes que experimentar, que es casi imposible aburrirse. Además de eso, hacer del ejercicio un hábito es beneficioso para ambos porque afianzarán su relación en varios aspectos.

Su pareja estará allí para darle ánimos

En primer lugar, mejorarán su apariencia y rendimiento físico, lo que sin duda influirá positivamente en su vida sexual. En segundo lugar, el deporte los ayudará a establecer metas por las cuales trabajar en equipo, no solo durante el entrenamiento sino también en otros aspectos de su relación.

 

Si uno de los dos desea perder peso o mejorar su salud, hacer ejercicio con una pareja lo ayudará a seguir enfocado en alcanzar su objetivo y además estarán fortaleciendo su relación, ya que cada uno es consciente de la dedicación y el esfuerzo del otro.

Lo mejor de todo es que si un día alguno de los dos tiene flojera, siempre podrá contar con que su pareja estará allí para darle ánimos.

 

Pero si todavía no te he convencido de invitar a tu media naranja a practicar algún deporte, déjame mostrarte las ventajas que te ofrece la actividad física.

Hacer ejercicio reduce el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, así como la posibilidad de desarrollar diabetes. El deporte también te ayudará a fortalecer los músculos, lo que regula el pulso y la presión arterial. Asimismo, cada entrenamiento te hará sentir bien, mejorando tu estado de ánimo y dándote más energía.

Afianzarán su relación

No importa que nunca hayan hecho ejercicio, una vez que tomen la decisión de empezar y sean constantes en su actividad, irán formando un buen hábito que solo les traerá cosas buenas. Empiecen poco a poco. Tal vez el primer día solo puedan caminar una media hora a paso lento, pero con el paso de los días irán mejorando su rendimiento y querrán superarse cada vez más.

 

Recuerda que solo se necesitan 21 días para adquirir un hábito. Inténtalo, invita a tu pareja y comiencen a compartir más tiempo de calidad. Pronto verás cómo tu salud física y mental te lo agradecerá.

El hábito de desconfiar de la pareja

Una de las características importantes en el comportamiento del ser humano es la desconfianza, una persona puede confiar ciegamente en alguien por la noche y desconfiar al amanecer. La desconfianza del ser humano tiene muchísimas razones y a su vez no tiene ninguna. Actualmente, existen cada vez más medios de comunicación que traen como consecuencia que las personas estén cada vez más aisladas y asuman personalidades diferentes en las relaciones de amistades, de pareja e incluso con su familia.

Por otra parte, la desconfianza puede interpretarse como falta de confianza o esperanza en alguien o algo, de hecho, ésta es proveniente del Yo. Es de fundamental importancia notar que la desconfianza está siempre al acecho, buscando un motivo real para instalarse en nuestras vidas, y de hecho, a veces ni siquiera es necesario que el motivo sea real, sólo hace falta un poco de imaginación.

Expresar lo que sentimos y pensamos es un gran paso hacia el fortalecimiento de la confianza

Muchas personas han hecho de la desconfianza un hábito, sobre todo en lo que respecta a las relaciones de pareja, pero ¿por qué es tan común esta contaminación nociva en las relaciones?

 

Primeramente, una de las situaciones que le abre la ventana a la desconfianza, es la fantasía que tienen las personas de que son necesarias para el existir del otro y que la otra persona debe depender de ella para que la relación pueda hacerse efectiva. Cuando la persona se da cuenta que la realidad es totalmente diferente a lo que esperaba, comienza a desconfiar, de hecho, no importa qué haga la otra persona para evitar la inseguridad o desconfianza, ésta siempre estará latente.

El hábito de la desconfianza en nuestras parejas es poco saludable, y algunos de sus motivos son la falta de confianza en nosotros mismos y el proyectar nuestras inseguridades en el otro. Estas situaciones son angustiosas, no solo para la persona a quién le están comiendo las dudas, sino también para la otra parte, que se sentirá violentada e intentará defenderse hasta cuando no tiene motivos para ello, lo que generará más desconfianza.

Una de las principales soluciones para erradicar por completo la desconfianza es la comunicación. Expresar lo que sentimos y pensamos de forma clara y llegar a un acuerdo con nuestra pareja es un gran paso hacia el fortalecimiento de la confianza. Los problemas se van a ir observando con más claridad y la solución a los conflictos de pareja se atenuarán para que la convivencia sea nuevamente armoniosa.

El hábito de leer, una actividad para enamorase

¡Qué importante es la lectura! Sin duda alguna es una actividad que requiere ser convertida en un habito para que no se sienta como una pesada obligación estudiantil, o un ejercicio tedioso al que nos deberíamos ver obligados para estar al día con el mundo intelectual.

Las personas que a lo largo de su vida desarrollan este habito de lectura dicen con satisfacción que es una de las mejores cosas que les ha podido pasar. Son esas personas que vemos constantemente con un libro en sus manos, que leen cuando van en el bus o que justifican su lectura esperando en algún lugar, saciando así la sed que la acostumbrada actividad de leer les produce.

Tu apetito por leer dará lugar a tu nuevo hábito

La mayoría de las personas que habitan en estas ciudades llenas de televisores e información audiovisual, subestiman profundamente la lectura. Vemos ejemplos a diario cuando encontramos que muchas personas prefieren ver la película antes que leerse el libro en el cual ésta fue inspirada. Pero aun así preferimos ver la película, y nuestra mente insiste en justificar esta selección, bien sea por que es más rápido o por que leer nos da mucha pereza.

Hay que entender que la lectura es un ejercicio que a medida que se pone en práctica se hace menos tediosa y más interesante, pero ¿cómo podemos poner en práctica este músculo lector para hacerlo fuerte?. Entre las muchas técnicas y propuestas como la de leer un poco cada día, la de encontrar algo que verdaderamente te guste o la de obligarte con fuerte determinación a empezar y terminar un libro, yo te propongo algo que quizá te enamore y abra las puertas de un fuerte hábito de lectura.

Leer en pareja es sin duda una experiencia sumamente reconfortante y es una gran opción para intentar despertar el apetito por leer.

 

1.- Lo primero que deberíamos hacer es conseguir una pareja de lectura, alguien con quien queramos compartir una experiencia maravillosa.

2.- Segundo, entre ambos debemos buscar un libro de interés común: una biografía, un cuento, una historia, un relato o cualquier otro.

3.- Por último, citarse en un lugar donde puedan ubicar por lo menos treinta minutos para leerse el uno al otro en voz alta, alternando los turnos de quien lee y quien escucha.

 

Una vez que consigan realizar esta dinámica, verán como las diferentes opiniones acerca de la lectura empiezan a salir a flote, brindando espacios de debate que dan lugar a una comprensión real de lo que se está leyendo y con esto despertar el interés por la lectura. Además de fortalecer los vínculos de ambos en función de una mejor comunicación y entendimiento de manera divertida y amena.

 

Pero cuidado con querer leer a escondidas de tu pareja. Recuerda que lo que se empieza juntos se termina juntos.  Sin embargo, nadie te va a prohibir que comiences otro libro por tu propia cuenta, quizá del mismo autor o del mismo género literario. Tu apetito por leer dará lugar a tu nuevo hábito.

La comunicación: un hábito poderoso en el amor

Existen infinidad de poetas y filósofos que han constituido su propia definición de amor por lo abstracto y complejo del tema, resulta difícil precisar una definición que englobe cada una de las diferentes concepciones que se le ha dado al término con el paso del tiempo.

 

Por ejemplo para Empedócles, el primer filósofo en utilizar el término “amor”, este significaba la unión de los elementos del universo, siendo visualizados como motores fundamentales y destacados del mundo, en otras palabras, Empedócles contemplaba  al amor como el hilo conductor capaz de guiar a las personas. Su visión era contraria a la que expresó Platón posteriormente, ya que para éste filósofo el amor tuvo un alcance más central y complicado, describiéndolo como una locura, un poderoso Dios. Además lo clasificó en tres clases de amor: el del cuerpo, el del alma y una mezcla entre ambos.

Por otra parte, Sigmund Freud sostiene que cuando nos enamoramos es el “Ello” el que dice que esa persona que nos gusta nos produce un placer totalmente singular, siendo esto un impulso casi animal. A partir de allí, el “Yo” comienza a trabajar para conseguir atraer a esa persona que nos gusta, mientras que el “Superello” debe dar su visto bueno. Para ejemplificar lo expuesto anteriormente se puede suponer que si llegásemos, por algún motivo inmoral, amar a esa persona que nos gusta (nuestro primo o una mujer casada) el superello se opondría a esa relación.

En la cotidianidad, el amor está asociado de manera directa con el amor romántico. No obstante, éste también puede ser aplicado en otro tipo de relaciones interpersonales como el amor familiar, el amor a Dios o incluso el amor platónico. Sin embargo, en esta oportunidad la idea es profundizar solo en el amor de pareja y en los hábitos que pueden de una u otra manera enriquecer o afectar dicha relación.

El amor está asociado de manera directa con el amor romántico

Cuando una relación de pareja comienza, ambas personas entran en un estado de éxtasis y embeleso, tanto así que los defectos que posee el otro son observados como secundarios y llevaderos, incluso en muchos casos pueden resultar hasta atractivos. A pesar de ello, una vez superada la fase de enamoramiento se comienza a consolidar la verdadera relación de pareja, en esta fase la pareja comienza a crear ciertos hábitos, algunos positivos y otros altamente negativos.

En ese mismo orden de ideas, el doctor Maxwell Maltz afirma que un hábito se crea en un tiempo mínimo de 21 días, afirmando además que uno de los hábitos más comunes e irremediables en una relación de pareja, es la falta de comunicación entre las partes. Hombres y mujeres tienen un modo de comunicarse distinto, mientras que para las mujeres una relación funciona si ambas partes hablan de lo que les pasa, para los hombres el tener tanto diálogo puede llegar a colmar su paciencia. Sin embargo, el problema reside en suponer que nos estamos expresando con claridad y las personas, independientemente de su género, tienden a ofuscarse cuando su pareja responde de una manera distinta a la que se espera.

Otro de los factores que contribuye a la mala comunicación es la “suposición”, en ocasiones nos resulta difícil hablar de ciertos temas porque nos provocan malestar, enojo, tristeza, etc. En estos casos tendemos a insinuar o hablar en clave esperando que nuestra pareja interprete nuestras palabras con el significado que nosotros queremos, olvidándonos por completo que  no posee el poder de telequinesis.

Tendemos a insinuar o hablar en clave

En fin, la idea es saber cómo y cuándo expresar su punto de vista. Tratar de llegar a acuerdos, estableciendo criterios mutuos que permitan la comunicación eficaz entre los implicados. Recuerde que así mismo como a usted le gusta ser comprendido, al otro también.

 

El hábito de la comunicación entre parejas, es una herramienta poderosa capaz de crear un clima de confianza y armonía. Aprópiese de ésta para lograr el éxito en su relación.

Un buen hábito: el juego previo.

Como es claramente conocido, los hábitos son aquellas conductas que caracterizan a cualquier sujeto visto desde la individualidad, así como también, el hombre en interacción con los demás. Dícese esto como patrones de comportamiento repetidos durante un período de tiempo o, quizás, patrones de conducta marcados a lo largo de toda nuestra vida.

 

Evidentemente estos hábitos han de repercutir o proyectarse en el camino de un individuo en forma de ganancia o de pérdida, según sea el caso de esta rutina.

Ahora bien, el preámbulo desde un enfoque general procede de un vocablo latino llamado praeambŭlus, el cual hace referencia a aquello que “se sitúa delante”. En este sentido, el preámbulo en el encuentro sexual será ese juego previo o de calentamiento que los individuos realizamos para elevar el deseo de nuestra pareja y el de nosotros mismos; es un intercambio infinito de sensaciones y estímulos previos, producto del apetito carnal por el otro.

El preámbulo es un intercambio infinito de sensaciones y estímulos previos, producto del apetito carnal por el otro.

Por otra parte, y haciendo mención a un poquito de historia, Epicuro fue un personaje de la antigua Grecia considerado como el mayor representante en defensa de los placeres del hombre. El hedonismo de Epicuro se entendía como aquella búsqueda infinita de goces, entre los cuales se encontraba el placer carnal o sexual. Apoyaba firmemente la teoría de que estos llamados placeres del cuerpo, tenían que ser estrictamente considerados como un hábito, puesto que generaban un estado de bienestar, el cual le dotaba a aquel individuo el equilibrio en su vida. 

 

En relación a esto, el preámbulo en el encuentro sexual ha de suponerse como pieza clave y elemental en el desarrollo del proceso en cuestión, puesto que éste determinará el camino hacia el triunfo o fracaso de una relación de pareja, si aceptamos el hecho de que el sexo es indudablemente una de las bases fundamentales de la misma.

Explote al máximo esa capacidad infinita de creación que como ser humano posee

Llegado a este punto, es pertinente hacerse las siguientes preguntas para evaluarnos como amantes: ¿Cómo complazco a mi pareja?, ¿Qué le gusta?, ¿Cuáles son sus intereses referidos a este encuentro?, ¿Le gustará como le abordo? ¿Estaré realmente pensando en ella o él, o quizás estaré situándome en un papel de individualismo y egoísmo?.

Seguido a esto, es cuando usted debe armarse con el arsenal de la creatividad y los juegos. El chocolate, las frutas, un masaje corporal, el juego de roles, cremas y hasta los aromas podrían brindarle un encuentro efectivo con su pareja. Tenga el hábito de complacerle, de hacerle entender a esa persona que es importante en su vida y por eso, previo al hecho, usted entrega lo mejor de sí para generar un ambiente cálido y confortable. Haga de ese juego previo una experiencia divertida, interesante, explote al máximo esa capacidad infinita de creación que como ser humano posee.

 

Es importante tomar en cuenta que aunado a este preámbulo, otro factor que influye verdaderamente en el éxito de su relación, es la comunicación efectiva con su par, ya que sin la adecuada conexión podríamos caer en el abismo de la rutina, del automatismo sexual y llegar inevitablemente a la ruptura y separación.

El juego previo debe ir de la mano de la comunicación efectiva con su par

El hábito de este juego previo, aviva el romanticismo en ambas partes y seguramente usted disfrutará de una maravillosa experiencia al lado de su ser amado. Recuerde que la combinación de respeto, conocimiento del otro, la comunicación y un buen sexo, es la llave maestra que le permitirá mantener viva su relación.       

Complacer a los demás para sentirnos queridos se vuelve un hábito

Desde que  salimos del vientre de nuestras madres somos dependientes de otros para sobrevivir. Nacemos como seres dependientes. Venimos al mundo como pequeños seres indefensos que necesitan ser alimentados y cuidados por otros. Poco a poco nos vamos desprendiendo de nuestras dependencias a medida que pasa el tiempo. Comenzamos a crecer y convertimos en adultos. Sin embargo, hay vínculos que nos rehusamos a dejar atrás. Nos cuesta trabajo sentirnos libres y felices por nuestra propia cuenta. Estos vínculos que nos mantienen atados van desde complacer a nuestras familias y amigos hasta complacer y aguantar todo tipo de maltratos de nuestra pareja. Complacer a los demás para sentirnos queridos se vuelve un hábito.

Muchas veces dejamos que el amor a nuestra familia o pareja nos sobrepasen, dejamos que este amor que se basa en estar acompañados nos exceda. Dejamos que nuestra felicidad dependa de los demás. Nos olvidamos de amarnos a nosotros mismos y olvidamos dedicarnos a  nosotros. Nuestra vida se convierte en lo que somos cuando estamos con otras personas, ya que sin ellas nos sentimos vacíos. A veces, esto nos absorbe hasta el punto de estar deprimidos cuando nos encontramos solos y en algunos casos es necesario ir a terapia con un especialista. El apego excesivo puede ser un hábito que nos lleve a una muy profunda depresión.

En el equilibrio está el secreto de la felicidad.

 

Amémonos primero a nosotros y luego a los demás.

Mantener el equilibrio apropiado en nuestras vidas puede ser una tarea sumamente complicada. Sin embargo, no es imposible. Nuestra naturaleza nos hace querer interactuar con otras personas, queremos desesperadamente sentirnos amados y sentir que no estamos solos. Todo esto es normal en el ser humano. Pero, debemos ser cuidadosos y no dejar que el amar a los demás por encima de nosotros mismos se convierta en un hábito. Hay quienes están tan hundidos en este hábito de dependencia a sus parejas y familia, que cuando se encuentran solos entran en depresión. Los casos más comunes, aunque no los únicos,  suelen ser el apego de los hombres a sus madres y de las mujeres con sus parejas.

 

En el equilibrio está el secreto de la felicidad. Amemos, compartamos, riamos, interactuemos y seamos felices con el cariño de nuestras familias y parejas, pero, no en exceso. Amémonos primero a nosotros y luego a los demás. Quien no se ama y valora a sí mismo no podrá saber jamás como se siente el verdadero amor, en cambio, tendrá dependencias toda su vida. Amemos con mesura. Debemos dejar de ver a la soledad como nuestra enemiga. Estar solo puede ayudarnos a reencontrarnos con nosotros mismos, a conocernos y a amarnos por quienes somos.

… que se vuelva un hábito ser feliz

Vivimos en un planeta con más de siete mil millones de habitantes y aun así podemos llegar a sentirnos solos. En esos momentos de soledad debes recordar que te tienes a ti mismo, y que eres una persona valiosa y llena de virtudes. Amemos, pero no pongamos nuestra felicidad en manos que no nos pertenecen. Somos los únicos capaces de hacernos felices, que se vuelva un hábito ser feliz. Somos lo que queremos ser y no quienes quieren que seamos. Todo en exceso nos daña, incluso, el amor o lo que creemos es amor.