El hábito hace el idioma

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Llevo aproximadamente tres años enseñando inglés. Como profesora he podido observar de cerca todo el proceso de aprendizaje que conlleva conectarnos con un nuevo idioma que no es el nuestro. Por lo general, este proceso suele ser complicado, pero, en él juegan un gran papel la motivación, la práctica y la actitud. Además, debemos tomar en cuenta que no todos tenemos la misma facilidad de aprender idiomas o la misma velocidad.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Por lo general, los niños son los más rápidos en captar la pronunciación y el vocabulario. Los adolescentes a excepción de unos cuantos, carecen de interés lo cual dificulta el proceso. Por otro lado, los adultos mayormente se complican más ya que algunos no han tenido tanto contacto con otros idiomas como los niños y adolescentes. En la mayoría de los casos los adultos aprenden un idioma adicional al de ellos por necesidades impuestas por el trabajo o por los deseos de conocer otro país.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]La mayoría de los estudios cerebrales en el área de lenguaje determinan que luego de que el ser humano ha superado la edad de 12 años hay ciertas cosas en otros idiomas que no podrán captar completamente. Una de las mayores dificultades de aprender un idioma luego de los 12 años es la pronunciación. Por ejemplo, hay vibraciones o sonidos en otros idiomas que no tenemos en el español, por lo cual son casi imperceptibles y muy difíciles de articular para nosotros. Aprender un nuevo idioma representa todo un reto.

 

A pesar de todas estas pequeñas trabas, no hay nada que el hábito de la práctica no pueda vencer. Y es que con habituarnos a tener contacto diario con este nuevo idioma que estamos aprendiendo hacemos el 50 % del trabajo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][prkwp_spacer size=”20″][vc_column_text]

No hay nada que el hábito de la práctica no pueda vencer

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Buscar libros o escuchar música en el idioma que estamos aprendiendo puede ser un hábito muy beneficioso. También ayuda muchísimos ver series o películas en ese idioma y repetir lo que dicen solo por diversión. Poco a poco, con estos pequeños trucos volvemos el aprendizaje de ese nuevo idioma parte de nuestra rutina y así parte de nuestras vidas diarias.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Hay estudios que dicen que expresar nuestros sentimientos en el idioma que estamos aprendiendo nos ayuda a conectarnos con esa nueva lengua. En base a mi experiencia puedo decir que es totalmente cierto. Al expresar nuestros sentimientos en otro idioma creamos una conexión con otra lengua y se nos facilita el proceso de aprendizaje.

 

Con seguridad les puedo decir que el hábito de la práctica y perseverancia hace el idioma y no la necesidad u obligación de hablar otro idioma. Con una buena actitud o con tan solo el hecho de que nos guste, podemos lograr aprender cuantos idiomas queramos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Un saludable hábito: el ejercicio

[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Los hábitos forman parte de nuestra vida cotidiana. Al hablar de hábitos, lo primero que se nos viene a la cabeza es cepillarse dos veces al día, o tal vez, rápidamente lo relacionemos con algunos malos hábitos, como fumar. Lo cierto es que a lo largo de nuestra vida generamos distintos hábitos acordes a nuestros intereses, necesidades y pasiones.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Realizar ejercicio o practicar algún deporte no sólo es una buena forma de entretenimiento y relajación, además puede ser uno de los hábitos más comunes en el ser humano. Realizamos ejercicio de manera regular como medida para mantener una vida saludable, a la vez que practicamos deportes por pasión al mismo.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Trabajos cortos y ligeros permitirán a nuestro cuerpo irse acostumbrando a la nueva actividad.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Pero, ¿cómo iniciar en el mundo del ejercicio?. Es muy importante que no nos planteemos grandes metas desde el primer día, sino trabajos cortos y ligeros que le permitan a nuestro cuerpo irse acostumbrando a la nueva actividad. Por ejemplo, podríamos empezar con periodos de 5 a 10 minutos. Poco a poco se debería aumentar la intensidad y la frecuencia de la actividad. Al cabo de unos meses, practicar ejercicio nos resultaría una necesidad que no vamos a querer abandonar.

 

Lo más importante es que elijamos una actividad que nos guste hacer, a la cual nos podamos adaptar físicamente. Si además, realizas ejercicio con un amigo o familiar, podría resultar todavía más divertido y se complicaría abandonar la práctica ya que tendríamos el compromiso con alguien más. Si además variamos nuestra rutina evitaremos aburrirnos con facilidad de la actividad que llevamos a cabo. Por ejemplo, puedes optar por ir un día a correr y el siguiente a montar bicicleta.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

El ejercicio, desde el momento en el que lo ejercemos de manera rutinaria, se vuelve imprescindible y habitual en nuestra vida

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Pero hacer ejercicio es también practicar algún deporte. El deporte te obliga a llevar un entrenamiento regular y genera un compromiso directo contigo mismo y el resto del equipo. Además, la mayoría de los deportes conciben grandes pasiones. Por ejemplo, la pasión por el fútbol la podemos sentir en todos lados.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]No solamente son apasionados por el fútbol aquellos que lo practican con sus amigos o están adscritos a algún equipo, también sentimos esta pasión en los fanáticos que van a cada juego, aquellos que se reúnen con sus amigos y un par de tragos, o también aquellos que miran el partido desde la soledad en sus casas. Esto pasa en todos los deportes, desde el béisbol, el tenis, el fútbol hasta el voleibol o cualquier otro.

 

Realizar cualquiera de estas actividades alrededor de los deportes y el ejercicio también son hábitos –aunque no todas sean igual de saludables-, desde el momento en el que los ejercemos de manera rutinaria, como un ritual sagrado a lo largo de nuestras vidas se convierten en acciones imprescindibles y habituales.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]