Hábitos para disfrutar la soledad

La soledad, como la mayoría de las condiciones de nuestra vida, puede ser utilizada a nuestro favor o en nuestra contra. Como sabemos, el ser humano es un ser social y, por lo tanto, necesita relacionarse y compartir con otros. Sin embargo, si nos aferramos a estar siempre acompañados, bien sea por miedo o por alguna otra razón, corremos el riesgo de olvidar lo extraordinario que puede llegar a ser encontrarnos sin compañía algunas veces.

No pretendo que nos volvamos totalmente introvertidos y que construyamos nuestro propio mundo. Mi intención es más bien poner en primer plano las ventajas y posibilidades que nos ofrece la soledad. Hay actividades que se disfrutan especialmente al hacerlas a solas. La lectura, por ejemplo, es una de estas actividades. Leer puede ser considerado como un diálogo solitario; como dijo André Maurois: “La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta”.

No debemos olvidar que todos necesitamos atención, tiempo y cuidado propio

Entonces, a través de los libros un autor puede transmitirnos sus ideas mientras nosotros respondemos para nuestros adentros. Qué bueno poder estar en silencio, disfrutando de un buen libro; escuchando lo que el autor tiene para decir y a la vez replicando; aceptando un punto de vista diferente y encontrando ideas en común; leer una frase y exclamar: ¡Eso también me pasa a mí! Sin duda es una experiencia única que solo podemos disfrutar plenamente en la soledad.

Otra de las ventajas de contar con un tiempo a solas es el hecho de que esto nos ofrece la posibilidad de dedicarnos a nuestro cuidado personal. No debemos olvidar que todos necesitamos atención, tiempo y cuidado propio. Entonces, cada momento a solas es una oportunidad para dedicarnos a satisfacer estas necesidades. Vale la pena tomarnos un tiempo para ofrecerle a nuestro cuerpo los cuidados que requiere, es un hábito que merece ser adquirido por cada uno de nosotros.

Además, la soledad también se puede disfrutar al salir de casa. Todos necesitamos tomarnos como mínimo un día a la semana para salir a disfrutar dejando a un lado las preocupaciones y responsabilidades cotidianas por un momento. Tal vez muchos estemos acostumbrados a hacer esto acompañados, en pareja o en grupo. Esto es totalmente comprensible ya que el tiempo libre es una oportunidad ideal para compartir momentos de calidad con nuestros seres queridos. Sin embargo, no debemos olvidar que también es posible salir y divertirnos solos. Así que la falta de compañía no tiene por qué ser un impedimento para salir y aprovechar al máximo la experiencia.

Y por último, cabe destacar que la soledad también nos ofrece la oportunidad de sentarnos y organizarnos. Es importante recordar que también necesitamos tomarnos un momento para poner en orden nuestras responsabilidades y organizar las tareas que tenemos por realizar. Tomar este hábito y ponerlo en práctica puede llegar a ser muy beneficioso y nos ayuda a evitar el estrés producido por la falta de organización.

Estar solo no tiene por qué ser algo negativo, todo depende de la manera en la que lo tomemos

En fin, te invito a adquirir los hábitos de leer, salir, organizarte y dedicarle tiempo a tu cuidado personal durante tus momentos de soledad. Estar solo no tiene por qué ser algo negativo, todo depende de la manera en la que lo tomemos. Existen muchas actividades además de las mencionadas que pueden servirnos para aprovechar al máximo la soledad.

Complacer a los demás para sentirnos queridos se vuelve un hábito

Desde que  salimos del vientre de nuestras madres somos dependientes de otros para sobrevivir. Nacemos como seres dependientes. Venimos al mundo como pequeños seres indefensos que necesitan ser alimentados y cuidados por otros. Poco a poco nos vamos desprendiendo de nuestras dependencias a medida que pasa el tiempo. Comenzamos a crecer y convertimos en adultos. Sin embargo, hay vínculos que nos rehusamos a dejar atrás. Nos cuesta trabajo sentirnos libres y felices por nuestra propia cuenta. Estos vínculos que nos mantienen atados van desde complacer a nuestras familias y amigos hasta complacer y aguantar todo tipo de maltratos de nuestra pareja. Complacer a los demás para sentirnos queridos se vuelve un hábito.

Muchas veces dejamos que el amor a nuestra familia o pareja nos sobrepasen, dejamos que este amor que se basa en estar acompañados nos exceda. Dejamos que nuestra felicidad dependa de los demás. Nos olvidamos de amarnos a nosotros mismos y olvidamos dedicarnos a  nosotros. Nuestra vida se convierte en lo que somos cuando estamos con otras personas, ya que sin ellas nos sentimos vacíos. A veces, esto nos absorbe hasta el punto de estar deprimidos cuando nos encontramos solos y en algunos casos es necesario ir a terapia con un especialista. El apego excesivo puede ser un hábito que nos lleve a una muy profunda depresión.

En el equilibrio está el secreto de la felicidad.

 

Amémonos primero a nosotros y luego a los demás.

Mantener el equilibrio apropiado en nuestras vidas puede ser una tarea sumamente complicada. Sin embargo, no es imposible. Nuestra naturaleza nos hace querer interactuar con otras personas, queremos desesperadamente sentirnos amados y sentir que no estamos solos. Todo esto es normal en el ser humano. Pero, debemos ser cuidadosos y no dejar que el amar a los demás por encima de nosotros mismos se convierta en un hábito. Hay quienes están tan hundidos en este hábito de dependencia a sus parejas y familia, que cuando se encuentran solos entran en depresión. Los casos más comunes, aunque no los únicos,  suelen ser el apego de los hombres a sus madres y de las mujeres con sus parejas.

 

En el equilibrio está el secreto de la felicidad. Amemos, compartamos, riamos, interactuemos y seamos felices con el cariño de nuestras familias y parejas, pero, no en exceso. Amémonos primero a nosotros y luego a los demás. Quien no se ama y valora a sí mismo no podrá saber jamás como se siente el verdadero amor, en cambio, tendrá dependencias toda su vida. Amemos con mesura. Debemos dejar de ver a la soledad como nuestra enemiga. Estar solo puede ayudarnos a reencontrarnos con nosotros mismos, a conocernos y a amarnos por quienes somos.

… que se vuelva un hábito ser feliz

Vivimos en un planeta con más de siete mil millones de habitantes y aun así podemos llegar a sentirnos solos. En esos momentos de soledad debes recordar que te tienes a ti mismo, y que eres una persona valiosa y llena de virtudes. Amemos, pero no pongamos nuestra felicidad en manos que no nos pertenecen. Somos los únicos capaces de hacernos felices, que se vuelva un hábito ser feliz. Somos lo que queremos ser y no quienes quieren que seamos. Todo en exceso nos daña, incluso, el amor o lo que creemos es amor.