Mejorando mis hábitos

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Últimamente me han pasado por la cabeza varias actividades para darle un poco de cambio de ritmo a mi rutina diaria. En vez de gastar tanto tiempo en la computadora o en el teléfono, actividades que se habían vuelto hábitos diarios, podría dirigirme a estructura mis horas para aprovechar el máximo las horas del día. Sin embargo, como con todos los malos hábitos, es cuestión de agregar cada día una pizca de arena a la totalidad del esfuerzo que requiere el cambiar una costumbre desarrollada. El modo en que he empezado a desviar mis energías a actividades útiles, se basa más en dejar apagado los aparatos electrónicos durante las horas siguientes a mi despertar, y enfocarme en seguir el horario adecuado para manipularlos como primer paso para avanzar en el día.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Mi madre muchas veces me ha dicho que debo apagar la computadora y el teléfono una hora antes de mi hora normal de dormir y debo admitir que, como todas las madres, tiene mucha razón. Desde que he seguido esta segunda y sencilla regla, el sueño no tarda tanto en llegar, además que me siento refrescada en la mañana por un descanso sin problemas. Es una norma que grandemente recomiendo a todas las personas trabajadoras, a los estudiantes y, en general, a quien desee dar un vuelco a su descansar.

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Apagar todo una hora antes de acostarnos y dormir un mínimo de seis horas  son hábitos necesarios para descansar mejor y lograr rendir

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Hablando de los estudiantes, la norma número tres está dedicada especialmente a ellos. Siendo parte de ese grupo necesario en la sociedad, me siento obligada a mencionar que estudiar toda la noche o hasta altas horas de la noche, previo a un examen, es el peor error que se puede cometer. Sobretodo sí es un examen importante, donde tus nervios de por sí se verán presionados por las necesidades de apuntar la máxima nota posible. Según mi experiencia, es requerido el lapso de seis horas mínimas para lograr rendir, además, se ha de dejar de estudiar al menos una hora antes de descansar, para que el cerebro tenga tiempo de procesar los nuevos conocimientos y relajarse. Irse a la cama con un montón de fechas nuevas, fórmulas matemáticas o procedimientos es un hábito que debemos evitar o cambiar.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_empty_space height=”40px”][vc_column_text]

La diversión no puede convertirse en hábitos dañinos que afecten nuestra vida diaria

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Lo mismo se puede aplicar a consumir alimentos y bebidas como el café, el té, dulces o comidas pesadas antes de dormir. Todas y cada una de las comidas mencionadas anteriormente pueden servir para despertarse, o relajar la mente de una actividad especialmente agotadora, pero no es recomendable consumirlos a la mínima excusa sin algún tipo de rutina de ejercicio físico. Es recomendable también tener una hora límite para tomarlos, ya que son los primeros en interferir con un buen sueño.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]No es sencillo cambiar. Lo sé, estoy viviendo en carne propia las dificultades que implican cambiar los malos hábitos por rutinas saludables; pero estoy segura que los resultados excederán los sacrificios. Mi vida mejorará cuando cumpla la regla de actividad física, y he realizado muchos trabajos al retrasar el inicio del uso de los aparatos electrónicos, sobretodo en la mañana. Estoy aprendiendo mi lección: la diversión no puede convertirse en hábitos dañinos que afecten nuestra vida diaria. Estoy aprendiendo a cambiar mis malos hábitos, y me siento contenta de notar mejoras. Te invito a hacerlo también.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]