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Como es claramente conocido, los hábitos son aquellas conductas que caracterizan a cualquier sujeto visto desde la individualidad, así como también, el hombre en interacción con los demás. Dícese esto como patrones de comportamiento repetidos durante un período de tiempo o, quizás, patrones de conducta marcados a lo largo de toda nuestra vida.

 

Evidentemente estos hábitos han de repercutir o proyectarse en el camino de un individuo en forma de ganancia o de pérdida, según sea el caso de esta rutina.

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Ahora bien, el preámbulo desde un enfoque general procede de un vocablo latino llamado praeambŭlus, el cual hace referencia a aquello que “se sitúa delante”. En este sentido, el preámbulo en el encuentro sexual será ese juego previo o de calentamiento que los individuos realizamos para elevar el deseo de nuestra pareja y el de nosotros mismos; es un intercambio infinito de sensaciones y estímulos previos, producto del apetito carnal por el otro.

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El preámbulo es un intercambio infinito de sensaciones y estímulos previos, producto del apetito carnal por el otro.

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Por otra parte, y haciendo mención a un poquito de historia, Epicuro fue un personaje de la antigua Grecia considerado como el mayor representante en defensa de los placeres del hombre. El hedonismo de Epicuro se entendía como aquella búsqueda infinita de goces, entre los cuales se encontraba el placer carnal o sexual. Apoyaba firmemente la teoría de que estos llamados placeres del cuerpo, tenían que ser estrictamente considerados como un hábito, puesto que generaban un estado de bienestar, el cual le dotaba a aquel individuo el equilibrio en su vida. 

 

En relación a esto, el preámbulo en el encuentro sexual ha de suponerse como pieza clave y elemental en el desarrollo del proceso en cuestión, puesto que éste determinará el camino hacia el triunfo o fracaso de una relación de pareja, si aceptamos el hecho de que el sexo es indudablemente una de las bases fundamentales de la misma.

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Explote al máximo esa capacidad infinita de creación que como ser humano posee

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Llegado a este punto, es pertinente hacerse las siguientes preguntas para evaluarnos como amantes: ¿Cómo complazco a mi pareja?, ¿Qué le gusta?, ¿Cuáles son sus intereses referidos a este encuentro?, ¿Le gustará como le abordo? ¿Estaré realmente pensando en ella o él, o quizás estaré situándome en un papel de individualismo y egoísmo?.

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Seguido a esto, es cuando usted debe armarse con el arsenal de la creatividad y los juegos. El chocolate, las frutas, un masaje corporal, el juego de roles, cremas y hasta los aromas podrían brindarle un encuentro efectivo con su pareja. Tenga el hábito de complacerle, de hacerle entender a esa persona que es importante en su vida y por eso, previo al hecho, usted entrega lo mejor de sí para generar un ambiente cálido y confortable. Haga de ese juego previo una experiencia divertida, interesante, explote al máximo esa capacidad infinita de creación que como ser humano posee.

 

Es importante tomar en cuenta que aunado a este preámbulo, otro factor que influye verdaderamente en el éxito de su relación, es la comunicación efectiva con su par, ya que sin la adecuada conexión podríamos caer en el abismo de la rutina, del automatismo sexual y llegar inevitablemente a la ruptura y separación.

El juego previo debe ir de la mano de la comunicación efectiva con su par

El hábito de este juego previo, aviva el romanticismo en ambas partes y seguramente usted disfrutará de una maravillosa experiencia al lado de su ser amado. Recuerde que la combinación de respeto, conocimiento del otro, la comunicación y un buen sexo, es la llave maestra que le permitirá mantener viva su relación.       

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